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La inestabilidad política y la presión fiscal, factores de riesgo para la recuperación del empleo

jueves 03 de enero de 2019, 22:00h

Los últimos datos de la evolución del empleo facilitados por el Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social muestran el descenso en el número de parados del 5,51 por ciento en Baleares en el mes de diciembre. Es el dato interanual y el que cierra el año. Casi 60.000 personas de las Islas siguen sin encontrar un trabajo. Al margen del drama humano, el dato supone una innegable mejora, muestra de la no siempre suficiente tendencia de recuperación de empleo.

Con cada nueva estadística se suceden las opiniones y valoraciones de sindicatos y patronales. En nuestra comunidad tanto UGT como CCOO apuntan que los contratos indefinidos no son suficientes y que la creación de empleo no puede enmascarar la temporalidad del mercado laboral.

Conviene, en esta ocasión, detenerse en la advertencia de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB). Señalan que la creación de empleo en Baleares se acerca a la media nacional. Lo que es un buen dato tiene sus peros de cara al futuro. La presidenta de CAEB, Carmen Planas, ha advertido de que la creación de empleo y la disminución del paro continuarán durante el año que ahora comienza, aunque "a menor ritmo". Señala como uno de los factores de esa desaceleración "las últimas decisiones adoptadas por el Gobierno central y el Govern” que, en su opinión, “comprometen la creación de empleo ya que suponen un incremento de la presión sobre las empresas".

El verdadero motor de la creación de empleo es el sector privado, desde el pequeño autónomo a la gran empresa. La actividad es sensible a la presión fiscal y a los cambios en la tributación (de la tasa municipal al impuesto) que dificultan y distorsionan la planificación y la evolución de los planes de empresa. De prosperar los Presupuestos Generales del Estado propuestos por Pedro Sánchez subirá el IRPF a las rentas muy altas; incrementará la tributación del diésel para equipararla a la gasolina, excluyendo a los profesionales del transporte; y elevará un 1 por ciento el Impuesto de Patrimonio. Habrá quién piense que estas medidas (son sólo algunas) no afectarán a la empresa...Todo afecta.

En un año marcado por las elecciones autonómicas de mayo y unas nacionales no se sabe cuándo, el panorama es del todo, menos estable. Y si hay algo que tan poco gusta a la empresa privada como la presión fiscal es la inestabilidad. La empresa privada no puede seguir al vaivén de presupuestos, tasas, impuestos y cambios políticos. La advertencia de CAEB así lo indica. Toca ahora que en la Moncloa, en el Consolat y también en la oposición sepan escuchar y entender el mensaje.


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