La empresa pública Emaya difundió este martes un comunicado de prensa negando haber difundido el nombre de la persona presuntamente denunciada por abandonar escombros cerca de unos contenedores del Camí d’Establiments, ya que la protección de datos personales impide hacer pública esta información. A no ser que Neus Truyol haya dejado de ser presidenta de Emaya, cosa que no consta, eso es precisamente lo que hizo en su cuenta personal de Twitter al escribir: “El incivismo no conoce de clases sociales. Hemos pillado a la prima del Rey tirando restos de obra. Todos deben cumplir”, acompañando a su tuit una información publicada en un rotativo palmesano donde se citaba expresamente a Simoneta Gómez Acebo.
Este periódico digital denunció la arbitrariedad de la concejala de Ecología, Agricultura y Bienestar Animal de Palma, al hacer pública en las redes sociales una información de la que tuvo conocimiento por razón de su cargo, además de la dudosa legalidad de tal proceder. En la empresa Emaya saben bien que eso es ilegal y por eso niegan a través de un comunicado haberlo hecho, pero lo cierto es que lo hizo su máxima responsable, su presidenta Neus Truyol, triturando la legalidad caprichosamente al difundir la identidad de una presunta infractora que, por cierto, niega tener nada que ver con los hechos aireados por la concejala de Més y portavoz del equipo de gobierno de Cort.
Neus Truyol trituró la legalidad caprichosamente al difundir la identidad de una presunta infractora
Imaginemos por un instante que el ministro del Interior dijese públicamente que un primo de Pedro Sánchez o de Pablo Iglesias habría sido pillado conduciendo borracho por la Guardia Civil. O que lo dijese de cualquier otro dirigente político o personalidad pública. ¿Es admisible algo así? ¿Es razonable citar al Jefe del Estado –con una más que evidente intencionalidad política, al hablar de incivismo y clases sociales– por lo que supuestamente haya podido hacer una pariente suya?
La cazadora ha resultado cazada. La presidenta de Emaya puede acabar denunciada por su ligereza tuitera ante la Agencia de Protección de Datos, cosa que no sería de extrañar. Negar lo que hizo en lugar de pedir perdón y asumir su responsabilidad pone en evidencia, una vez más, lo inapropiado de su comportamiento.





