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Lloviendo ranas

jueves 23 de junio de 2022, 04:00h

Tras una ola de calor, no conocida desde hace años (en provincias como Navarra o Gipuzkoa han llegado a 43 grados) ha comenzado a llover barro, esa lluvia que solo sirve para manchar los coches y las calles.

Como se indicaba en la Biblia, en Ezequiel 13-11: ¡que haya una lluvia torrencial, que caiga granizo y un viento de tormenta se desencadene!. Ya solo nos queda que lluevan ranas, como ocurría en la majestuosa obra cinematográfica 'Magnolia', del director Paul Thomas Anderson.

En dicha obra se habla de los vicios de las personas, los errores cometidos y la relación tormentosa entre padres e hijos, y, como metáfora para limpiarlo todo, se produce una lluvia de ranas.

Tal vez necesitemos que llueva mucho más barro para borrar la sociedad que estamos dejando ahora mismo a nuestros hijos, llena de un vacío existencial que hace que las personas se sientan vacías.

Tal vez necesitemos otra plaga más, puesto que, con las últimas que hemos tenido, parece que hemos aprendido poco, puesto que muchos han vuelto al punto de partida, como si cualquier aprendizaje hubiera sido en vano.

La crispación económica se ve reflejada en las calles, aunque estamos viviendo una situación realmente kafkiana. La gente dice no tener dinero para pagar las facturas de la gasolina, del gas y la electricidad, pero luego nuestras calles están llenas de turistas, los restaurantes no admiten reservas por saturación, todo el mundo se va de vacaciones, y mañana comienzan las rebajas para que podamos gastar ese dinero que están reteniendo los españoles.

La incoherencia en nuestros hábitos de consumo es terrible, y realmente los especialistas ya no saben hacer una valoración acertada de la situación. El nerviosismo se palpa en las personas cuando vamos por las calles y, si eres un poco observador, verás, querido amigo lector, que en tu círculo las personas te hablan de lo caro y mal que está todo.

Pero, curiosamente, el ocio, la restauración y los hobbies están en auge. Por tanto, ¿qué está cambiando?

Tal vez lo que ha variado son los hábitos de los seres humanos, nuestras necesidades y prioridades se han modificado, y lo que antes no nos parecía bien, ahora si nos lo parece.

Bueno o no, lo veremos a final de año, cuando se cierre el mismo. Lo que sí es seguro es que hemos cambiado y lo que antes valía ahora ya no lo hace, y nuestras necesidades, tal vez, pasen más por sociabilizar que por tener una casa o un coche mejor, lo cual, queridos amigos, tal vez sea positivo.

Aunque, desde mi incredulidad habitual, todavía piense en una lluvia de ranas para ver ese cambio en nuestra sociedad, solo tal vez…. no haya que esperar tanto y esos cambios se produzcan antes de lo que pensamos.

Solo espero no tener que ver otra pandemia asolando las calles para que sus ciudadanos abran los ojos buscando un mundo mejor.

Yo estoy en ese proceso. ¿Y tú?

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