Dos de las tres pateras que habían desparecido, según la voz de alarma que lazó este jueves la ONG Caminando Fronteras, han sido localizadas por la Marina Argelina. Sin embargo, aún se desconoce el estado de las personas que viajaban en ellas.
Ahora, un avión de Frontex y otro de la Guardia Civil mantienen las tareas de búsqueda para tratar de localizar la tercera embarcación desaparecida. Las labores se concentran en el sur de Cabrera, tras la alerta lanzada por la ONG Caminando Fronteras.
DISPOSITIVO ACTIVADO TRAS LA ALERTA
El operativo se activó la tarde del jueves, después de que la organización trasladara la información a la administración. Los datos habían sido facilitados previamente por los familiares de las potenciales víctimas.
A lo largo de esa jornada, según informó la Delegación del Gobierno en Baleares, un avión de Frontex ya está realizando varias batidas aéreas para tratar de localizar las embarcaciones. La búsqueda se centra en el sur de Cabrera, aunque los efectivos no disponen de coordenadas concretas que permitan acotar con precisión el radio de rastreo.
DOS BEBÉS Y UNA DECENA DE MUJERES
Caminando Fronteras alertó este jueves de la desaparición de al menos tres pateras con 81 migrantes a bordo, entre ellos dos bebés y una decena de mujeres, que en los últimos días habían zarpado desde Argelia rumbo a Baleares.
Estas desapariciones se producen en una semana en la que han llegado al archipiélago 410 migrantes en 23 embarcaciones.
Según explicó la responsable de la ONG, Helena Maleno, dos de las pateras salieron el domingo desde la costa argelina. Una transportaba a 29 personas de origen subsahariano. La segunda llevaba a otras 30, también subsaharianas, entre ellas tres mujeres y dos bebés.
La tercera embarcación partió el martes con 22 personas a bordo, incluidas siete mujeres. Todos eran de nacionalidad somalí salvo uno, de origen sudanés.
MÁS DE MIL DESAPARECIDOS EN 2025
Según el informe anual Monitoreo del derecho a la vida, elaborado por Caminando Fronteras, en 2025 al menos 1.037 personas migrantes desaparecieron cuando intentaban cruzar la conocida como ruta argelina, que conecta el país magrebí con Baleares y el levante peninsular.
La ONG sostiene que el archipiélago se ha convertido en la zona “más peligrosa” de esta travesía y lo define como un “laboratorio de la necrofrontera”, un espacio donde —según denuncia— confluyen la criminalización, la necropolítica y la erosión progresiva del derecho internacional, especialmente en lo relativo a la protección del derecho a la vida.








