Sin autorización de Cort

Los puestos navideños de churros en Palma, en jaque por la falta de permisos

Gente haciendo cola delante de los puestos de churros en el Parc de Ses Estacions. | Autor: J. Fernández Ortega.
Gente haciendo cola delante de los puestos de churros en el Parc de Ses Estacions. | Autor: J. Fernández Ortega.

Durante décadas, Plaza España fue el escenario de los puestos de churros y creperías que endulzaban la Navidad en Palma. Las obras en este emblemático enclave obligaron a los feriantes a trasladarse a la zona de las pérgolas del Parc de Ses Estacions, donde han trabajado durante las dos últimas temporadas navideñas. Con la Navidad 2025 a la vuelta de la esquina, las seis familias responsables de estos negocios ambulantes siguen sin saber si podrán abrir este año. A día de hoy, el Ayuntamiento de Palma todavía no ha fijado la ubicación de estos puestos. El nuevo sistema de concesiones complica la instalación de remolques en el centro de la capital balear, poniendo en jaque la continuidad de una tradición navideña que lleva viva cuatro generaciones.

Estas próximas Navidades, Palma podría ver cómo desaparece una de sus tradiciones más dulces. Seis familias que desde hace dos años instalan sus puestos en la zona de las pérgolas del Parc de Ses Estacions denuncian que este año el Ajuntament aún no les ha confirmado la autorización para abrir. "Lo justo es que nos dejen volver a la zona de las pérgolas, como los dos últimos años. Somos seis negocios que dependemos de esto", asegura Francisco Pantrigo, portavoz de los afectados, en declaraciones a mallorcadiario.com.

En el último pleno celebrado el pasado jueves 25 de septiembre, el regidor de Medi Ambient i Mercats, Llorenç Bauzà, intentó transmitir tranquilidad a los feriantes: "Podrán seguir trabajando en la feria de Navidad", si bien advirtió que la ubicación final aún está por definir.  Fuentes de Cort indican a este digital que "no se puede avanzar más información respecto a este tema, porque los diferentes departamentos municipales involucrados están trabajando en el proyecto. La decisión definitiva se comunicará en su momento, pero de momento todo sigue siendo provisional".

UNA TRADICIÓN EN RIESGO

"Aceptamos sin problema porque nos dijeron que era provisional y que volveríamos a Plaza España cuando acabaran las obras", recuerda Pantrigo. Pero la reubicación nunca llegó: "Llevamos dos años allí y ahora nos dicen que tampoco podemos montar. Somos seis familias, nada más. Solo pedimos seguir donde hemos estado los dos últimos años", recalca Pantrigo.

Puestos de churros en Palma. | Fuente: Ajuntament de Palma.
Puestos de churros en Palma. | Fuente: Ajuntament de Palma.

Los puestos afectados incluyen tres remolques de churrería, un remolque de creps, una caseta de patatas asadas y un remolque de tiro con premios y peluches. Concretamente: el remolque de creps de Pilar De Franceschi Ruiz; los remolques de churrería de Maribel Bisquerra Balaguer, Miguel Tanco Oliver y Antonio García Franco; la caseta de patatas asadas de Miguel; y el remolque de tiro de premios y peluches, también de Pilar De Franceschi Ruiz.

QUEJAS POR HUMO Y RUIDO

En el último pleno del Ayuntamiento de Palma, el regidor 'popular' Bauzà indicó que estos remolques no encajan en el nuevo modelo de casetas navideñas. Los feriantes, sin embargo, aseguran que los motivos alegados —humo, ruido y uso de gas— son "pretextos".

"No hacemos ruido, no tenemos música, sirenas ni bocinas. El humo es vapor del aceite al freír los churros o de la masa de los creps, que se disipa en el aire a los tres metros. Y el gas es necesario para trabajar, pero está totalmente controlado", defiende Pantrigo.

CUATRO GENERACIONES DE TRADICIÓN

Los afectados subrayan el arraigo de sus negocios en Palma. Pantrigo es la cuarta generación de feriantes de su familia: "Tenemos abuelos que vienen cada año con sus nietos a comprar un crep o a jugar al tiro. Incluso hay clientes que guardan los puntos del tiro de un año para otro. Es parte de la Navidad en Palma".

Además, defienden que su presencia aporta un servicio extra a la ciudadanía: "Los bares de la zona no dan abasto. Nosotros descongestionamos y ofrecemos un poco de alegría. La feria endulza la vida. Sería una pena perderlo".

DECISIÓN PENDIENTE Y ALTERNATIVAS RECHAZADAS

Según Pantrigo, los puestos deberían estar montados a finales de noviembre —el año pasado abrieron el 28 de ese mes—, pero la decisión aún no se ha tomado. "Nos dicen que están esperando el plano del mercado para ver qué entra y qué no. Lo justo es que nos dejen volver a las pérgolas los seis negocios que ya hemos estado allí. No tendría sentido autorizar a unos sí y a otros no".

El Consistorio ha planteado reubicarlos en la Falca Verda, una zona verde al final de las Avenidas. Los feriantes lo rechazan tajantemente: “Es un solar vacío, sin agua, sin luz, sin servicios. Allí no va nadie. Sería una ruina. No podemos montar allí”, advierte Pantrigo.

El colectivo ha encontrado apoyo en la asociación de vecinos de Es Fortí y en la regidora socialista Angélica Pastor. Según Pantrigo, incluso el Ayuntamiento contó con ellos durante las obras: "Nos llamaron para indicar dónde colocar la caseta de luz para nuestras instalaciones. Pagamos esas cajas de nuestro bolsillo. Es evidente que tenemos derechos adquiridos y una tradición de años".

UNA NAVIDAD SIN CHURROS

La polémica ha puesto en jaque una tradición navideña de Palma. Los remolques no solo representan un negocio para estas familias, sino parte de la identidad de las fiestas. El cambio de sistema para acceder a las casetas complica su continuidad, y la incertidumbre persiste. "No es solo cuestión de churros. Es cuestión de tradición, de trabajo y de mantener viva la Navidad en Palma", concluye Francisco Pantrigo.

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