Mateo nos cuenta que Jesús le dijo a un rico: “Los últimos serán los primeros, y los primeros los últimos”. Utilizó la cita del Nuevo Testamento para reflexionar con la nueva palabra de la política: Prioridad nacional. El debate se ha abierto porque la izquierda comunista no puede aceptar que los ricos puedan recibir ayudas del Estado. Según su filosofía, el problema es que en el mundo hay millones de personas que no tienen nada y que necesitan huir de su país para llegar a otro y poder mejorar su calidad de vida. Por eso, todo el mundo, los católicos, los de la derecha, de la izquierda, los comunistas y los demás que piensan y les duele la realidad de este mundo, piden que intentemos ayudar a los que menos tienen. Una de las premisas del socialismo consiste en dar al que nada tiene. Y si para ello hay que quitárselo al que más tiene, pues eso, por las buenas o por las malas, con la violencia. Y ese es el verdadero problema. La izquierda se basa en divulgar un relato falso, en el cual la gente normal es la culpable de los desastres que pasan en el mundo. Pero, qué casualidad, nunca son los que se manifiestan como izquierdistas, comunistas, separatistas o radicales; los culpables son siempre los fachas, los liberales, los de la derecha y los ricos. A excepción que sean de Podemos o de Sumar. Y aquí empieza el cuento y el relato. La humanidad es una lucha constante entre el que quiere lo que tienen los demás y los que algo tienen. Robar y asesinar a los que algo tienen ha sido y es la tónica de la historia de la humanidad desde hace más de 100,000 años; en el último siglo, es lo que han hecho los dictadores de derechas y de izquierdas en todo el planeta Tierra. Los primeros en robar y asesinar han sido siempre los dictadores. Luego, los políticos de derechas y de izquierdas que han robado todo lo que han podido. Y ahora, son estos delincuentes afiliados al PSOE y a los partidos separatistas de Galicia, Catalunya y el País Vasco los que roban todo lo que pueden. Los más atontados, que aún se creen la historieta de que el mundo hay que cambiarlo con una revolución sangrienta, han cambiado el relato y lo intentan con una revolución pasiva. Llamamos a todos los necesitados y los acogemos en nuestro país. Les damos todo lo que necesitan para vivir con una cierta comodidad y así nos sentimos salvadores del mundo, solidarios y supermanes. Lo que no dejan claro es la razón por la que deciden abrir el país a cualquiera que necesita un país para que ellos se sientan mejores personas. Qué idiotas y desgraciados son.
Ahora, unos políticos se han cansado de ser los malos de la película, y han hecho público su proyecto para ayudar a los necesitados. Lo llaman prioridad nacional. Como su nombre indica, es poner primero a las personas que son de este país y que necesitan la ayuda del Estado. Cuando los de aquí estén acomodados y con una cierta calidad de vida, empezaremos a ayudar al resto de personas que lleguen a nuestro país o comunidad autónoma y nos pidan ayuda. Es decir, lo que hacen los euskaldunos en el País Vasco, los nacionalistas e independentistas en Catalunya y los cuatro que no gobiernan, pero gritan mucho, que piden un país para la Galia española. Primero los suyos, y los españoles los terceros después de los inmigrantes.
Los últimos que han puesto en el debate nacional la prioridad para los de aquí, serán los primeros en recoger el voto de los nacionales. Y los votarán los de derechas, los de izquierda e incluso los separatistas, porque al final lo que la gente quiere es vivir mejor que el vecino y, si hay que repartir, primero yo, después yo y por último yo mismo.





