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Malena Tous o delirios y caminos de ida y vuelta
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Malena Tous o delirios y caminos de ida y vuelta

Esta semana nos quedamos en Palma para visitar a una artista plástica que tiene un extenso historial particular y como docente. Nos abre la puerta de su casa y nos dirige hacía un espacio que le permite elaborar obras de grandes dimensiones y nos fijamos en un violín que está colgado en una columna…

Es un recuerdo de mi padre que fue músico y en un tiempo una figura conocida por la sociedad mallorquina.

Malena Tous Cerdá nace el 6 de enero de 1957 en Palma, hija de Toni trabajador de banca y músico y de Margalida, ama de casa. Del matrimonio nacieron tres hijos por este orden; Malena, Pedro y Cati.

Mi madre vivió una vida difícil, porque mi padre se pasaba muchas horas fuera entre el trabajo del Banco Hispano Americano y la música, apenas paraba en casa y ella se convirtió en nuestro timón, era mi pilar, una mujer sabia por naturaleza. Lo daba todo por los demás y siempre recibí su apoyo de manera incondicional.

Mi padre se hacía llamar Toni Tous y su conjunto y actuaron en Bristol, Tito’s, Jack El Negro, Brot de Taronger de Sóller, en Rosales, etc.

En cierta ocasión puso un piano sobre un carro para cantar una serenata a su novia y en ese momento pasó un señor que le ofreció actuar en Hamburgo, donde lo hacían grandes intérpretes como Machín o Jorge Sepúlveda. Él cantaba, tocaba la trompeta, el violín, ese, que cuando se lo pedí lloró de emoción. Aunque mi padre nunca quiso que me dedicase al mundo artístico, no tuve jamás su empuje. Trabajó unos años con Toni Obrador y Paloma en un programa de radio y a mí me hubiese encantado hacer alguna intervención, pero él no quería que yo tuviera que ver con el mundo del artista o el espectáculo.

¿Qué recuerdos de su infancia guarda como un tesoro?

Tuve una infancia feliz como la mayoría de niñas y niñas, era buena estudiante y me gustaba el dibujo. En casa había amor y cariño por parte de mi madre, porque como ya he comentado mi padre no tenía un horario habitual. Piensa que normalmente regresaba sobre las tres de la madrugada de tocar con la orquesta.

Me gustaba salir a la fresca de noche con un bocata de mortadela, hablando con Toniet, mi vecino, o viendo algún programa en la tele con los vecinos. O celebrando una fiesta en el corral.

Íbamos a casa de unos parientes a comer, había mucha familiaridad.

Nunca nos sobró el dinero, pero tampoco nos faltó la alegría, aunque tuvimos un episodio triste con el nacimiento de mi hermana.

A los once años junto a mi hermano Pedro nos vimos en la tarea de regentar una tienda de artículos de pesca y yo tuve que dejar el colegio. Mi padre estaba muy enfermo y mi madre le acompañó para unas visitas a médicos especialistas en Madrid.

¿Y no regresó al colegio?

Iba a la escuela pública de las Escolapias y fue un disgusto para mí dejar la enseñanza con once años, pero en casa consideraban que necesitaban de mi ayuda. Cocinaba, limpiaba, despachaba en la tienda y más adelante me pusieron un profesor particular y así pude obtener el Certificado de Estudios y posteriormente el Graduado Escolar.

Y llega la época de la adolescencia ¿Cómo fue la suya?

Yo era muy coqueta y tuve muchos pretendientes, que no novios, hasta que a los diecinueve años, conocí a Miguel Salas, en la discoteca Sayonara y al llegar a casa, le dije a mi madre: he conocido al hombre con el que voy a casarme. Y así fue.

¿Cuándo y cómo se presenta la inquietud por la pintura?

De niña siempre tuve la inquietud por el dibujo, de hecho hubo un tiempo en el cole que con mi compañera de pupitre acordamos que yo le hacía sus dibujos y ella, algunas de mis labores. En realidad no me tomé esto en serio hasta que cumplí los veinticinco años. Cierto día le comenté a mi marido que me gustaría pintar y aquel mismo día se me presentó con un caballete y un maletín de pinturas. Pinté hasta las tres de la noche. Miguel es un hombre muy atento y comprensivo, durante toda la vida no ha hecho otra cosa que animarme.

Comencé a acudir a clases de pintura en Sencelles que era donde vivíamos con Paula que había sido alumna de Xim Torrents y al poco tiempo me presenté a un concurso en el que obtuve un premio y me sentí muy satisfecha ya que en el jurado estaban Luis Serna y Pep Girbent.

Posteriormente fui alumna de Ernest Forteza que con el tiempo me ofreció que me ocupase de dar clases a los niños. Más adelante no quiso continuar y monté mi propia escuela en Palma. Me encantaba, tenía pasión por enseñar y al mismo tiempo yo aprendía.

Algunos de sus alumnos han seguido con la vocación y a más de uno se le están reconociendo sus dotes artísticas. ¿Qué significa para usted?

Me enorgullece, me hace feliz. Gente con la que he convivido, con la que hemos experimentado, hemos tenido largas conversaciones, porque con algunos la relación se convierte en amistad. Por ejemplo con Félix Coll, con Nuria Bosch, con Sally Anne Wood, Joan Aguiló, Salvador Ginard, Mercedes Ortells, Fernando Martín, Damià Matas y algunos otros, la lista sería interminable. Me alegra profundamente que se posicionen, que muestren sus trabajos en importantes exposiciones.

¿Qué personas han influido en su vida y en su carrera profesional?

En lo personal, Miguel mi marido por todo cuánto ha significado en cada momento. Mi madre, porque me enseñó a ser fuerte y a avanzar, a tratar a los demás con respeto y a valorar la vida. Desde hace unos años que murió sigo llorando su ausencia. En lo profesional Luis Maraver porque no ha dudado nunca en aconsejarme y venero admiración por él como artista. Tito López esté donde esté, tú, Xisco y Pedro Prieto por la difusión mediática que habéis hecho de mis trabajos en momentos puntuales de mi carrera.

Si tuviera que describir que ha sido la pintura en la vida de Malena, ¿Cuál sería su análisis?

Al principio era muy clásica, academicista. En la primera época pinté cientos de bodegones, con algunos hice mi primera exposición (Estils) en Caimari y se vendió todo, incluso todavía hay quien me pregunta por unos que pinte en blanco y negro. A partir de ahí siempre he pintado lo que he querido. Pero la pintura ha sido y sigue siendo mi manera de transitar por la vida. No sabría qué hacer, me acuesto y me levanto con pinceles, lienzos y un montón de nuevas ideas. Me ha servido como terapia a nivel particular y con mis alumnos, con los que hemos viajado por distintos lugares del mundo, hemos visitado museos y hemos convivido y compartido tantas cosas.

La obra de Malena no se circunscribe a una posible y lógica evolución, ella a veces no pinta con la mano, pinta con el corazón recorriendo los hilos del lienzo y dejando cachitos de su esencia infantil en los rincones de los pasadizos fantasiosos que forman parte de sus “neuras”, de sus sueños, de sus ilusiones. Como todo ser complejo lleva en su mochila una carga de tristeza y una de alegría que es la que domina en el equilibrio. Se inyecta una dosis de bodegones y al día siguiente ya está inventando un paisaje figurativo que te planta en Venecia y al instante siguiente estas paseando por las calles de una ciudad y te retienen la mente las pintadas y las simbologías de portales y paredes, te conduce por el interior de las cuevas y te enganchas en una estalactita o abres las manos y descubres un estudio sobre gemas y piedras preciosas o te visita un ser desconocido a bordo de una nave espacial.

Hábleme de momentos significativos…

A la edad de 35 años me ofrecieron la oportunidad de ir a Singapur a trabajar en un proyecto artístico muy interesante, pero me pilló en un momento en el que mi marido tenía una buena estabilidad laboral y yo, la escuela de pintura a tope y luego se repitió la historia con una oferta para ir a Nueva York que también rechacé.

Fue relevante para mí, la participación en una colectiva de artistas de los cinco continentes que ha recorrido infinidad de países con la Colección de Luciano Benetton (Imago Mundi).

Participé en la exposición; Interpretant a Ramón Llull, l’amic, l’amat y viajé con esta obra al Instituto Cervantes de Moscú y posteriormente al Salón de los Pasos Perdidos del Congreso de los Diputados. Por cierto por momentos tuve la sensación de estar en un cementerio.

Deme su punto de vista como artista y como profesora sobre; el todo vale en el arte…

Ni en la pintura, ni en la literatura, ni en el cine, ni en la arquitectura, ni en la música, no todo vale. Puedes tener ideas, puedes ser tan original que consigas algo que sorprenda, pero las pinturas o las esculturas invisibles tendrán su etapa y pasarán a mejor vida.

¿Trabaja con las redes sociales?

Hay que estar al día aunque eso es difícil. Utilizo las redes sociales para dar a conocer mi obra, es una manera de seguir la corriente a los avances tecnológicos.

¿Qué ve cuando mira atrás?

A una muchacha que comienza a caminar por una senda desconocida y que por su carácter evoluciona, se impregna, se vuelve más segura, se interesa por aprender, por saber, que se conforma con lo que tiene, que se siente feliz con su familia, sus amigos, sus alumnos. Mi oficio es un regalo que me ha hecho la vida. Pero mi perspectiva de hoy en día como mujer, también es de cierta desesperanza por esa parte de la humanidad que sigue padeciendo de pobreza y hambre.

¿Y esos platillos volantes que aparecen en algunas de sus piezas?

Estoy convencida de que estamos controlados desde algún lugar fuera de la tierra y de que continuamente nos visitan con sus naves, seres extraños y desconocidos. En mi primer viaje a Egipto sentí un fuerte impacto en la visita a las Pirámides y desde entonces no he parado de estudiar sobre las distintas teorías que dan respuesta a tantos misterios.

Y ya que ha nombrado la palabra viajes. Usted ha viajado con sus alumnos ¿Cómo ha sido la experiencia?

Inmejorable. En otra vida me gustaría también ser reportera. Me encanta viajar. En una ocasión marché con treinta alumnos a la India, contratando a un guía y con las rutas fundamentales concertadas. Me fascinó el carácter de esa gente, como se habitúan a lo que tienen y se conforman. Todo se parece más a esa humanidad que nos gustaría, es más espiritual y asistir a una de las ceremonias en el Ganges fue una cura de humildad.

La ceremonia Ganga Aarti se celebra en muchas ciudades de la India a orillas del rio sagrado Ganges. Se encienden lámparas y los sacerdotes hindúes entonan canciones por la Madre Ganga hasta que las lámparas adquieren el poder de la deidad. Completado el ritual, los devotos sitúan sus manos sobre las llamas y levantan sus manos colocando sus palmas hacía el frente y así obtendrán la bendición de la diosa.

Viajar te aporta cosas que no obtienes en el día a día, te enriquece y te hace reflexionar. Nos aporta conceptos para un carácter más sensato.

En Marruecos compartí unos días con los tuaregs y con los bereberes, viví una tormenta en el desierto, días de fuertes lluvias, atravesamos una tormenta de arena con un 4x4 y fue una de las mejores aventuras que he experimentado. Probar otras gastronomías, adentrarte en otras culturas, convivir con los habitantes, esas andanzas mejoran nuestra personalidad.

Sus exposiciones han ido de una parte a la otra de la isla de Mallorca, en distintas ocasiones, y se han desplazado a Alicante, Ibiza, Menorca, Valencia, Barcelona, Chipre, Moscú, A Coruña, Formentera, Camariñas, Barcelona, Berlín, Atenas, Madrid, Málaga, Venecia, y Antequera.

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Me fijo en una obra que tiene colgada en uno de los espacios de su estudio y tengo la sensación de que no es uno de sus habituales trabajos. Ella me mira y parece adivinar mi pensamiento…

Historia de un cuadro del que nunca se desprenderá.

Cuando murió mi madre me quedé sin ideas y sin ganas de buscarlas. Rezaba y le pedía que me mandase un mensaje. Me puse a pintar desesperadamente durante varios días y no llegaba a ninguna parte. Se me ocurrió usar su color favorito y sobre un nuevo lienzo surgió un barco de amarillos brillantes en mitad de la inmensidad, estrellas redondas, magia, fantasía. Este es el resultado de lo que creo que me describió mi madre desde el lugar en donde está, o eso entendí. Días después pinté una segunda parte de esa obra.

En sus creencias existen otros seres…

Quiero creer que nuestra existencia no acaba aquí con el paso por la tierra. Creo que en otros espacios, en otras constelaciones, otros sistemas en los que hay una vida superior y algún día iremos de visita.

Malena te conduce por un cielo imaginario y vas descubriendo que en sus estrellas resplandecen añiles, verdes jade, sus lunas pueden estar compuestas por grises, por negros intensos y aplicados como huellas sobre la atmósfera de la que intuyes, de la que vislumbras figuras humanas o quién sabe si son sombras que intentan conectar con nuestras almas.

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Repasaba mi cuaderno con abundantes notas. Dábamos por bueno que habíamos cumplido una jornada más cuando se presentó Miguel el marido de Malena y con su colaboración, Francisca completó el álbum de fotografías. Al regresar a la calle percibí que ahí afuera el verano continuaba caluroso, húmedo, pero su abrazo fue un gesto de alegría.

Textos: Xisco Barceló

Fotografías: Francisca Sampol

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