Artista plástica

Marta Muniesa: "Sin arte la vida sería insoportable"

Marta Muniesa posando junto a una de sus obras de arte abstracto
Marta Muniesa, artista plástica.
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Marta Muniesa, se nos presenta como una artista plástica que tuvo una infancia y una adolescencia de las que atesoró decenas de recuerdos. Nacida en Barcelona y residente en Porto Colom, es una apasionada de la gastronomía, de la música, de la literatura, de los viajes y de los idiomas.  

Marta Muniesa, se nos presenta como una artista plástica que tuvo una infancia y una adolescencia de las que atesoró decenas de recuerdos. Nacida en Barcelona y residente en Porto Colom, es una apasionada de la gastronomía, de la música, de la literatura, de los viajes y de los idiomas.  

Interior de una habitación con una obra de arte colorida y ventanas abiertas

Para llevar a cabo esta entrevista nos citamos en la terraza del Bar Bosch, aunque ella ya me había pasado bastante información para que pudiera prepararla. Nos sentamos y ella pidió un zumo de naranja y yo café con leche y un croissant para cada uno. 

Comenzamos hablando de su familia…

Soy hija de Manuel Muniesa. funcionario natural de Alcañiz y de Marta García de Barcelona y ama de casa… 

Marta Muniesa García nace en la Clínica Victoria de Barcelona en 1959.

…Ese mismo año

Retrato de Marta Muniesa, artista plástica en su taller.

En esta colección de entrevistas a la que denominamos MD Arte, tenemos la costumbre de conocer con cierta cronología a nuestros artistas. Así que si me gustaría conocer algo sobre su infancia.

Los primeros años transcurrieron en la vivienda de mis abuelos Manel y Aurelia, en el barrio de la Ribera. Mi familia, trabajadora de clase media, cariñosa, creyente (no practicante), buena gente, me educó de la mejor manera posible. Fui mimada en exceso. El barrio era bullicioso y seguro. Por las noches deambulaban el vigilante y el sereno, que, junto con las campanadas de Santa María del Mar, me procuraban felices sueños.  

Durante el verano los niños jugábamos en la calle y las yayas nos daban comba mientras se abanicaban sentadas en sillas bajas.  El escondite y rayuela; helados al corte y horchata. Meriendas en la granja Petritxol o en la Xuclà. Los fines de semana me llevaban a jugar al parque de la Ciudadela y muy a menudo al zoológico. Con mi yaya Aurelia íbamos a comprar al mercado de Santa Caterina y disfrutaba tanto que no he podido dejar de visitar mercados centrales en cualquier ciudad del mundo. Me encantaba ir al Borne y ver montañas de melones y sandías apiladas en el suelo. Te las dejaban catar. Y el mercadito de pavos en fechas navideñas. Tengo una relación intensa con los alimentos y gastronomía en general. En verano mi abuelo me enseñaba a pescar en el rompeolas o hacíamos la travesía del puerto con “Las golondrinas”.

Obra de arte de Marta Muniesa con figuras en colores vibrantes

Marta nos cuenta una infancia arropada por sus abuelos, a quienes considera sus otros padres. Por la manera de relatar sus vivencias, sus recuerdos, descubrimos a una mujer que le apasiona escribir, que describe personas, costumbres, lugares, con todo tipo de detalles…

Éramos domingueros modélicos, a la playa en verano, Caldetes o San Pol; a buscar bolets en otoño por los bosquecillos de Alella; en invierno paseos al sol por las Ramblas, Plaça del Pí, Portal de l’Àngel, la Catedral y a veces un vermutito en la Barceloneta. Antes de volver a casa, parada obligada a comprar postres, lionesas o brazo de gitano en La Colmena o en Brunells. El mercado de Santa LLúcia, previo a las fiestas navideñas, sigue siendo indispensable en mi imaginario de lo entrañable. 

Me considero afortunada por nacer en el seno de una familia tan interesada en la cultura de una manera global. ¡Tots lletraferits!. La música clásica tronaba en casa a todas horas. Me hicieron estudiar solfeo, piano y ballet, como no podía ser de otra manera. 

Para mi comunión, a los seis años, me regalaron una maravillosa edición infantil del Quijote y una colección de tomos gruesos dedicados a cuentos tradicionales y fábulas que conservo. Las ilustraciones, de espléndida factura, me tenían atrapada. Sin duda, la impresión que me causaban tan bellas imágenes ha incidido en la elección de temas que he pintado. Tengo una serie que se llama “Seducció i Càstig” en las que reinterpreto a las protagonistas femeninas, Blancanieves, La Bella Durmiente, La Cenicienta, Caperucita Roja, etc. Huelga decir que vi todas y cada una de las películas de la factoría Disney, de estreno en cines de gran pantalla del Paralelo.

Pintura abstracta de dos mujeres con fondo oscuro y elementos coloridos

A la edad de nueve años abandonan la Ciudad Condal y marchan al País Vasco, en una época marcada por el terrorismo.

Nos trasladamos a vivir a Bilbao, a tocar de Neguri. Allí el escenario cambió radicalmente. Los caseríos salpicando el campo verde a rabiar, el azul extraordinario del cielo y el Cantábrico, con su potente aroma a salitre, me excitaban los sentidos y me sentí muy conectada con la naturaleza. En detrimento... lluvia, mucha lluvia y frío. Continué en colegio de religiosas. El ambiente era más serio y severo. Se respiraba un cierto desasosiego, en pequeños círculos se hablaba en voz baja de ETA y los atentados. Disfrutaba del folklore tan vistoso y alegre, sus danzas y música, de los concursos de levantamientos de piedras. Otra cultura. Se contar en euskera hasta 29 (ja ja).

Con mis padres recorrimos todo el norte. Fue precioso. Como recuerdos, la visita del árbol de Guernica. Mi padre explicó anécdotas y vivencias de la guerra civil. Y mucho más impactante para mí fue el asombroso arte rupestre de las Cuevas de Altamira. Tuve suerte pues se cerró el acceso al público en el 1977. Es curioso como mi pincel, sin yo pretenderlo, conecta tanto con aquellos trazos simples, lineales, intensos, básicos y suficientes.

Entre tantas sensaciones, también percibimos otra de las vocaciones que acompañará a nuestra protagonista, hasta el día de hoy. 

Su juguete favorito…

Marta Muniesa y un hombre junto a una pintura en una sala

Mi yayo había construido una cocinita económica en hierro fundido, a escala real. Se podía cocinar de verdad, con carbón, tenía agua caliente. Años más tarde la vendió a un anticuario y acabamos viéndola en el escaparate de un restaurante, La Cuineta, próximo a los ábsides de la catedral. Cada año para reyes pedía cocinita nueva. Me encanta cocinar. 

En sus primeros años como estudiante, nos recuerda que sacaba sobresaliente en todas las asignaturas, incluyendo música y gimnasia. De mayor siguió estudiando y ampliando sus conocimientos.

Acabé el bachillerato superior con buen promedio. Entré al instituto y sentí que el mundo lo acababan de construir para mí y debía explorarlo palmo a palmo. Relegué los estudios a segundo plano. En la facultad, el sentimiento de libertad se acentuó. Estudiaba, pero me apuntaba a un bombardeo. Las notas variaban según me interesase la asignatura. Filología románica e hispánica. Aprendí latín, francés, italiano, portugués, castellano y catalán. Hice el CAP, pensando en dedicarme a la docencia, pero no fue así, la vida me llevó por otros derroteros. En la Escuela oficial de idiomas saqué inglés, el alemán lo dejé a medias. Completé con un postgrado de Informática e Investigación Social, en la facultad de Geografía e Historia. Tengo 54 títulos, aprendizajes variados: informática, comunicación, formación profesional específica como administrativa de la sanidad, y rarezas desconectadas entre sí como patronaje industrial, sushi, escaparatismo, inteligencia emocional, quiropraxis, primeros auxilios, etc. Sin embargo, para la pintura soy autodidacta.

A los 13 años regresa a Barcelona, vuelve al mismo cole y recupera a sus amigas. Es tiempo de adolescencia. 

Elvis. Irrumpe con fuerza, mi primer y único ídolo y amor platónico. Me inflaron a casetes. Mi abuelo me hizo dos cajas de madera alargadas para colocarlos. Mi yaya me llevaba a cruzar la ciudad, de cine en cine, a ver sus películas. Malas, por cierto. 

En mi familia todos son fanáticos del cine y yo la más fan. Y no tenían reparo en dejarme ver películas de dos rombos. Nos llevaban hasta Badalona, al Cine Picarol, hacían la vista gorda con los menores; tampoco importaba que día de la semana fuera si había un buen estreno. 

Una adolescencia sin complicaciones. Viajes frecuentes con mis padres, en especial a Francia, donde tenemos familia. Visitamos Cataluña rincón por rincón. El románico de Bohí-Taull, El Cap de Creus, Portlligat y Dalí. Mi pasión por la pintura se desata.

Pintura abstracta de una figura femenina con colores vibrantes.

Mi padre me orienta a leer clásicos españoles, mi yaya rusos y alemanes y a los 14 años coloca en mis manos “Así habló Zaratrusta” de Nietsche y “Confesiones de San Agustín” ¡tienes que aprender a entender la vida desde diversas perspectivas! Me intereso por los franceses. Me lleva a menudo a conciertos al Palau de la música. Y al cine, siempre el cine.

A la edad de 22 años hay un cambio en su día a día…

Acabada la carrera marcho a Francia a vivir y formar familia. Antes de partir, es mi cumpleaños y mi padre me regala un caballete, lienzos, pinceles y una caja de óleos. - Me dijo “Llévatelo y pinta, que sé que tú lo harás muy bien”. - Le dije, papá esto te ha salido bastante más caro que el perfume de Channel que te había pedido.

Retrato artístico de una figura con fondo rojo y círculos blancos.

¿Cómo surge su interés por la pintura?

Pasar frecuentemente por el Museo Picasso, que estaba cerca de casa.

Visitar las cuevas de Altamira y hacerme con los cuadernos coleccionables “grandes maestros de la pintura” del Círculo de lectores.

¿Qué puede contarnos de la primera vez que expuso en público?

Sentimientos encontrados, emoción y sensación de riesgo. 

¿Qué tipo de arte le persuade?

El abstracto y conceptual, en general. 

El que me hace explotar la cabeza. El que me produce una punzada de dolor. El que me arranca una lágrima. El que me deja clavada en el suelo.

Pintura de un tarro de cristal sobre fondo claro

¿A que artistas encontraría en su lista de favoritos?

Admiro cualquier artista transgresor, que rompe y expresa sin miedo. Entre mis preferidos están; Sorolla, El Bosco, Velázquez, Caravaggio, Kandinsky, Picasso, Dalí, Hilma af Klint, Basquiat, Pollock, Riechter, Klimt. 

¿Cómo definiría esos momentos en su taller, cuando está pintando?

Estoy en actitud inmersiva. Muy conectada con la obra, concentrada, atenta, aislada, en silencio absoluto. Dichosa. Cuando abro la puerta del estudio me tiemblan las piernas.

¿Qué etapa de la historia del arte es para usted la más sugerente?

Finales del XIX, con los impresionistas se abre la veda, los que abandonan el academicismo, las vanguardias, los cubistas.

Obra de arte abstracto en exposición con dos paneles

¿Cuáles son sus aficiones?

Lectura, música y por encima de todo el cine. He visto todo lo imprescindible. Nadar en el mar. El mar, es obligatorio.

Un libro

Madame Bovary

Una película

Odisea del espacio 2001

Un tipo de música

Rock-Soul. Para animarme y bailar nada mejor que música años 70-80

Me consta que ha viajado a numerosos lugares, aun así ¿Existe para usted un viaje inolvidable?

¡Imposible de decidir! He viajado bastante, conozco “toda la península” y archipiélagos. He visitado casi al completo Francia, Italia, Portugal, Suiza, Austria, Turquía, Hungría, Reino Unido, Alemania, Argentina, Egipto. He recorrido Zimbawe, Sudáfrica, Swaziland, Estados Unidos, Chequia, Grecia, Suecia, Noruega, Brasil, Las Azores, Corfú, Sicilia, Córcega, México y otros.  

Marta Muniesa en la playa al atardecer con un suéter verde

Me recuerda que empezó tarde a mostrar sus obras. Dedicó la mayoría de su tiempo a la familia, pero por afición siempre ha pintado.

¿Qué aborrece del ser humano?

El despotismo y la maldad, la corrupción del poder. No lo concibo. 

¿A qué temas de la actualidad presta atención?

No me abandero bajo grandes catástrofes naturales, guerras, genocidios, escándalos políticos y otros desastres. La situación internacional es sempiternamente deprimente, así que en gran medida la desoigo. No quiere decir que no me importe, pero es imposible ser feliz si te implicas diariamente en cada desgracia ajena. 

Marta Muniesa y un hombre observando una pintura en una galería.

Vivo centrada en mí, los míos, mi entorno, lo inmediato. Me interesa el arte, en letras mayúsculas. Me hago mía la frase de George Bernard Shaw,” Sin arte la crueldad de la vida sería insoportable.”

¿Qué acontecimientos internacionales se grabaron en su mente?

La llegada del hombre a la luna...si es que llegó a ocurrir, yo al menos lo viví como real. La caída del muro de Berlín y el suceso de Chernóbil.

¿Qué día definiría como uno de los días más emocionantes de su vida?

El día que nació mi hijo Julien.

¿Cuáles serían sus momentos más tortuosos?

La muerte de mi yaya y la de mi padre.

Pintura abstracta de Marta Muniesa con formas y colores vibrantes.

En su profesión como Administrativa de Sanidad, estaba trabajando en Barcelona y en 2023 decide venir a Mallorca ¿Cuál fue el motivo?

Vine por amor y me quedé. Aunque no era la primera vez que viajaba a la isla. Cuando estaba en la facultad a los 18 años, tenía una amiga que era de Felanitx, Mari Carmen, con la que sigo conservando la amistad. En aquel tiempo pasé varios veranos en su casa de Porto Colom. 

¿Qué destacaría del momento actual del arte?

Vivimos una etapa de adaptación. La transición de parámetros que dominamos hacia los modelos de expresión que nos propone el canal de la Inteligencia Artificial me parece inevitable. Los artistas seniors podemos decidir entre anclarnos o adaptarnos realizando revisión de nuestras propuestas. Open mind. Veo el momento en que concursaremos contra robots. Por otro lado, el mercado del arte es fashionable y postureado a través del protagonismo que cobran agentes culturales satélites. Un artista hoy parece necesitar más un influencer que un marchand.

Pintura abstracta de una figura femenina en tonos azules y rojos

¿Qué tiempo dedica al arte?

Soy disciplinada. Me suelo levantar a las 5.30 y el día me cunde. Estoy satisfecha si a las 7 ya tengo un pincel en la mano. Funciono con la luz natural. Tengo mi caballete de cuatro metros cuadrados al lado de un buen ventanal. Me va mejor en primavera-verano. En invierno, por la tarde y por falta de luz, hago creaciones de pequeño formato, collage, experimento con materiales, hago dibujos, esbozos, proyectos de obras escultóricas, etc. Dedico la mayoría de mi tiempo libre, unas seis horas al día. Cuando me jubile en breve haré jornada completa.

¿Cómo actualiza la información de las nuevas tendencias del arte?

Estoy en contacto continuo con artistas, visito exposiciones, artículos, charlas y a través de redes.

Marta Muniesa explicando su obra en una entrevista artística

¿Qué proyectos a la vista?

Hace dos años fundé, junto con tres artistas locales, la asociación ArtPortocolom, de la cual soy presidenta y como tal mi labor se centra en dinamizar al grupo, que ya sumamos treinta y cuatro. Trabajamos en favorecer exposiciones colectivas y en general fomentar la visibilidad de todos. Pactar espacios públicos donde exhibir muestras como “+Pinzellades” o la colección “Dimonis”, de temática colectiva, que será itinerante. Inauguramos en Sa Pobla para las fiestas de Sant Antoni. Pasaremos por Petra y en agosto tenemos asegurada sala en Sant Joan. 

La segunda edición “Vermut d’Art”, organizado por la asociación con el respaldo del ayuntamiento y la Casa de Cultura de Felanitx. 

Y hemos iniciado relaciones con el Círculo de Bellas Artes de Palma.

Marta Muniesa y otros observando una obra de arte en una galería.

Antes de acabar la entrevista, nos dirigimos a Random Visions en The Room Concept, situado en Jaime III de Palma. Allí, con la compañía de Martina Benvenutto nos mostró una exposición de algunas de sus pinturas y esculturas, colocadas en distintos espacios y donde la dirección de esta empresa, proyecta y trabaja en numerosas iniciativas culturales. 

Cuando me situé frente a esas piezas de Marta, noté que su influjo me seducía. La variedad y su dominio en desiguales disciplinas. En una de las salas, una escultura confeccionada con un corazón herido a punto de salir volando, una figura femenina de trazo hábil que se despliega sobre un lienzo en el que surge con fuerza una luz blanca, radiante de maternidad y envuelta en una figuración que se alía con una abstracción apenas insinuada. Enfrente una pareja de baile improvisado se agita entre olas del pop art. En otro espacio, tres telas ejecutadas con la virtud de la simplicidad. Frutas gigantes en las que la vitalidad del color te incita a devorarlas o a lanzarte de cabeza en su interior. 

Marta Muniesa con dos personas en una galería de arte

Salí de nuevo a la calle con la impresión de haberme sentido sorprendido, algo que después de tantos años no suele suceder. 

La galería de fotos puede verla en el siguiente enlace:

Entrevista artista plástica Marta Muniesa MDARTE

 

Texto: Xisco Barceló

Fotografías: Marta y Palmea Studio

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