Nos citamos con la persona que ocupa el cargo desde mayo de 2024 de directora-gerente de la Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca, Antonia María Perelló Ferrer, con la intención de conocer las actividades que se ejecutan y los objetivos y proyectos que se planifican desde su despacho. Hasta allí me desplacé, calle Saridakis, 29 de Palma, donde está ubicado el complejo junto a la que fue residencia de Joan Miró desde 1956.

Cómo espectador tengo la sensación de que en 2025 se ha hablado más que otros años de Joan Miró…
Tal vez es la impresión que queda de lo último que vemos, pero 2025 que ha sido mi primer año completo como directora, ha sido muy intenso. En abril inauguramos las muestras de Biel Llinás, Rosa Tharrats y Fito Conesa, y en septiembre las de Stella Rahola, Grip Face y Mabi Revuelta. Entre estos dos bloques, el 30 de julio estrenamos “La chipa mágica”, parte del proyecto coral “Paysage Miró” que se presentó simultáneamente en cuatro espacios de arte contemporáneo de Palma, La Llotja, el Museu Es Baluard, el Casal Solleric y aquí, en la Fundació. “Paysage Miró” ha sido una colaboración excepcional con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía y Successió Miró.
¿Qué ha representado para el visitante “La guspira màgica” (la chispa mágica)?
Ha sido una muestra peculiar que indagaba en el paisaje interior y creativo del artista. La muestra reunía, pinturas objetos “encontrados”, imágenes coleccionadas que le acompañaron a lo largo de su vida y que le inspiraron en sus obras. Son esas “chispas mágicas” que el artista reconocía como fundamentales en su proceso creativo.
Desde el momento en que Miró a mediados de los años cincuenta decide trasladarse a Mallorca, se producen cambios notables en su vida y en su obra. El estudio soñado, diseñado por su amigo, Josep Lluis Sert, no resultaba suficiente para Miró que pronto adquiriría la casa vecina Son Boter, de poder realizar piezas de mayor tamaño.

¿Cuáles son sus principales funciones en la Fundació?
Como directora-gerente tengo a mi cargo las responsabilidades patrimoniales y de programación del centro. No obstante, debo señalar que los resultados en todos los ámbitos han de leerse en su totalidad por el trabajo de un equipo profesional que pone su confianza en mí y sigue y contribuye a mi programa.
Garantizar el estado de las obras de arte, el mantenimiento de los edificios e instalaciones, estaría fuera de mi alcance si no contase con un buen equipo. Los programas de actividades y de exposiciones, los planes de difusión, la actualización continuada, la realización de simposios, conferencias, así como la promoción de las artes que Miró admiraba, como la música clásica, el jazz, la música contemporánea, nada de eso sería posible, sin ese grupo de trabajo que me acompaña. Nuestro objetivo es convertir la fundación en un espacio vivo en el que pasan cosas, para que quienes nos visiten se sientan partícipes. Preparamos propuestas y proyectos y tenemos acuerdos con otros centros y museos.
Por voluntad de los fundadores de la Fundació Pilar i Joan Miró a Mallorca, se promueven y difunden los valores creativos contemporáneos, ayudando a las jóvenes generaciones de artistas, mediante la concesión de los Premios y Becas Pilar Juncosa…
Este hecho ha sido posible gracias a la generosidad de Joan Miró y de su esposa Pilar Juncosa. Ella supo materializar el deseo de su esposo, después de su muerte en 1983, posibilitando la creación de un centro dinámico de irradiación cultural y, posteriormente, las infraestructuras necesarias para dotar económicamente los premios y becas que se libran.

Los premios Pilar Juncosa convocan anualmente el Premio de Creación y con frecuencia bianual, el Premio de Edición y Premio de Investigación, a la vez que conceden becas para realizar estudios fuera de Mallorca y becas para talleres de obra gráfica de la Fundació. La dotación anual de estos premios se sitúa en torno a los 50.000 euros, lo que le convierte en uno de los más importantes de lo existentes en el ámbito español.

¿Qué ofrece la Fundació a los visitantes?
La Fundació es un área de experiencias. Es algo diferente a un museo convencional, como deseaba Miró, al integrar su estudio y también sus talleres de Obra gráfica en los que, de forma continuada, se imparten cursos y están a disposición de los artistas.
El visitante se aproxima a Miró de una forma vital, recorriendo sus rincones, aunque puede visitar simultáneamente una exposición protagonizada por Miró y tres exposiciones de artistas jóvenes e inquietos que conectan. Sin duda con el mundo y los intereses vitales de Miró. Me refiero a su sentido inquebrantable de la ética y de los valores humanos, así como a su amor y respeto por la naturaleza, y por el universo.

Hagamos una visita virtual
Comenzaremos por el que era el sueño de Miró:
“Je rêve d’un grand atelier”, decía. A lo largo de toda su vida Miró había estado soñando con tener un gran estudio. Tras sus estancias en diversas ciudades del mundo, finalmente, recaló en “Son Abrines”, en Mallorca, de donde era originaria su esposa y los ascendientes de su familia materna. Es aquí donde finalmente puede tener su gran taller. El “Taller Sert” se conserva tal como el artista deseaba y mantiene la esencia de su lugar de trabajo, con sus objetos, grandes o minúsculos, que le acompañaban durante su actividad.
Las necesidades creativas de Miró en Mallorca seguían demandando de espacio y, por ello, en 1959, el artista adquiere la posesión mallorquina contigua a su casa, “Son Boter”, una edificación del siglo XVIII. Y este es el segundo paso del recorrido por este territorio Miró en Mallorca.
La forma de ejecutar de Miró en Son Boter y el formato de las obras es diferente, como lo es la relación con el propio espacio de la arquitectura.

Allí trabajó de una forma inédita: utilizó las paredes del edificio para realizar los esbozos de mucha de su escultura pública, de gran tamaño, a la que se sentía impulsado desde que había llegado a Mallorca. El edificio entero, con su carga histórica, se convierte en soporte de sus grafitis.
Cuando entramos en Son Boter todo cuanto nos rodea es Miró.
Considerando que pasó los 27 años transcurridos entre 1956 y 1983 trabajando en estos estudios, se infiere que más de un tercio de la producción de la artista conocida hoy en día, salió de Mallorca.
Nueve años después de su fallecimiento, ocurrido el día de Navidad de 1983, se inauguró en 1992 el edificio que, construido por Rafael Moneo, materializaría la creación de la Fundación Pilar i Joan Miró a Mallorca.

¿Qué es mejor para un museo, cantidad de visitantes o calidad de visita?
La calidad y el aprovechamiento de la visita, sin duda.
¿Qué etapa de la historia del arte es la que más llama su atención?
En realidad, un historiador del arte siente curiosidad por todas las etapas. No obstante, el arte de nuestro tiempo es el que más me atrae, en tanto en cuanto es la manifestación del espíritu creativo de nuestros días.
Si hablamos del pasado, y tal vez por mi primera formación histórico-artística, siento debilidad por el Barroco, especialmente por su arquitectura. La maestría con que se manejaban los espacios y los volúmenes en los siglos XVII y XVIII, pienso que no se ha superado.
¿Qué modelo de museos le seducen y pondría como ejemplo?
Los museos están actualmente en un proceso de mutación asombroso. Desde los que priorizan los aspectos participativos y sociales de su actividad, a los que quieren compartir su patrimonio oculto, haciendo transparentes sus almacenes, las posibilidades son muchas y se hace difícil elegir sólo una opción, eliminando las otras. No obstante, si debiera elegir ineludiblemente, mencionaría el Museo de Castello die Rivoli, construido en una residencia palaciega de la Casa de Saboya, en Turín.
Valoro la coexistencia de la arquitectura barroca de Filippo Juvara con su asombrosa colección de arte contemporáneo. Me gustan también museos pequeños y medianos del norte de Europa, por ejemplo, el Moderna Museet de Estocolmo o el Lousiana Museum of Modern en Dinamarca, cerca de Copenhague.

¿Qué le pediría al público mallorquín?
¡Qué vengan! Que anoten en su relación de visitas a centros de arte, al menos una vez año, una a la Fundació Pilar i Joan Miró. Les pediría que nos den un voto de confianza, que sigan nuestra programación, que vengan a nuestros eventos y que, si piensan que aquí hay un camino por recorrer juntos, se hagan Amigos de la Fundación. Tenemos la esperanza de configurar un grupo de amigos fieles y entusiastas que nos apoyen y nos impulsen a mejorar.
¿Qué relación se tiene con otros museos?
Estamos abiertos a relaciones con diferentes centros y museos nacionales e internacionales. Recibimos solicitudes de préstamo de obras de todo el mundo, así como peticiones de producción de exposiciones a medida para viajar. Vemos como se pueden encajar estas solicitudes con las necesidades de la propia Fundació que, a mi modo de ver, son prioritarias. Debemos considerar que la colección de obras de la Fundación es reducida y hemos de atender la necesidad de presentar una muy buena exposición en la propia sede, antes que atender las peticiones externas de exposiciones. Es mejor participar como prestador o colaborador en proyectos de gran calidad, antes que producir exposiciones como “productos de intercambio” comercial con China o Japón.

Asimismo, son habituales las relaciones derivadas de la investigación: estudiosos que recaban información o bien que se dirigen a nuestra biblioteca y archivo para realizar consultas muy especializadas.
¿Qué ha descubierto en la figura de Miró que no conociese?
Muchísimas cosas y espero seguir descubriendo y aprendiendo muchas más. Cada día descubro algo nuevo para mí.
La exposición “La Guspira Màgica”, me ha permitido acercarme más a su dimensión humana, precisamente a través de los objetos que coleccionaba, que llamaban su atención. Tras ellos está la persona. Parece ser que era una persona callada, humilde, a la que le agradaba escuchar y abstraerse en sus pensamientos, alejado de festejos, individualista desde joven. He leído que no dibujaba bien y que sus profesores llegaron a aconsejarle que se orientase hacia otros intereses, aunque era muy persistente y confiaba plenamente en su superación y en lo que estaba por venir y que iba a revolucionarlo todo.
En la primera exposición en Barcelona, fracasó, también lo hizo en un primer momento en Paris, pero creía ciegamente en sus posibilidades y nunca se hundió.

Necesitaba el contacto con los orígenes y decía que, como el pintor primitivo, él debía conectar con “algo” superior, trascendente, era su búsqueda de lo esencial. Fue valiente y comprometido, cuando nadie confiaba en sus virtudes.
Destruir, quemar, pintar encima, reproducir, recuperar, no parar nunca.
Su autoexigencia se percibe cuando uno de sus mejores amigos, el artista Artigues le alecciona sobre la cerámica y él aprende rápido y muy pronto quiere dar personalidad a sus trabajos, pero también con los tapices en su expresión, en sus investigaciones profundas.
Me conmueve la contemporaneidad de Miró. A veces pienso que, si tuviésemos la fortuna de poder hablar con él, conectaría inmediatamente con nuestros jóvenes artistas que hablan de ecologismo, de ética y de justicia, aunque también de música, de poesía y de cine.

¿Qué tipo de artistas pueden exponer en la Fundació?
No existe propiamente una restricción sobre que “tipo de artista puede exponer en la Fundación”. Siguiendo los deseos e indicaciones de Miró, pensamos que la Fundación debe dedicar una parte importante de sus esfuerzos a potenciar la creatividad de los artistas más jóvenes, si bien a menudo la edad poco tiene que ver con la juventud de las personas.
Por otra parte, y eso no es una restricción sino un elemento que creo nos garantiza una coherencia en nuestra programación, los artistas que elegimos han de tener una relación con Miró, una razón por la que puedan ser presentados en “su casa”. Es decir, han de presentar una cierta sintonía con lo que eran inquietudes y preocupaciones de Miró. Creemos que para el artista eran especialmente relevantes la ética y posicionamiento ideológico, y por otra su interés por la naturaleza y el universo. Nuestros artistas suelen moverse dentro de estas coordenadas, aunque no son exclusivistas, como decíamos.

¿Qué destacaría de Miró en relación a Mallorca?
Miró visitaba Mallorca desde niño, la familia de su madre vivía en Sóller y él venía a menudo a la isla a pasar días con ellos. En sus viajes en barco, con mucho tiempo para dibujar, aprendió a amar el mar.
Ya en su periodo adulto, a partir de 1956, ya como residente, se preocupó por la defensa de la naturaleza, manifestándose abiertamente contra el crecimiento desmesurado de hoteles y apartamentos que comenzaba a expandirse por nuestras costas. Si bien en sus primeros años se mantuvo al margen del mundo artístico existente en la isla, progresivamente participó, apoyando las manifestaciones de la denominada Nueva Plástica Balear surgida a partir de 1969, con figuras como Cabot, los hermanos Terradas, Miquel Barceló y otros. y contribuyendo a hacer de la Galería Pelaires un centro impulsor del arte internacional en Baleares.
En un pasaje biográfico, Miró recuerda que en su infancia se interesaba por las cosas sencillas, perseguir las estrellas, los miles de puntos de luz en las nítidas noches de sus veranos en Mallorca, contemplar las formas de las piedras, de los guijarros, el vuelo de las libélulas, ver comer a los gorriones. Le divertía silbar con los siurells que descubrió en Mallorca. Siempre se llevaba algunos cuando regresaba a Barcelona. Llegó a tener una importante colección de estos objetos tradicionales y estuvieron a su lado durante toda la vida. Tuvo un monumental siurell en la entrada de su estudio en Paris. Miró decía que el arte estaba en la naturaleza, en la cultura primitiva, en las tradiciones de un pueblo. Estas figuras inspiraron algunas obras del artista, el “pájaro lunar” y el “pájaro solar”.

¿Cuál fue su aportación a Mallorca?
Como decíamos antes, en los primeros años vivió en una especie de aislamiento para el público mallorquín. Conocer a Pep Pinya, propietario de la Galería Pelaires de Palma fue fundamental en aquellos momentos. Gracias a su amistad con Pep Pinya, llegaron creadores como Calder y Henry Moore.
¿Cómo subsiste la Fundació? En que se sustenta
La Fundació Miró es una fundación municipal, lo que quiere decir que es el Ajuntament de Palma la institución más importante en su funcionamiento. Hay que decir también que está regida por un patronato del que forman parte el Govern de les Illes Balears, el Consell de Mallorca, y el Ministerio de Cultura del Gobierno de España. Todos ellos contribuyen en medida diferente al mantenimiento de la Fundació. Otros fondos propios procedentes de la venta de entradas, préstamo de obras o alquiler de espacios aportan su recaudación.

¿Qué es el Triángulo Miró?
El Triángulo Miró son tres lugares, tres paisajes emocionales para entender y profundizar en la obra y el espíritu de Joan Miró: la Fundació Joan Miró de Barcelona, la Fundació Mas Miró de Mont-roig en Tarragona y la Fundació Miró Mallorca. Completamente independientes en su organización y financiación, tienen si embargo el proyecto común de conservar y difundir el legado de Miró. A este respecto hay que mencionar aquí a la Successió Miró, que, con su generosidad, contribuye con el préstamo de obras de su propiedad a formar las colecciones de las fundaciones. Son tres espacios fundamentales, dedicados a la investigación y difusión de su legado.
¿Cuál es su más inmediato proyecto?
“Retrobar Miró. La guspira mágica” (12.02.26 - 10.01.27)

Texto: Xisco Barceló
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