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Damià Ramis Caubet o cruzar la frontera de la exigencia
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Damià Ramis Caubet o cruzar la frontera de la exigencia

Llegar a la finca Sobremunt en el término municipal de Esporles, significa abandonar la carretera comarcal y adentrarte en la geografía más identificativa de la Serra de Tramuntana. Encinas, olivos y pinos te acompañan durante el trayecto de unos siete kilómetros tras los que se vislumbra una casa edénica típica de montaña con rebaños de ovejas que pastan impasibles a una nueva presencia. Desde allí se divisa una imponente panorámica de la Seu y la bahía de Palma.

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Damià salió a recibirnos justo cuando comenzaban a caer unos leves copos de nieve. Antes de entrar a la casa paramos en un espacio que anteriormente servía como comedero para animales, ahora restaurado y reconvertido en antesala personal de muestras. Pudimos contemplar varias piezas de la que será su próxima serie que el autor ha denominado “Dona”. Un manifiesto escultórico que turba por su asombrosa y compleja sencillez.

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¿Cómo es su día a día?

Me levanto sobre las 6,30 h de la mañana y voy a pasear con Ron, mi fiel amigo. Después una hora de caminata para ejercitar los músculos regreso para tomar café y sobre las nueve me meto en el estudio hasta la hora de comer. En un oficio así, uno tiene que ser disciplinado y exigente para obligarse cada día. Trabajo siempre con música y mis gustos son muy variados, desde Bach, Vivaldi a Serrat o Pink Floyd o Led Zeppelin.

A Damìa Ramis Caubet, le cortaron el cordón umbilical el 24 de junio de1951 en la calle Sant Jaume, cuando la ciudad de Palma tenía un censo de 133.000 habitantes. Ese año nacían Arturo Pérez Reverte, Ana Belén, Rosa León y Robin Williams. Deustsche Grammophon presentaba el primer LP de la historia. Camilo José Cela publicaba; La Colmena, Marguerite Yourcenar; Memorias de Adriano y J.D. Salinger; El guardián del centeno. Se descubrían las pinturas rupestres de La Sarga. La playa comenzaba a posicionarse como la mejor oferta turística y por primera vez se creaba el Ministerio de Información y Turismo. Salvador Dalí convocaba a los medios de comunicación para hacer pública su ideología política con la conferencia; “Picasso y yo”. El pintor de Cadaqués decia; Picasso es artista y yo también, es español y yo también, es un genio conocido en todo el mundo y yo también, Picasso es comunista y yo no.

Hijo de Damià Ramis Vanrell que durante casi toda su carrera profesional ocupó un cargo de dirección en la Naviera Mallorquina, primera empresa mallorquina en este sector que fue fundada en 1924 por su abuelo Damián Ramis Mut y Manolo Salas Sureda. Su madre fue la brillante escultora Remigia Caubet González. El matrimonio tuvo cinco hijos por este orden: Bel, Damià, Guillermina, Miquel Ángel y Andreu.

Mi padre además de dedicarse a su cargo directivo fue un buen jugador de tenis, de hecho llegó a ser campeón de Baleares. Mi madre que hablaba cuatro idiomas fue una mujer avanzada a su tiempo. En casa la habían educado para ser un florero pero ella tenía un carácter revolucionario. El pintor y amigo Coll Bardolet le presentó al escultor Borrell i Nicolau y este quedó deslumbrado al ver una pieza hecha en barro por aquella mujer a la que convenció para que se dedicase en cuerpo y alma a la escultura. Y así lo hizo. Al poco tiempo ya le prepararon su primera exposición y cosas del azar yo la acompañé, me llevaba en su vientre.

¿Cómo fue su infancia?

Mis primeros años los pasé en el centro de la ciudad, luego en el barrio de Son Armadams en una preciosa casa que construyó mi abuelo que había conseguido una pequeña fortuna estando unos años en Puerto Rico. Viví una infancia enriquecedora con una soledad buscada y asumida. Tenía pocos amigos locos como yo que les gustase escapar hasta el Castillo de Bellver. Recuerdo que nos disfrazábamos y desfilábamos, montábamos en patinete que nosotros mismos fabricábamos con madera y cojinetes para que rodase. También nos hacíamos una especie de carretones.

Luego vivieron en el barrio de El Terreno. Por la influencia de su madre por allí pasaron personajes como Camilo José Cela y Anthony Kerrigan que colaboraron juntos en la revista Papeles de Son Armadams creada por el primero. El poeta Llorenç Riber, el guitarrista Bartolomé Calatayud, el pianista Llorenç Galmés, la cantante María del Mar Bonet y su padre Juan que fue quien le contrató para el periódico Baleares, el pintor Coll Bardolet, el escritor Alexandre Ballester...

y muchos más que hacían que yo me quedase embelesado escuchando sus conversaciones. Debo confesar que a veces no entendía de lo que hablaban pero me sentía reconfortado y estoy convencido de que inconscientemente absorbía parte de sus conocimientos.

En ese tiempo yo iba al CIDE, el primer colegio de Palma en el que se permitió compartir aula de chicos y chicas.

Yo destacaba en la asignatura de dibujo con calificación de Matrícula de honor. Por esta razón muchos de mis compañeros acudían a mí para que les completase sus láminas y yo que nunca he sabido negarme, me pasaba horas y horas dibujando para otros. Alejandro que era muy espabilado me convenció de que aquella labor no podía ser gratuita y se autonombró como mi secretario. Cualquier alumno que quisiera un encargo pasaba por él y según dificultad cobraba entre dos y cinco pesetas. Una vez retirada su comisión me entregaba el resto. Yo sin él no hubiera sabido hacerlo.

Convencido de que en su interior algo le encaminaba hacia las artes, hay un tiempo de adolescencia en que las hormonas, las células, los átomos, la piel y la sangre parece que van en contra dirección.

Yo diría que mi adolescencia fue caótica. Mi vida giraba en torno a las fiestas, a los guateques, me conocía casi todas las discotecas, Rodeito, Crazy Daisy, Babaria, Barbarela en la que vi actuar a Wilson Picket y también practicaba una de mis aficiones, la pesca submarina.

Estudié artes y oficios y mis profesores de dibujo fueron Tomás Horrach y Cesar Bermejo, como director teníamos a Jaume Mir. Hacía un frío infernal en aquellas aulas, dibujando Venus, apolos y afroditas, horas y horas. Tres compañeros siempre íbamos juntos, Toni Más, Miquel Barceló que ya destacaba por su manera de dibujar y yo. Hice muchas sesiones de dibujo al desnudo teniendo a Calvo Carrión como profesor. Todos y cada uno de esos nombres forman parte de una lista de relevantes creadores de arte.

Yo era muy disperso, mi pasión por el mar me llevo a estudiar primer año de biológicas, quería ser biólogo marino, a pesar de eso poco después me incorporé a la Facultad de Bellas Artes de Sant Jordi de Barcelona con mi amigo coral José Luis March.

Nunca tuve a nadie que me dijera que valía para esto o para lo otro. A mí me encantaba dibujar y modelar, lo llevaba dentro, nunca acepté un cargo de responsabilidad en una empresa y eso que me lo ofrecieron varias veces. Yo oía una voz en mi interior que me requería para el arte y estoy convencido de que tenía una deuda con mi genética. Hay algo espiritual que me conmueve de mi profesión, trabajo con mis dos manos y siento la presencia de otras dos que no sé en dónde se sitúan pero están conmigo.

¿Cómo fue su época en la que trabajo en el periódico Baleares?

Como ya he comentado Juan Bonet me ofreció la posibilidad de colaborar en la redacción del periódico. Yo era un escultor adaptado a la labor del periodismo y además de conocer a profesionales como Gafim periodista, buen compañero y ocurrente escritor del que recomiendo su libro; “Tres viajes en calma por la isla de la calma”, conocí a Aute, a Serrat, Severo Ochoa, Chillida, Mompó. Me gustaba investigar y realice reportajes en torno a; peleas de perros, peleas de gallos, gastronomía insólita, sobre las minas de plata de Bunyola. En 1988 y junto a Carlos Garrido publicamos un estudio sobre 18 capturas de tiburón blanco en aguas de Pollença y Alcudia entre 1941 y 1976. Me introduje en el territorio de la crítica de arte y en una ocasión me requirieron para visitar una exposición colectiva en Bunyola. Tal cual entrar, mis ojos me desplazaron hasta el fondo de la sala donde había una pieza firmada por un tal Koslowsky. Me interesé por conocerle y le busqué hasta que di con su precaria vivienda. Había nacido en Lituania y tras una exitosa carrera internacional, los problemas personales le habían llevado a una extrema situación. Falleció en 1993 y hoy en día es un artista reconocido y valorado.

Continuaba la entrevista en el salón del hogar junto a la chimenea, acompañados por Aina que apareció con café recién hecho, su perro Ron y su gata Perlita que se incorporó más tarde. Rodeados de obras de Bússer, Canet, Coll Bardolet, Menéndez Rojas, Eduard Vich, Paco Lagares, Remigia Caubet, Joan Vich, y una obra de Jacques Koslowsky.

Siempre que voy a esa casa me siento generosamente tratado por la amabilidad del matrimonio, padres de dos hijos; Damià y Tomeu.

Llevan muchos años casados y se conocen a la perfección, así que de vez en cuando su esposa Aina intervenía en la conversación aportando algunos datos y rememorando instantes especiales de la vida del artista. Y comenzaron a desparramar nombres, como el de Eduardo Capa, escultor, Venancio Blanco exquisito escultor al que Damiàn admira, Paco Lagares, Miguel Navarro, Philippe Kah, un personaje de novela, abogado criminalista, barba blanca, ojo de cristal, gran orador.

Tras tanto halago, la pregunta era tan obvia y también la respuesta…

Son un montón, como Bacon, Freud, Velázquez, Picasso, Goya, Barjola, Chillida, Henry Moore, Brâncusi y reitero mi veneración por Venancio Blanco del que recuerdo su metafórico consejo: “Cuando abras la puerta de tu estudio, comprueba que entráis los tres elementos, el hombre, el artista y el artesano. Solo que falte uno la obra quedará inconsistente”.

Tuvo la oportunidad de trabajar con su madre ¿Qué aprendió de ella?

Aprendí con sus ayudantes a manejar los elementos para modelar el barro. Directamente mi madre no hizo de profesora conmigo, pero a su lado yo era una esponja. Mi suerte de estar junto a un genio. Nunca olvidé su frase; ¡Damiàn! La escultura es un ejercicio de emoción mantenida.

Remigia Caubet González, nace en Palma, julio de 1919 hija de Damiàn Caubet Nicolau y Guillermina González Albert. Contrae matrimonio en 1939 con Damián Ramis Vanrell. Su aportación al arte ha producido admiración en críticos especializados y en sus compañeros de profesión que destacaban la pasión que transmitía a través de sus piezas. Fallece en su ciudad en 1997. La Fundación Barceló acogió una muestra de 42 obras seleccionadas por su hijo Damià Ramis Caubet, destacándola como una de las más representativas y galardonadas artistas de nuestra tierra.

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Las esculturas de Damiàn Ramis Caubet son un ejemplo de precisión meditada. Así, en su búsqueda constante lo expresó en sus exposiciones: Faunario con una Mantis religiosa, una Gran Libélula o el Camaleón que se prestaban a un riguroso análisis de modelo arquitectónico, en Aviarium una composición musical interpretada con el movimiento de las alas , en My Friends y sus independientes colores como homenaje morfológico a unos cuerpos silvestres y musculados o en otro terreno con un clásico busto de Hemingway perpetuado en el Hotel Pamplona, demuestran el profundo conocimiento y la versatilidad en el pensamiento y en los dedos de este hombre genéticamente dotado…

"Sus procesos de última generación son coloristas, sensitivas y lúdicas que gozan del saber hacer de una experimentada, de la reflexiva búsqueda, de la poderosa fuerza creativa y del rastreo de innovadores materiales y texturas. Exposición My Friends."

Fragmento de un texto de Gudi Moragues en su sección; Iconografías.

"Ramis moldea figuras de animales porque nos son próximos, nos han acompañado desde que los hombres vivíamos en las cavernas, y hemos sido desagradecidos con ellos. Exposición My Friends."

Fragmento de un texto de José Aranda en su artículo: Opinión

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El artista ha recuperado un viejo proyecto, va a publicar una novela que comenzó a escribir hace cuatro años y que en este tiempo de reclusión ha dado por concluida, se titulará Julius (El otro lado).

Va a ver la luz una de mis asignaturas pendientes. He dibujado, pintado, esculpido, escrito para los medios de comunicación y ahora se va a editar una novela de 270 páginas con argumento ficticio narrado por mí. Alguien denotará mi interés por referencias sicológicas a ciertas culturas. Puede que alguien observe cierto paralelismo con la figura mitológica de Caronte quien se encargaba de guiar a las sombras errantes.

Y otro de esos proyectos en manos de Damià es la serie de esculturas que ha titulado “Dona”. Cierto día su buen amigo el galerista Pep Pinya le lanzó un órdago; tú tienes unas manos maravillosas y quizá sea el momento de enfrentarte a la pureza; el cuerpo de la mujer.

Parecía sencillo y me lancé de cabeza. Empecé lentamente como siempre preparándome con documentación, bocetos, lectura, diseños, dibujos de proporciones, reflexiones. Al poco le dije a Pep; eres un cabrón, conociéndome, sabías que iba a enfrentarme a uno de los retos más importantes de mi vida. Tras cincuenta años de profesión y experimentar todo tipo de sensaciones, mi autoestima y mi autoexigencia han aumentado. Un punto de inflexión en mi escultura histórica me contempla cruel conmigo mismo y me ve confeccionando el alma de una serie de piezas que deben representar simpleza y ahí está lo complejo.

Su veneración por el cuerpo de la mujer, por la anatomía, le ha llevado a atravesar cosmos, galaxias, ha trascendido a la materia, se ha sumergido en los aspectos vitales de la genética, ha flotado mentalmente sobre los ancestros. Ha viajado a los orígenes, al paleolítico, Roma antigua, Grecia, para expresar su visión de la estructura femenina con la delicadeza y la transparencia de la madre naturaleza.

Sin duda, indagar en las poses, las líneas sugerentes, fragmentos sinuosos, el erotismo, gestualidad, sensualidad, la femineidad en su versión más inherente, pura y emotiva, convertir esto en escultura supone un ejercicio de suprema concentración que estoy dispuesto a asumir con ansiedad y con pasión.

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"La gran belleza de la simplicidad estética, tan difícil de plasmar e inalcanzable para casi todos, pero no para Damià Ramis. Déjese arrebatar por esta aparente sencillez, tan cautivadora. Vea, mire, contemple esta belleza entresacada de la representación venturosa del cuerpo de la mujer, este tesoro dicen surgido de una costilla del padre, Adán."

Fragmento de un texto del doctor Javier Cortés. Exposición “Dona”

Me quedo con la mirada sincera de un ser que se imbuye sin miedo en zonas altamente peligrosas y surge de la espesura sin contaminarse. Me quedo con la impresión de que Damià Ramis Caubet nació proclamando un destino artístico, científico y literario y le fue concedido. Me llevo el incoloro del agua con el que ha inyectado efectos insinuantes al ser más bello de la creación.

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Al final no nevó, tampoco llovió, algo más de frio de lo habitual si percibimos. Dábamos por concluida la visita, con dudas sobre si te has documentado suficientemente, si dejas algo por refrendar después de nombrar a tanto ente empírico.

Las mascarillas imposibilitaron un afectuoso adiós, pero no impedirán nuestro agradecimiento a Damià y a Aina.

De regreso a Palma se hace latente el cambio de escenario.

Para más información: www.damianramis.com

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