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Hermann Orduña o un enigmático viaje al interior del grabado
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Hermann Orduña o un enigmático viaje al interior del grabado

Hermann Manuel Orduña Macias nace el 26 diciembre de 1977 en Ciudad de Méjico, por aquel entonces todavía Méjico D.F. Ese año se legalizaba el Partido Socialista Obrero Español, la emisora de radio Stereo Cien comenzaba sus transmisiones en Méjico, Pelé anunciaba su retirada, se publicaba El Silmarillión de Tolkien, Jimmy Carter tomaba posesión del cargo de Presidente de Estados Unidos, nevaba por primera y única vez en la historia de Miami, en las pantallas de todo el mundo, ocurría uno de los más relevantes sucesos de la ciencia ficción, se estrenaba Star Wars, fallecían; Joan Crawford, Bing Crosby, Charles Chaplin y quien fuera el rey del rock; Elvis Presley, la OMS hacía público el éxito más espectacular de la vacunación tras erradicar la viruela, y ese mismo año nacía la ex-atleta mejicana, campeona mundial de atletismo y medallista olímpica, Ana Gabriela Guevara.

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Cuando entramos en su estudio olía a café recién hecho. Nos sentamos frente a un tórculo, rodeados de libros y de cuadros, óleos, acuarelas, grabados y en la mesa catálogos y recuerdos. Pensé que hablando de Méjico, surgirían las rancheras, el tequila, el folclore, pero aquel santuario rezumaba arte con reminiscencias prehispánicas. Desayunamos y nos preparamos para tomar unas fotografías, y así con una breve presentación, comenzó esta entrevista…

Mis abuelos tenían descendencia vasco. Soy hijo de Manuel, de profesión arquitecto y de Silvia trabajadora social y teóloga, gran aficionada a la lectura, principalmente interesada en las religiones. Mi madre daba clases de teología en la Universidad Iberoamericana de Puebla. Mi abuela fue restauradora de muebles y mi tío acuarelista.

¿Qué recuerda de sus primeros años?

Que mi familia siempre ha sido nómada.

La mía fue una infancia “padre”, (coloquialmente en México se entiende por bonita). Mis primeros años los pasé en México DF, pero pronto marchamos a Ciudad Juárez, un municipio asentado sobre el desierto más extenso de América del Norte y también conocido como El Paso del Norte, en el estado de Chihuahua. Mi padre por aquel entonces dejó sus proyectos y aceptó un trabajo como representante de bebidas alcohólicas.

Pasaba muchas horas montando en bicicleta, dejaba atrás Sierra Juárez, le acompañaba el Rio Bravo, cruzaba la frontera y de frente las Montañas de Franklin. Salía de Méjico y entraba en Estados Unidos, continuamente, sin problema, unas horas después regresaba.

En aquella época era normal ir cada día de Méjico a Estados Unidos y volver, pero yo además de eso fui un niño de Star Wars, de jugar a las canicas, de cazar mariposas y de bromear los días que llovían ranas, dejándolas en las puertas de los vecinos con intención de fastidiar.

A su padre le surgió la oportunidad de quedarse con un almacén y cambiar la venta de licores por la de mobiliario y en principio acertó. Durante unos años aquel negocio fue viento en popa, hasta que decidieron tomarse unas vacaciones y dejaron el negocio en manos de unos empleados de confianza. Justo acababan de recibir un pedido muy importante con lo que el almacén quedaba abarrotado de muebles. Al regresar de sus días de asueto, se encontraron con que les habían robado hasta el último clavo. Eso supuso la ruina para la familia.

Tras diez años, con dolor, con pena y con los bolsillos vacios, hicimos las maletas y salimos destino a Guanajuato, donde recalamos unos meses para seguir hacía Morelia situada en el Valle de Guayangareo en el estado de Michoacán. Allí me inscribieron en una escuela activa, donde además de realizar los estudios primarios, se aprendía razonamiento, teatro, ecología, cocina. Era un sistema de enseñanza que te permitía ciertas libertades. Poco después estudie arte en el CEDART, otros alumnos estudiaban danza clásica o danza folclórica.

A los 15 años habita en el estado de Oaxaca al sur de Méjico donde entró en la UABJO - Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca para realizar estudios superiores de arquitectura. Esa experiencia le valió para impregnarse de sensaciones continuas, por la gran variedad de culturas indígenas y de lenguas, por sus edificios coloniales, por sus sitios arqueológicos precolombinos. El epicentro de la cultura de Méjico, la cuna de Rufino Tamayo…

Y también de Rodolfo Nieto y de Francisco Toledo con quien tuve el placer de “platicar” en muchas ocasiones. Hay más de 500 talleres de grabado en la ciudad, numerosas galerías y museos y una extensa cultura gastronómica. Siempre agradeceré el apoyo de Juan Alcázar grabador y director del taller de artes gráficas Rufino Tamayo que me enseñó muchos secretos de la técnica, de grabado, xilografía, serigrafía, esténcil, linóleo, encuadernación, grabado en metal, entre otras cosas, incluso a fabricar marcos.

Rufino del Carmen Arellanes Tamayo, conocido como Rufino Tamayo, fue un pintor capital en Méjico que alcanzó relieve internacional.

Recuerda que en cierta ocasión fue un maestro de expresión artística quien le abrió ojos aconsejándole que se dejase de chorradas y que consumiese sus energías estudiando arte.

¡Sí! tenía 18 años, me inscribí en la ENAP - Escuela Nacional de Artes Plásticas de México DF entrando de oyente por un año y medio. Allí me enamoré por siempre de la obra gráfica y tuve el honor de conocer al pintor mexicano de origen japonés Luis Nishizawa.

Luis Nishizawa que falleció en 2014 a la edad de 96 años, fue un maestro en la figuración y con una carga expresiva de realismo y de un expresionismo oriental que evidenciaba su mezcla mexicana y japonesa.

En el 99 hace su primera exposición en la Biblioteca Pública de Oaxaca.

Fue una exhibición de mis acuarelas y grabados, inaugurada por la directora de la Biblioteca, Arcelia Yáñez. Presentaron mis obras con panfletos, con serigrafías para regalar, con una excelente difusión.

Fue padre (bonito, fantástico). Tras esa primera exposición y dado el éxito y la repercusión vino enseguida una colectiva en Guanajuato que yo mismo me encargué de organizar con otros artistas.

En Guanajuato, estudie durante unos tres años, hasta los veintitrés en la Universidad de Artes Plásticas

En 2003 recala en Barcelona, uno de los lugares que más le ha gustado de toda su vida y que además era la primera ciudad que visitaba en Europa.

Barcelona me impresionó por numerosos motivos. Viví y disfruté de vivir. Allí con mi amigo Pablo Ulloa descubrimos un espacio en el que creamos un proyecto de movimiento cultural. En el barrio de Sant Pere en la Ciutat Vella, nos cedieron un centro llamado Teatre de la Bona Salut, un edificio con multitud de posibilidades en el que recuperamos el teatro y fuimos adaptando todo tipo de actividades. Pintura, cine, trapecio, capoeira, interpretación, yoga, música, cabaret, teatro…

Hacíamos exposiciones con artistas que colaboraban en las actividades y venía gente de diferentes países y culturas. Teníamos una revista interna que nos servía de promoción y en la que publicábamos, las noticias y la agenda cultural, titulada RAI, Recursos d’Animació Intercultural. Conocí artistas de todo el mundo, fue una etapa enriquecedora.

Tuvo el honor de participar en una exposición colectiva en el Forum Social Mediterráneo con Josep Guinovart, Rafols-Casamada, Alfons Borrell y Antoni Llena y conoció al escultor, pintor, grabador y crítico de arte Josep María Subirachs en sus últimos años.

Residiendo en Barcelona contrae matrimonio con Kasia y nacen sus hijos, Sebastián y Mariana. En 2014 piensa que ya han cumplido un ciclo y deciden desplazarse a Mallorca.

Fue un acuerdo consensuado con la familia y en mi genética y en mis raíces, está el ir de un lado para otro. Nos instalamos en Palma y comencé a trabajar en los talleres de Ses Voltes, colaborando con otros artistas, entre otros con el “cuate” pintor Carlos Danús. Durante dos años pude ejercer en este espacio y recrearme en la obra gráfica que definitivamente ha sido con lo que me he sentido más cómodo.

Había pasado un rato cuando Hermann que nos embelesaba con su charla, nos ofreció otro café y nos descubrió su interés por los antiguos pobladores que se establecieron en México y en territorios cercanos y por las pinturas prehispánicas. Las civilizaciones Maya, Azteca o Mexica, Huasteca, Olmeca, Zapoteca, Totonaca, son algunas de las que sobresalen.

La que más me fascina es esa civilización mesoamericana que fue la cultura maya y que durante dos mil años abarcó el sureste de Méjico y que estuvieron en Honduras, en Guatemala y en El Salvador, cubriendo más de 300.000 kilómetros de territorio. Su arte, su escritura jeroglífica, su arquitectura, sus sistemas de numeración, su astronomía, incluso su mitología. Los mayas fueron un pueblo que destacó de manera sobresaliente en numerosos aspectos.

Soy aficionado a tocar la guitarra y a viajar. Una de las cosas que más he gozado han sido mis viajes en coche por toda Europa visitando un sinfín de ciudades y de pasarme por todas galerías que he podido.

Como artista aprecio la pintura surrealista, entre otros, Dalí, Picasso y principalmente a Remedios Varo, una de las artistas que por motivos políticos pasó gran parte de su vida en Méjico, realizando algunos de los trabajos más relevantes de su carrera.

María de los Remedios Alicia Rodriga Varo y Uranga, conocida por Remedios Varo, fue pintora, escritora. Activista política, sufrió la persecución por sus pensamientos. En París se reunía con Esteban Francés, con Max Ernst, Victor Brauner, André Bretón, Dora Maar y Joan Miró, en el café Les Deux Magots. Sería encarcelada por los nazis y puesta en libertad. Compartió refugios con otros artistas hasta que en 1941 se exilió a Méjico DF. En su estancia conoció a Frida Kahlo y a Diego Rivera y reforzó su amistad con Leonora Carrington. Un infarto de miocardio apagó su corazón el 8 de octubre de 1963.

También me agrada la obra de Francis Bacon pero soy un verdadero admirador del expresionismo alemán y del artista y arquitecto austriaco Friedensreich Hundertwasser que dio a conocer la teoría de las cinco pieles; la epidermis, la vestimenta, la casa, la identidad y la tierra y proyectó edificios beneficiosos para el medio ambiente.

A lo largo de su carrera figura una larga lista de exposiciones de entre las que subraya, las que realizó en la Embajada de Méjico en Frankfurt, en Viena, en Varsovia y en Barcelona, pero sus trabajos también se han mostrado en otras ciudades del continente europeo y americano.

La pintura de Hermann Orduña es un primitivo canto a la naturaleza, influido por sus maestros Toledo y Nieto, se adentró en la disciplina gráfica para descubrir su talento. Sus pasos le conducen a través del cosmos, donde aparecen paisajes con animales fantasiosos, donde libera personajes mágicos para que actúen sobre escenarios inventados. En sus espacios fronterizos, pulula el surrealismo entre la figuración y el expresionismo y se entremezclan con metáforas y símbolos. Se entretiene en ironizar con seres de leyenda, sirenas que reivindican proclamas medioambientales y ángeles con alas deformes vencidos por sus vicios. Sus gestos mitológicos están presentes como manchas de aceite multicolor. Las situaciones que crea bien pudieran contener, alucinaciones, delirios surrealistas, pero cada uno de esos mensajes alberga saliva, sangre y razón de una deseada realidad.

Instagram / hermann orduna

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