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Miedo a una desescalada rápida

viernes 26 de febrero de 2021, 00:00h

A poco más de un mes para la Semana Santa, el temor a una desescalada rápida cunde entre los responsables públicos, quienes han optado por una posición de prudencia que evite una cuarta ola de la pandemia, circunstancia que acabaría perjudicando el desarrollo de la temporada de verano. El conseller Negueruela insistía este jueves en la idea de sacrificar la Semana Santa si con ello se consigue proteger la temporada alta; en el mismo sentido, el presidente Sánchez apuntaba 24 horas antes la posibilidad de que la desescalada de junio pudo hacerse de forma demasiado apresurada.

Todos estos mensajes y declaraciones coinciden con la reapertura de actividades a partir del próximo martes. Mallorca sigue en nivel 4 de alerta, con toque de queda a las diez de la noche, pero recupera las terrazas de los bares -con medio aforo y hasta las cinco de la tarde- y amplía las reuniones hasta seis personas y dos núcleos de convivencia, entre otras medidas.

La cautela y la prudencia se han adueñado de las decisiones políticas por muchas demandas que hayan realizado los sectores afectados a la hora de reclamar el restablecimiento de la actividad de los negocios. Al final, han convergido con la idea de ir despacio, aunque permanecer con la actividad a medio gas les ha alentado, también, a reclamar más ayudas directas por parte de la administración.

Todo este esfuerzo debe valer la pena, tanto desde el punto de vista sanitario como desde el económico. Este jueves se notificaban nueve nuevas muertes por coronavirus en nuestra comunidad, si bien el número de contagios ha emprendido una línea descendente desde hace días.

La situación, por tanto, justifica la prudencia y anima a proceder de forma lenta hacia una desescalada plena dentro de unos meses. Será en verano cuando deba estar la máquina perfectamente engrasada, incluido el ritmo de vacunación, que sigue siendo manifiestamente mejorable. Al verano hay que llegar con los deberes hechos porque -todos coinciden en ello- las Islas no se pueden permitir perder dos temporadas altas seguidas. Los sacrificios de hoy deben tener una compensación en verano.


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