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Movilidad en la ciudad

sábado 06 de abril de 2019, 03:00h

No pasa día en el que no haya un accidente en la Vía de Cintura de Palma y se colapsen los accesos a la capital (y nuestra capacidad de aguante). Es la tónica habitual en una ciudad sobresaturada en la que la red viaria no ha evolucionado como el número de vehículos que la transita. Que Palma lo está es un hecho y no solo lo demuestra el nivel de ocupación de los accesos viales sino también la escasez de vivienda que provoca precios prohibitivos de alquiler o compra o la imposibilidad de aparcar en la ciudad si no es pagando.

En las grandes ciudades, el transporte público no acaba de solucionar el problema, ya sea por falta de concienciación individual o por falta de apuesta firme de la Administración. Las bicicletas y nuevos artilugios eléctricos de desplazamiento individual tampoco.

Como los problemas de tráfico son evidentes en una gran ciudad, la iniciativa privada está explorando nuevas vías de transporte más allá de la calzada.

La empresa Uber ha anunciado que va a lanzar el taxi volador. Y no estamos hablando de un futuro lejano sino que será al año que viene a nivel de pruebas y en 2023 a nivel comercial.

Uber, la empresa que ha sido frontal y vehementemente atacada por el sector de taxi, con connivencia muchas veces de la Administración, lejos de amedrentarse va a conquistar nuevos mercados hasta ahora inexistentes. Es lo que en economía se denomina la estrategia del océano azul.

Cuando competir frontalmente tiñe de rojo sangre una actividad económica, el azul del vasto e inexplorado océano se muestra como una solución óptima para desarrollar un negocio. En el caso de los taxistas contra Uber, más que rojo el color que ha marcado su guerra ha sido el blanco, por el espray con el que rociaban los primeros los vehículos negros de los segundos.

Otra solución de movilidad de futuro no muy lejano es la que va bajo el suelo. Me refiero a la del proyecto Hyperloop que está construyendo túneles en los que enviará a pasajeros a la velocidad del sonido de una ciudad a otra.

El ser humano sigue con la depredación del territorio. Como la superficie está colapsada, se buscan otros entornos. Por el aire y por el subsuelo. Es una forma de ganar tiempo pero el problema volverá a aflorar porque somos muchos y la mayoría queremos vivir en las ciudades. Por eso, el cielo y el subsuelo volverán a colapsarse si no cambiamos de hábitos.

La ONU advierte de que las ciudades seguirán creciendo y cada vez serán más habituales en el planeta las mega ciudades con más de diez millones de habitantes.

Teniendo en cuenta los principales motivos por los que la gente se desplaza, ¿no sería más fácil atacar la base del problema? Por ejemplo, si tenemos que ir cada mañana a la oficina o puesto de trabajo ¿por qué no hacer que sea el trabajo el que vaya a tu casa? Ese traslado no colapsa carreteras.

En una época de presentismo laboral en el que cuentan más las horas en el puesto de trabajo que la calidad del mismo, debería implementarse desde los poderes públicos un sistema obligatorio de teletrabajo basado en la consecución de objetivos. Al menos unos días a la semana. Eso ahorraría muchos desplazamientos inter e intraurbanos.

Salvo en el sector servicios que requieren interactuación entre trabajador y cliente (eso mientras no aprendan los robots a cortar el pelo, hacer un masaje o reparar un grifo), en el resto se pueden reducir las horas de presencia física en el puesto de trabajo para ganarlos desde casa o desde zonas de trabajo habilitadas fuera de las ciudades a tal fin.

Más reuniones por Skype con clientes, proveedores, jefes, compañeros o subordinados, ahorrarían desplazamientos de trabajo.

En un entorno en el que cada vez es más frecuente que la comida te la lleven a casa, la compra del supermercado, ropa, libros y cualquier producto de Amazon también, debería llegar el turno del trabajo. O si se prefiere, a Casals de barri o centros de trabajo cerca de casa habilitados a tal fin con comodidades, sala de reuniones, música chill out, wifi y cafetería. A esos se puede ir andando.

Hablando de robots, cuando éstos hagan nuestro trabajo y nos quedemos en casa a la fuerza, se reducirán los desplazamientos. Algo bueno tenían que tener.

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