www.mallorcadiario.com

Ni mentiroso, ni de izquierdas, ni antiespañol

martes 20 de junio de 2023, 05:00h

Escucha la noticia

El martes pasado, 13 de junio, publiqué mi artículo semanal y, para mi sorpresa, a las pocas horas, el mismo martes, apareció otro escrito de crítica furibunda hacia el mismo, obra de Sebastián Urbina. No un comentario al pie, sino otro artículo indexado en la página de opinión. La redacción de Mallorcadiario no me advirtió del hecho, ni se comunicó conmigo por ningún canal, ni, por tanto, me ofreció la posibilidad de contestar al Sr. Urbina con la misma celeridad que a él se le había concedido. Teniendo en cuenta que él publica sus artículos los miércoles, parecería lógico que su andanada en mi contra hubiera aparecido al día siguiente; considero que publicarla el mismo día, sin advertirme ni ofrecerme el derecho a la réplica inmediata, igual de inmediata, roza la falta de respeto hacia mi y una decantación hacia él.

En vista de lo expuesto, decidí esperar mi turno y publicar el martes 20 un texto de refutación al del Sr. Urbina, por una única vez. No pienso entrar en polémicas sucesivas y no volveré a contestar a ningún escrito en mi contra de este autor, diga lo que diga, por razones que expondré al final de éste.

El Sr. Urbina titula su artículo “Mentiras de la izquierda antiespañola” y, puesto que se refiere explícitamente al mio, está diciendo que soy un mentiroso, de izquierdas y antiespañol. Vamos por partes. Usted y yo no nos conocemos, por lo que aventurar que yo sea de izquierdas es, cuanto menos, imprudente. Para su conocimiento, le diré que toda mi vida adulta he sido considerado allá donde he estado como de derechas por los que eran de izquierdas y como de izquierdas por los que eran de derechas, lo que siempre me ha parecido reconfortante e indicativo de que estaba en el lugar adecuado. Yo entiendo que desde la posición desde la que usted contempla el mundo me considere de izquierdas, igual que miembros de Comisiones Obreras desde la suya me tildaban de derechista. La realidad es que ni lo uno ni lo otro. No me gusta definirme como de centro o liberal, porque son términos de los que se han apoderado determinados grupos y personas, que han pervertido por completo su verdadero significado original, así que digo que soy un demócrata radical, aunque también radical, incluso demócrata, son palabras en parte corrompidas, pero no tanto como centro o liberal.

Demócrata radical en el sentido del Partido Radical italiano y gran admirador de Emma Bonino, una de los más decentes, honestos y honorables políticos europeos desde la Segunda Guerra Mundial. Supongo que con esta declaración habrá Vd. colegido que soy europeísta, partidario de una integración federal de Europa y, por supuesto, del divorcio, del derecho de las mujeres a decidir abortar, del derecho a decidir tener una muerte digna e indolora, y de la igualdad absoluta entre todas las personas, sea cual sea su origen, etnia, religión u orientación sexual o de género.

Considero que los derechos individuales y la igualdad de oportunidades solo pueden conseguirse en un estado social y democrático de derecho, que es exactamente como la constitución define a España. Pero las definiciones por sí solas no son más que palabras, después se han de llevar a la práctica y para que haya auténtica igualdad de oportunidades debe haber un sistema educativo público de calidad y gratuito en la etapa obligatoria y que no se subvencione la enseñanza privada, así como un sistema público de becas bien dotado para la enseñanza no obligatoria y universitaria, que garantice el acceso a todos los que lo merezcan, con independencia de sus capacidades económicas; un sistema sanitario público de calidad universal y gratuito y que no se subvencione la sanidad privada; un sistema de protección social y pensiones públicas que garantice unos mínimos vitales a los más desfavorecidos y una digna etapa final de la vida a nuestros mayores y una garantía plena de tutela judicial efectiva para todos los ciudadanos, incluyendo justicia gratuita para aquellos sin posibilidades económicas. Y todo ello solo se puede conseguir mediante un sistema impositivo justo y progresivo (no confundir con progresista, otro término muy pervertido y devaluado).

Un capítulo aparte merece el tema de la violencia contra la mujer y otras violencias de género, como la que se ejerce contra las personas homosexuales, contra las personas trans y contra cualquier colectivo discriminado. La violencia de género y el feminicidio es una de las peores lacras de esta sociedad, una auténtica práctica terrorista, que debería ser combatida por los poderes públicos y por toda la sociedad, no solo mediante la legislación y persecución policial y judicial, sino también mediante la educación y concienciación.

Por supuesto, creo en la necesidad de la laicidad estricta del estado, como única garantía de no injerencia de la religión, ninguna religión, en los derechos de los ciudadanos y ello incluye la derogación del concordato con el Vaticano y la eliminación de la enseñanza de ninguna religión concreta del curriculum educativo. También soy republicano. Considero que la monarquía, aunque sea parlamentaria, es una forma de organización estatal obsoleta y periclitada, incluso antihistórica; en el siglo XXI no tiene sentido un sistema hereditario de jefatura del estado. Seguramente a Vd. esto le parecerá de izquierdas, pero no olvide que hay una tradición liberal española republicana y laica, incluso anticlerical, lo que yo no suscribo, desde el siglo XIX.

Disculpe que haya sido un poco prolijo en mi autodefinición, pero he considerado importante que quedase claro cual es mi pensamiento y mi posición ideológica. Supongo que, en estos momentos, con el tipo de derechas que tenemos en España y gran parte de Europa, no debo parecer equidistante sino algo escorado hacia la izquierda, pero es que la deriva de las derechas hacia el extremo, ya prácticamente no hay ningún espacio a su derecha, deja un inmenso territorio a su izquierda, que va desde la derecha democrática moderada hasta la extrema izquierda.

En cuanto a lo de antiespañol, simplemente no es verdad, aunque, claro está, depende de lo que se considere antiespañol y de qué España estemos hablando. Si se trata de una España centralizada, donde todo se decida en Madrid, en la que solo el castellano sea lengua oficial y las lenguas propias no castellanas de distintos territorios sean reducidas a la categoría de lenguas folclóricas, que es la que parece que prefiere usted, entonces sí, no soy partidario de esa España. Yo creo en un país descentralizado, donde las distintas nacionalidades y regiones (palabras de la Constitución que tanto dice Vd. defender) tengan una verdadera autonomía, en el que las diferentes lenguas propias no castellanas sean cooficiales en sus territorios y en la que estén bien definidas las competencias del estado central y la de los territorios, a la manera de una auténtica federación, incluyendo el derecho a decidir, modelo que, por lo que Vd. escribe, no parece que sea de su gusto. En ese sentido, podría decirse que los dos somos antiespañoles, yo de su España y Vd. de la mia.

Y vamos con las mentiras. Parece que le ha molestado muchísimo que haya escrito “ataque en toda regla a la lengua y cultura de las islas” y suelta que “la lengua española y España forman parte de la cultura de las Islas Baleares”. Bueno, yo me refería, creo que todo el mundo, incluido Vd., lo ha entendido, aunque le interese tergiversarlo a efectos argumentativos, a la lengua catalana, propia de las islas como dice el Estatut d’Autonomia, y en ningún momento niego que la lengua y cultura españolas también formen parte de Baleares. Si me olvidé del adjetivo “catalana” pido perdón humildemente.

En el párrafo siguiente Vd. mismo confirma que se trata de un ataque a la lengua catalana, haciendo referencia al opúsculo “En Baleares no hablamos catalán”. Esto de las mentiras depende también del punto de vista. La inmensa mayoría de los filólogos especialistas en lenguas románicas de todo el mundo consideran que las diversas hablas autóctonas de las Islas Baleares, Catalunya, València, comarcas del este Aragón, Andorra, la Catalunya que forma parte del estado francés y la ciudad de L’Alguer en la isla de Cerdeña es un único conjunto lingüístico, denominado lengua catalana y hay una propuesta de València de denominarla lengua catalanovalenciana, que no me parece mal. Pero incluso si se considera que en Baleares no se habla catalán, en sus diversas variedades insulares, el cierre de IB3 representaría un ataque contra esas variantes “no catalanas” propias de las islas. Además, el contenido del pacto de gobierno entre PP y Vox en Valencia confirma las intenciones de la extrema derecha y parte de la derecha españolas respecto de las lenguas autóctonas no castellanas. Así que de mentira nada de nada.

A partir de ahí su artículo se convierte en una diatriba contra la lengua catalana en toda su dimensión, que no hace sino confirmar, a mi entender, el odio visceral que siente hacia ella, adobada con toda una serie de citas a autores y obras de su misma opinión, filias y fobias. Yo también citaré a dos autores que piensan que la extrema derecha española odia la lengua catalana y que vienen tiempos difíciles para ella en las islas (y probablemente en todo el dominio lingüistico) y que lo expresan mejor y con más autoridad que yo: el artículo de Joan Guasp en su sección La Ximbomba del diario Última Hora titulado “Odi lingüistic” y el de Joan Riera en la suya Tempus est iocundum del Diario de Mallorca titulado “El vot dels forasters” (la palabra “forasters” utilizada, como el mismo aclara, sin la más mínima connotación peyorativa).

Después dice que vivo en otro planeta porque escribí “nuevo atentado a los derechos de los catalanoparlantes, que ya lo tienen difícil ahora mismo”. Bueno, no sé quién vive en otro planeta. Intente hablar en catalán con un policía nacional, o con un guardia civil, incluso con muchos policías locales, o en un juzgado, o en muchos negociados, no ya de la administración central, sino incluso de la autonómica o municipal, o en la consulta de un centro de salud, o en muchos de los bares y restaurantes de Palma y en la inmensa mayoría de los de las zonas turísticas y, si tiene mucha suerte, le dirán con educación: “disculpe podría hablarme en español, no entiendo el catalán (o mallorquín)”, si no tiene suerte, las más de las veces, le espetarán: “hábleme en español, estamos en España”. Así que no veo dónde está la inexactitud de decir que “los ciudadanos baleares catalanoparlantes ya lo tienen difícil ahora mismo”. Además me recomienda una charla amistosa con Mateo Cañellas y Joan Font, dos de los autores de las filípicas contra el catalán que Vd. cita con profusión. Bueno, aunque tengo tendencia a aceptar reuniones, intercambios de opinión, debates, incluso polémicas, con personas que no piensen como yo, como en todo en la vida, hay límites que no conviene traspasar.

Para terminar, no le gusta mi frase: “en pocos años podemos acabar como en Irlanda, país en el que el inglés es omnipresente”, que es la base de mi artículo, en referencia al proceso acelerado de sustitución lingüística que se produjo en Irlanda en el siglo XIX y que llevó a la situación de que en el momento de la independencia, en una primera fase no plena, solo una ínfima parte de la población hablaba gaélico, lo que condujo a la creación de los “Gaeltachtai”, zonas donde un importante porcentaje de sus gentes aun hablaban la lengua celta irlandesa, dotándolas de un estatuto jurídico especial, una especie de reservas indígenas lingüísticas.

Mi artículo no es sino una hipérbole, una exageración, para advertir de que aquí en Baleares podría producirse una situación similar de sustitución lingüística, que acabase con la lengua catalana reducida a algunos espacios geográficos aislados con un una población mínima. En ese sentido le diré algo que no escribí: no tengo dudas de que la intención de la extrema derecha española es la aniquilación total de las lenguas no castellanas, con la posible excepción del gallego, y no tiene ninguna intención de crear “gaeltachts” para el catalán, el euskera, el aragonés o el asturiano (o asturleonés). El occitano aranés y la fala extremeña, que tienen una distribución geográfica muy limitada y un reducido número de hablantes, ya podrían ser considerados “gaeltachts” en sí mismos.

Usted dice: “eso no sucedió ni con Franco”. En fin, mi padre, castellano viejo de Valladolid, cuya familia, igual que la de mi madre, tuvo que emigrar a Barcelona después de la guerra civil debido a la persecución de los falangistas, me contaba que en los años 40 y primeros 50 en los tranvías de la ciudad condal había letreros con el texto: “Habla la lengua del imperio”, incluso circulaba la frase: “no ladres, habla lengua del imperio” y yo mismo he vivido en el colegio, cuando tenía cinco, seis, siete, ocho años, en los segundos cincuentas, como estaba absolutamente prohibido hablar en catalán y como se castigaba a mis compañeros, la inmensa mayoría catalanoparlantes, si se les escapaba hablar entre ellos en catalán. Así que, si no sucedió con Franco, no fue por falta de ganas del dictador y los suyos, sino por la resistencia y resiliencia de las personas.

Como colofón, acaba Vd. insistiendo en lo de las mentiras y el odio a España de la izquierda antiespañola, supongo que como remate de la idea-fuerza de su artículo y acaba con una “boutade”, con la frase en catalán “Espanya ens roba” que no viene al caso, porqué yo no hice ninguna referencia al respecto y que supongo que responde a sus particulares obsesiones contra el catalán, la izquierda, los nacionalismos periféricos y todo lo que se mueva que no sea utranacionalista español.

Con esto termino y, como digo al principio de este texto de refutación, no volveré a responder a nada de lo que en el futuro pueda Vd. decir sobre mi o lo que yo escriba y no lo haré porque sus artículos, trufados de insultos, invectivas y libelos, no promueven el debate intelectual fructífero, sino la confrontación guerracivilista y no me interesa, ni apetece, participar en ello.

Lo que sí haré es seguir leyendo sus artículos, porque siempre he pensado que es muy importante estar al día de lo que opinan y planean los que no piensan como uno. Atender solo a tus afines lleva a la endogamia, al empobrecimiento intelectual y, en último término, al sectarismo. Ahora bien, no creo que los lea todos, más bien uno de cada dos o tres, debido a que también suelo leer los textos del resto de miembros del panel de Opinión de Mallorcadiario y dada la sobreabundancia de firmas de su misma o parecida tendencia ideológica, no es cuestión de indigestarse.

Así que ya sabe, ni mentiroso, ni de izquierdas, menos aun de derechas, ni antiespañol.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+
1 comentarios