Según ha detallado el presidente de Renfe en una entrevista en Radio Nacional, "el tramo cuenta con el sistema de seguridad LZB (Influencia Lineal en el Tren), incorporado recientemente, que supervisa de forma continua la circulación y corrige posibles decisiones erróneas. Este sistema transmite directamente a la cabina órdenes de velocidad y frenado mediante cables radiantes en la vía que se comunican con antenas del tren, lo que permite un control casi autónomo".
"Funciona de manera complementaria al sistema PZB, encargado de la protección del tren y la señalización en cabina para evitar errores humanos. En cualquier caso, el maquinista sigue al mando del convoy, ya que se trata de sistemas de seguridad y apoyo", ha agregado Fernández Heredia.
Aún después de casi dos siglos, dándolo todo a cambio de nada, solamente la satisfacción del deber cumplido, siguen en su lugar, con el ciudadano.El Gobierno sigue sin reconocerles #ProfesionDeRiesgo y una #JubilacionDigna pic.twitter.com/SilFLEIWvk
— @FGP66 (@FGP66) January 19, 2026
Seguidamente, ha rechazado que el accidente esté relacionado con un exceso de velocidad. Los registros de los dos trenes implicados muestran que circulan por debajo del límite permitido: uno a 205 kilómetros por hora y el otro a 210, en un tramo autorizado para 250. Además, ambos se encuentran ya en la curva de frenado y el propio sistema impide superar la velocidad máxima establecida.
PROBLEMA MATERIAL MÓVIL O DE INFRAESTRUCTURA
Como posibles causas, el presidente de Renfe apunta a un problema del material móvil de Iryo o de la infraestructura, aunque insiste en la necesidad de actuar con prudencia. “Es muy pronto para dar respuestas”, subraya, y señala que se trata de “un accidente en circunstancias extrañas” y que no habrá conclusiones inmediatas.
Asimismo, remarca que la prioridad en estos momentos es la atención a las víctimas, la organización de la asistencia a los familiares con apoyo psicológico y el acompañamiento a los trabajadores afectados. Fernández Heredia reconoce que vive “uno de los momentos más duros” de su vida.

PRIMER GRAN ACCIDENTE DE ALTA VELOCIDAD
Este suceso constituye el primer gran accidente de la alta velocidad en España y el primero con víctimas mortales desde que el AVE comienza a circular en la línea Madrid-Sevilla en 1992, lo que provoca una amplia repercusión internacional.
El tren siniestrado, el Iryo 6189, pertenece a la compañía italo-española Iryo, el mayor operador privado de alta velocidad en España tras el proceso de liberalización ferroviaria impulsado por la Unión Europea, que pone fin al monopolio de Renfe. La empresa inicia su actividad comercial el 25 de noviembre de 2022 y actualmente es el segundo operador del mercado español por cuota de viajeros.
COMPAÑÍA CONTROLADA POR TRENITALIA
En cuanto a su accionariado, Iryo está controlada mayoritariamente por Trenitalia (51 %), el operador público italiano integrado en el grupo Ferrovie dello Stato, tras adquirir un 6 % adicional a finales de 2024. El resto del capital se reparte entre Air Nostrum (25 %) y Globalvia (24 %).








