Ustedes verán: yo, como otro millón de mallorquines, he ido hoy al juzgado. Cada quince días voy. Allí nos encontramos todos los mallorquines. Es una especie de romería, de peregrinación. Como los pancaritats. Llevamos nuestra neverita con bebidas y vamos a ver al juez. No, no estamos imputados ni tenemos medidas cautelares, es que siempre vamos, cada quince días. Como Catalina Julve. Pero no, no son medidas cautelares, es por gusto. Es una tradición de un millón de mallorquines. Siempre lo hacemos. Por eso hoy no he tenido tiempo de escribir mi artículo. Lo siento.



