Las fuerzas de seguridad marroquíes han frustrado este sábado un nuevo intento de entrada masiva de migrantes en Ceuta, después de que cientos de personas se concentraran en las inmediaciones de Castillejos, localidad marroquí vecina de la ciudad autónoma española, con la intención de aproximarse a la frontera.
🚨 ALERTA MUNDIAL 🚨
📲 15 de agosto: Invasión a España.
🇲🇦 En Marruecos, las autoridades marroquíes frenan y repelen el intento de entrada masiva de cientos de inmigrantes hacia Ceuta.
🇪🇦 En España, el Ejército y la Guardia Civil permanecen preparados ante la posibilidad de… pic.twitter.com/GvO6iNTQ4o
— Jucil Nacional (@jucilnacional) August 15, 2026
El intento se ha producido en medio de un despliegue extraordinario de las fuerzas de seguridad de España y Marruecos ante los llamamientos difundidos durante los últimos días a través de las redes sociales para protagonizar este 15 de agosto un nuevo cruce masivo hacia territorio español.
Según fuentes de seguridad marroquíes citadas por distintos medios, uno de los principales grupos, integrado mayoritariamente por migrantes subsaharianos, se encontraba oculto en una zona montañosa situada en las afueras de Castillejos y al suroeste de Ceuta. Los agentes marroquíes intervinieron antes de que pudieran alcanzar la frontera española y dispersaron a los concentrados.
A lo largo de la mañana se registraron al menos dos movimientos de grupos que trataban de aproximarse a la frontera. En uno de ellos, los migrantes consiguieron acercarse más al perímetro fronterizo antes de ser interceptados y dispersados por las fuerzas marroquíes. Pese a estos intentos, no se ha producido una entrada masiva en territorio español.
Las cifras facilitadas durante la jornada han ido variando. Fuentes marroquíes informaron inicialmente de la interceptación de 111 personas, mientras otras informaciones elevaron el número de interceptados a 148. Además, las autoridades marroquíes han practicado decenas de detenciones relacionadas con los intentos de entrada irregular y con la presunta incitación a participar en ellos.
Frontera blindada
España y Marruecos habían reforzado de forma extraordinaria sus respectivos dispositivos de seguridad después de detectar convocatorias en redes sociales que animaban a los migrantes a concentrarse este sábado para tratar de acceder a Ceuta.
En el lado español se ha incrementado la presencia de Guardia Civil y Policía Nacional, mientras que Marruecos ha desplegado miles de efectivos en las inmediaciones de Castillejos y en las principales vías de acceso a la frontera. La vigilancia se ha extendido tanto a la frontera terrestre como al litoral para impedir intentos de entrada por mar.
Las autoridades marroquíes han establecido igualmente controles en las carreteras y accesos a Castillejos para impedir que nuevos grupos de migrantes puedan concentrarse cerca de Ceuta. Durante las operaciones de este sábado se han producido cargas y actuaciones policiales para dispersar a algunos de los grupos congregados.
La situación en la ciudad autónoma se ha mantenido, no obstante, bajo control durante la jornada, aunque el amplio dispositivo de seguridad continúa desplegado ante la posibilidad de que se produzcan nuevos intentos.
Marruecos expulsa a periodistas españoles
La tensión vivida este sábado en Castillejos también ha afectado a los medios de comunicación desplazados hasta la localidad marroquí para informar sobre el intento masivo de entrada en Ceuta. Las autoridades de Marruecos han ordenado a los equipos de RTVE y de la Agencia EFE que abandonaran la ciudad mientras cubrían la actuación de las fuerzas de seguridad contra los grupos de migrantes que trataban de aproximarse a la frontera española.
La orden fue comunicada por Youssef Hajji, máximo representante local del Ministerio del Interior marroquí, quien indicó a los periodistas que debían abandonar inmediatamente Castillejos sin explicar las razones de la decisión. Según el relato de los profesionales afectados, el responsable marroquí se limitó a señalar que estaba «cumpliendo instrucciones» y les advirtió de que podían perder sus acreditaciones profesionales y sus equipos de trabajo si se negaban a marcharse.
Posteriormente, los hoteles en los que se alojaban los periodistas les comunicaron que habían recibido instrucciones de las autoridades locales para que abandonaran de inmediato los establecimientos. Los equipos de RTVE y EFE se encontraban en Castillejos siguiendo el amplio dispositivo desplegado por Marruecos y habían informado de las cargas de los antidisturbios, que emplearon gases lacrimógenos y porras para dispersar a centenares de migrantes, mayoritariamente subsaharianos.
RTVE ha rechazado la expulsión y ha defendido el derecho de sus profesionales a informar libremente, mientras que la Agencia EFE ha solicitado explicaciones a las autoridades marroquíes. El Gobierno español, por su parte, ha señalado que defiende «la libertad de prensa en todo momento y en todas las partes del mundo» y ha informado de que la Embajada de España en Rabat se mantiene en contacto tanto con los periodistas afectados como con las autoridades de Marruecos para tratar de encontrar una solución.
Dos semanas después de la gran crisis migratoria
La alerta de este sábado se produce apenas dos semanas después de la gravísima crisis migratoria registrada a finales de julio, cuando decenas de miles de personas consiguieron alcanzar Ceuta desde Marruecos, muchas de ellas bordeando a nado el espigón del Tarajal. Aquella entrada masiva desbordó temporalmente los recursos policiales, asistenciales y de acogida de la ciudad autónoma y dejó decenas de fallecidos.
Precisamente el temor a que pudiera repetirse una situación semejante llevó a las autoridades españolas y marroquíes a preparar con antelación un dispositivo especial para este 15 de agosto. Los llamamientos difundidos en internet habían fijado este sábado como fecha para un nuevo intento colectivo de atravesar la frontera.
La actuación preventiva de Marruecos ha impedido por el momento que los grupos que se han aproximado a Ceuta puedan alcanzar territorio español, mientras las fuerzas de seguridad de ambos países mantienen el máximo nivel de vigilancia en una frontera sometida nuevamente a una fuerte presión migratoria.








