Nacida en Hollywood el 25 de mayo de 1929, Robinson quedó ligada para siempre a uno de los grandes clásicos del cine de ciencia ficción de los años 50, ‘La guerra de los mundos’ (1953), adaptación de la novela de H.G. Wells. La actriz dio vida a Sylvia, una profesora que, junto al científico Clayton Forrester, interpretado por Gene Barry, trataba de detener la invasión marciana que amenazaba la Tierra.
Entre las escenas más recordadas de la película figura aquella en la que un marciano coloca sus largos dedos sobre el hombro de Sylvia antes de que el personaje de Forrester acudiera en su ayuda. Décadas después, en 2005, Steven Spielberg quiso rendir homenaje al filme original incorporando tanto a Robinson como a Gene Barry en su nueva adaptación cinematográfica de ‘La guerra de los mundos’, protagonizada por Tom Cruise.
Ambos actores aparecieron brevemente al final de la película como los suegros del personaje interpretado por Cruise y abuelos de sus hijos. Robinson también regresó al universo creado por H.G. Wells en la serie televisiva ‘La guerra de los mundos’, emitida entre 1988 y 1990, donde volvió a interpretar a Sylvia Van Buren.
Antes de alcanzar la fama, Ann Robinson inició su carrera en Hollywood como especialista, gracias en parte a su habilidad montando a caballo. Participó en producciones como ‘The Story of Molly X’ (1949), ‘Azabache’ (1949), ‘Frenchie’ (1950) o ‘Un lugar en el sol’ (1951), donde logró incluso una pequeña línea de diálogo gracias al director George Stevens.
Poco después llamó la atención de Paramount Pictures, estudio que la incorporó a su cantera de jóvenes promesas y con el que consiguió el papel más importante de su carrera. Sin embargo, tras participar en ‘La muralla de cristal’ (1953), la compañía no renovó su contrato, lo que marcó un punto de inflexión en su trayectoria profesional.
La actriz continuó trabajando en títulos como ‘Dragnet’ o ‘Rocky Jones, Space Ranger’, aunque su carrera quedó parcialmente interrumpida en 1957, cuando se trasladó a México para casarse con el torero Jaime Bravo. Años después, la propia Robinson reconoció que aquella decisión «mandó mi carrera al traste».
Desde entonces, mantuvo una presencia intermitente tanto en cine como en televisión, participando en películas como ‘Imitación a la vida’ (1959) y apareciendo en populares series de la época como ‘Perry Mason’, ‘Peter Gunn’, ‘Death Valley Days’ o ‘77 Sunset Strip’.







