El aliento sobre el cogote de Bauzá para que Delgado no fuera conseller de Turismo no solo lo han echado sus enemigos mediáticos sino también desde el propio partido. Pero José Ramón Bauzá ha hecho oídos sordos a las presiones de dentro de la casa y por descontado, visto lo visto, que de las de fuera. El nuevo presidente ha cumplido la palabra que le dio al exalcalde y lo ha nombrado responsable de la cartera más importante del Govern. Los hoteleros y el sector turístico en ningún momento han rechazado a Delgado como conseller de la primera industria, a pesar de las campañas internas y mediáticas. La Federación Hotelera y la casi totalidad de la Agrupación de Cadenas, por no decir todos sus miembros, así como los grandes, jamás repudiaron a Carlos Delgado. Dónde ha habido reticencias ha sido entre las familias “peperas” que ansiaban el cargo y entre las que siguen enfrentadas con el exalcalde. El político que en su día le echó un pulso a Bauzá ha sabido reconducir su relación con él después de que fuera derrotado en las primarias. Delgado goza del apoyo del que iba a ser super conseller, Aurelio Vázquez, quien nunca hubiese asumido Turismo en el caso de que hubiera aceptado el puesto. Ha habido mucho fuego de artificio, mucha mugre y mucha demagogia en torno al nombramiento de Delgado. Una estrategia opaca y burda a la vez para desacreditar a un político que es polémico porque no esconde lo que piensa y porque tiene una línea definida que no agrada en círculos fácticos.





