Ustedes verán: la EMT de Palma pierde más de 24 millones de euros anuales. Es decir, 60 mil euros al día. Sus trabajadores están entre los mejores pagados de las empresas de transporte público de España. Tiene más días de vacaciones que cualquier otro; más días de indemnización en caso de despido que cualquier otro; más días de bajas pagadas en caso de cuestiones particulares, y cobran pluses por cualquier cosa, incluso por hacer una pausa para ir a comer. (Tal vez, si han visto algún diario de hoy, dirán que miento, que en realidad, como ponen esos medios, la EMT sólo pierde 5 millones de euros. Pues no, pierde 24. Esa es la diferencia entre lo que ingresa por su explotación y lo que gasta. Y el ayuntamiento tiene que poner 24 millones de euros. Los 5 millones es el dinero que, al final del año, después de recibir la subvención municipal inicialmente prevista, aún queda como déficit.) Sin embargo, la locura sindical lleva, en fechas absolutamente sensibles, a intentar otra vuelta de tuerca con un ayuntamiento que siempre ha cedido, sobre todo cuando estaba el PP. Esperemos que ahora no lo hagan, porque el que pagará en el futuro también seremos nosotros.
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