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Pacientes deprimidos desesperados

jueves 17 de febrero de 2022, 09:16h

Este Gobierno instalado en la ficción y en el relato, según el cual una de sus prioridades es la Salud Mental, nos muestra una vez más, su adicción a contarnos cuentos en vez de rendir cuentas y a sobreactuar una y otra vez.

Propaganda mucha pero a la hora de la verdad, lo que gasta en salut mental es pura calderilla, a pesar del manantial de fondos europeos que nos está llegando.

Ya basta de palabras y retóricas, hay que dejar de hacer discursos perversos y engañosos. Como botón de muestra, el presidente Sánchez anuncia a bombo y platillo un plan nacional de Salud Mental, amplificado por las terminales mediáticas, pero invierte 90 millones en tres años. 0,50 euros al año por habitante.

La depresión es el reto de salud mental predominante en las personas en edad laboral y más de 30 millones de ciudadanos europeos la padecerán en algún momento de su vida. Solamente quien ha padecido una depresión sabe lo mal que se pasa y el intenso sufrimiento que esta enfermedad conlleva para el paciente y la familia.

La encuesta IDEA, realizada en Europa, hace más de 10 años, calculaba que los costes de la depresión son de 92.000 millones al año en concepto pérdida de la productividad en concepto de absentismo por IT y de presentismo (estar en el curro a pesar de estar enfermo). El número medio de días por baja laboral era de 36 días, con Alemania y Bretaña a la cabeza (41 días) e Italia la más baja 23 días. En España actualmente, la baja está entre 2-4 meses.

La depresión se asocia con una carga elevada de enfermedad, pero a pesar de que hay muchos tratamientos, en un porcentaje importante no se logra la remisión de los síntomas y la restauración completa de la función psicosocial.

Otras veces, luego de la respuesta aguda, puede haber recaídas, aun durante el tratamiento y, en una gran proporción de casos, la remisión no aparece (por diferentes causas) a pesar de tratamientos en serie. A este estado se lo denomina "depresión resistente al tratamiento”, es decir, aquella que resiste a 2 cursos de antidepresivos adecuados, aunque no es la mejor definición, pues faltan precisiones para cada término.

Últimamente, al arsenal terapéutico se le han agregado varias opciones farmacológicas novedosas, y hay más en desarrollo. Como estos tratamientos son nuevos, más costosos y/o invasivos, obligan a una mayor precisión en la elección y la oportunidad.

Uno de ellos es un fármaco, llamado esketamina, (Spravato) que haría efecto sobre un neurotrasmisor, el glutamato, involucrado en depresiones severas, resistentes a los antidepresivos que ahora tenemos. Este fármaco había generado una gran esperanza en los pacientes y los familiares, que viven atrapados y condicionados por el tsunami emocional, que es una depresión resistente.

Desde 2019, el laboratorio que lo fabrica está negociando con el Gobierno de Sánchez, el precio del fármaco. Por ahora ha habido dos negativas por parte del Ministerio, que debería financiarlo y estamos pendientes de una tercera negociación. En Europa hay 12 países que lo están financiando y los psiquiatras pueden recetarlo a muchos pacientes deprimidos que no habían respondido a otros antidepresivos.

De nuevo se estigmatiza, a los enfermos mentales. Porque estar más de 3 años negociando el precio de un antidepresivo único y que muestra un alto nivel terapéutico, es discriminar y agraviar a los muchos pacientes que podrían beneficiarse.

¿Pasaría o pasa esto con otros pacientes, cuyos tratamientos son también caros? Está claro, no.

Tratar las depresiones resistentes es prevenir una gran parte de suicidios.

Es la hora que los ciudadanos, sociedades científicas y los profesionales exijamos que la salud mental sea prioritaria en las políticas sanitarias a nivel nacional y autonómico. Es decir hay que aumentar y priorizar el presupuesto en la salud mental y hay que aumentar las ratios de los profesionales, ya.

Priorizar otros gastos sobre financiar un tratamiento antidepresivo único y muy eficaz para pacientes deprimidos severos, es una puñalada trapera contra muchos deprimidos graves y sus familias y contra la salud mental y es una decisión irresponsable y exenta de cualquier valor ético.

Ya saben en derrota transitoria pero nunca en doma.

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