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Plástico en las playas

viernes 21 de febrero de 2020, 00:00h

Un 80 por ciento de la basura que se encontró en 2019 en las tres playas de Mallorca analizadas para el proyecto Blueislands fue plástico. Es parte del balance realizado por los promotores de una iniciativa que agrupa a 14 socios en 8 países, todos ellos del ámbito mediterráneo y con un fuerte peso del turismo en sus economías. El dato global apunta que, en todas las islas del Mediterráneo en las que se ha realizado el estudio, los plásticos suponen el 92 por ciento de la basura.

Los promotores del estudio consideran que el Mediterráneo "es una trampa para la basura marina", ya que estas zonas costeras recogen los residuos que provienen del océano Atlántico -a través del estrecho de Gibraltar-, de los ríos y de las actividades náuticas, recreativas, industriales o de la pesca.

Durante el trabajo de campo del estudio, en Mallorca se monitorizó la basura marina y la existencia de microplásticos en las playas de Es Caragol (Ses Salines), Sa Canova (Artà) y Torà (Calvià). En esta última, un 30 por ciento de la basura encontrada provenía de los usuarios, destacando los autores del estudio que no es la más sucia y que tiene un buen sistema de limpieza.

Se hacen necesarios mejores sistemas de información y de sensibilización tendentes a proteger el medio ambiente

No hay duda de que la idoneidad de los sistemas de limpieza resulta fundamental para el mantenimiento del entorno. Pero la acción particular de todos aquellos que acuden a las playas o que desarrollan actividades en su entorno es clave, por lo que se hacen necesarios mejores sistemas de información y de sensibilización tendentes a proteger el medio ambiente. La sostenibilidad no sólo debe ser un concepto ligado al marketing; debe tener mucho de pedagogía y de comunicación.

De hecho, según el estudio, la única playa en la que se ha producido un incremento en la acumulación de objetos respecto a 2017 es la que no contaba con puntos de información. En la citada playa de Torà, la campaña de concienciación del pasado verano permitió reducir en un 47 por ciento su basura marina respecto a los anteriores datos obtenidos en 2017. La fragilidad medioambiental de entornos como el nuestro debe ser argumento suficiente para que estos mecanismos de concienciación den su fruto.


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