Fue en la madrugada del pasado lunes cuando varias patrullas de la Policía Local de Palma lanzaron una llamada de auxilio. Un hombre se había atrincherado en el domicilio familiar tras agredir a su madre. No era un aviso cualquiera. El hombre tenía una orden de alejamiento de esa misma vivienda, y aun así estaba dentro, armado con un cuchillo. Finalmente, dada su agresividad, tuvo que ser reducido con un táser.
Cuando llegaron los agentes de la Policía Nacional, la madre ya había logrado escapar. Descalza, asustada, se refugió en casa de una vecina. Su hijo, en cambio, no tenía intención de rendirse.
AMENAZAS DE MUERTE
Desde el otro lado de la puerta, el hombre profirió amenazas de muerte contra los policías que esperaban en el exterior. "Al primero que entre me lo voy a llevar por delante", gritaba. "De aquí no me voy. Alguien sale con los pies por delante. Me voy a cargar a todos." Y para demostrar que no eran palabras vacías, llegó a clavar el cuchillo contra la puerta con tal fuerza que la punta del arma atravesó la madera y asomó por el exterior.

Los agentes solicitaron la presencia de una ambulancia y de los bomberos. La prioridad era la negociación. Minutos de tensión extrema en los que los policías intentaron, una y otra vez, calmar a un hombre que se mostraba cada vez más agitado y fuera de control.
LA POLICÍA USA UN TÁSER PARA REDUCIRLO
La negociación no prosperó. Finalmente, los agentes consiguieron acceder al interior del domicilio, donde el hombre los recibió blandiendo el cuchillo. Ante la imposibilidad de reducirle de otro modo, tuvieron que emplear un dispositivo inmovilizador eléctrico —un táser— con el que lograron neutralizarle y proceder a su detención.
Una vez reducido, los agentes verificaron lo que ya sabían: el detenido contaba con una orden de alejamiento vigente del domicilio de su madre, que había quebrantado deliberadamente en la noche de los hechos.
TRES DELITOS EN UNA SOLA NOCHE
El hombre quedó arrestado como presunto autor de tres delitos: malos tratos en el ámbito familiar, quebrantamiento de medida cautelar y atentado a agentes de la autoridad. Un triple cargo que refleja la gravedad de lo ocurrido: violencia contra un familiar, desprecio hacia una resolución judicial y resistencia armada frente a los policías que intentaban proteger a la víctima.
La madre, que pudo escapar antes de la llegada de los agentes, no resultó con lesiones de consideración según la información facilitada por la Jefatura Superior de Illes Balears.








