Las concentraciones que comenzaron el día 15 de marzo se intentan vender como unas protestas antisistema, pero en realidad cuestionan la política de Zapatero, el gran responsable de que en España registremos la tasa de paro más alta de Europa mientras otros países ya han salido de la crisis. Podemos darles muchas vueltas al motivo de estas concentraciones, pero si hubiese empleo, perspectivas de futuro, muchos de estos jóvenes ya no hubiesen salido a la calle. Muy afortunado ha estado Gallardón, quien ha recordado que si un gobierno del PP hubiese hecho las cosas mal la gente pediría un cambio. Si el fracaso es de la izquierda, lo que falla es el sistema. Más claro, agua. El periodista Antonio Casado dice que estas protestas perjudican más al PSOE que al PP. Los populares, sostiene Casado, tienen una clientela muy fiel. La abstención perjudica al PSOE y los votos en blanco a los partidos minoritarios. En Baleares, una importante cantidad de votos en blanco puede impedir que partidos como Convergència o la Lliga entren en el Parlament. Tendremos que estar muy atentos de esta protesta, que seguramente terminará cuando hayan pasado las elecciones. Si existía un objetivo perverso, como dicen algunos, se verá en las próximas horas, pero en Baleares la movilización de estas minorías apenas tendrá consecuencias en las urnas. A estas alturas de la película la mayor parte de los ciudadanos ya sabe a quién quiere votar el domingo.




