En pleno auge de contagios y de incertidumbres de cara al otoño e invierno, los responsables públicos insisten en la necesidad de reducir al máximo los contactos sociales como método más efectivo en la prevención de brotes.
Este martes lo hacía la consellera de Salut balear, Patricia Gómez, quien llegó a reclamar a la población la cancelación de fiestas y la moderación de contacto con personas que no sean del entorno directo como única vía para evitar una nueva oleada incontrolable, que ponga en jaque el sistema de salud como ya ocurrió en marzo.
Gómez incidió además en el protocolo a seguir en caso de aparición de síntomas: aislamiento inmediato y aviso telefónico al centro de salud correspondiente desde el que se ordenarán los pasos a dar por parte del usuario. Todo, para evitar la introducción de un hipotético caso y su propagación dentro de las instalaciones sanitarias y su posible contagio a profesionales y pacientes.
En vista de la alta contagiosidad del Covid19, el procedimiento resulta a todas luces razonable y obvio. Sin embargo, una importante parte de la sociedad sigue sin acatarlo y continúa acudiendo a la consulta presencial cuando aparecen síntomas o se es contacto estrecho de un caso positivo, probablemente movidos por una falta de conocimiento o confusión ante los protocolos.
Por ello, convendría que desde las administraciones públicas se incidiese constantemente en un mensaje claro y directo acerca de los pasos a seguir en cada escenario. En épocas de crisis, la comunicación eficiente resulta del todo vital.





