En los mentideros de Madrid se ha iniciado un movimiento, no organizado, de personas que piden a la Casa Real que don Juan Carlos vuelva a residir en España.
A nadie se le escapa que la edad del ex monarca le pone en la tómbola de la vida. Y ya tiene casi todos los números para despedirse de este valle de lágrimas .Juan Carlos quiere volver a España, pero su regreso es un gran problema para la Casa.
Y lo es porque su legendaria figura podría eclipsar al rey de España, a la reina de España y a la princesa de Asturias.
Y eso no lo desea nadie, ni el propio Juan Carlos.
Así se siente cuando leo su testamento esencial, “Reconciliación”. La Casa Real deberá tomar una decisión. Puede que lo haga después de las próximas elecciones generales. Si gana el Partido Popular, que lo hará, ya no tendrá la oposición de los partidos marxistas, es decir, comunistas.
Una gran parte de la población española ha criticado y castigado con su repulsa los numerosos actos privados de la vida de Juan Carlos, que desde la moral clásica están fuera de toda permisividad para una sociedad de doble cara.
El tiempo pone cada cosa en su sitio, y ahora, con este Gobierno, sus instituciones y sus representantes que han llenadolas páginas de los medios de comunicación con sus miles de ejemplos de delitos, ya lo de Juan Carlos parece un simple chisme de comadres.
Repasemos, estimado lector, la lista de los actos que, comparados con los del ex monarca, nos dan ganas de llorar. Soberbia, la de Pedro Sánchez. Avaricia, la de María Jesús Montero. Lujuria, la de José Luis Ábalos. Ira, la de Óscar Puente. Gula, la de los sindicatos. Envidia, la de los catalanes y vascos separatistas, y la pereza, la del Congreso, que aparca en el cajón todas las propuestas de la oposición.
Con todos estos pecados veniales, los de Juan Carlos dan risa, pero él ha escrito que “no tengo derecho a llorar”. Pero sí que tendremos derecho a llorar los españoles que hemos crecido con el Rey. Cuando fallezca, se morirá primero el rey Borbón. Después, el ex jefe del Estado.
En el obituario, se destacará la figura del Capitán General de los Ejércitos de España: Mando supremo de las Fuerzas Armadas. Morirá el personaje más ilustre e importante desde 1975. El verdadero artífice de la democracia en España. Franco lo colocó en la historia a título de rey, y él cambió la historia de la dictadura promoviendo su responsabilidad, no como un rey absolutista, sino como un rey constitucionalista: que reina, pero no gobierna. Cuando se muera Juan Carlos, los funerales del anterior jefe del Estado reunirán a representantes de todos los países, naciones,organizaciones internacionales y religiones.
Juan Carlos es mucho más que todo eso; es la esencia verdadera de lo que es España.
Juan Carlos quiere volver. Y yo lo aplaudo.
Para la Casa Real es un problema grave con muchos matices: presupuesto, seguridad, protocolo, control de visitas oficiales y relaciones con la familiareal.
Todo tiene solución, si se quiere. Y en cuanto a su residencia oficial, yo propongo que don Juan Carlos se instale en Son Vent. La casa que se cedió al Príncipe Felipe y que es el rincón secretode la reina Leticia. Así, Marivent para la familia y las recepciones.
Y si a la reina no le apetece el nuevo vecino, que sea la princesa Leonor la que opine. Y que le escuchen sus padres. Porque cuando don Felipe muera, ella será la reina de España y podría querer quedarse Marivent para las vacaciones. Y así Leticia, reina consorte, viuda de rey, podría seguir disfrutando de esta isla nuestra, suya y mía.





