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¿Qué podemos hacer?

sábado 22 de agosto de 2020, 08:22h

El coronavirus ha vuelto a coger la iniciativa. Los datos dejan poco espacio para la interpretación. Los números y su tendencia son claros. La epidemia se nos ha vuelto a ir de las manos.

El número de infectados activos ya alcanza a la mitad de los curados en una curva fuertemente ascendente y no controlada.

El número de infectados reflejado en las estadísticas responde a características distintas a las de marzo. En la primavera reciente, prácticamente, se testaba solo a los enfermos graves que acudían a las urgencias.

En la actualidad la búsqueda es activa. Se realizan PCR a todos los sintomáticos, se identifican los contactos y se les recomienda aislamiento selectivo.

El resultado muestra una foto en la que los positivos son más jóvenes y el porcentaje de infectados asintomáticos más elevado.

Sin embargo, los indicadores que informan sobre la situación del coronavirus en nuestro entorno no dejan espacio para la interpretación. Son muy preocupantes. Los delata el número de ingresos hospitalarios y el de pacientes graves que necesitan asistencia en las unidades de cuidados intensivos.

Estos indicadores son muy sólidos. Nos permiten asegurar que la incidencia es tan alta o más que en el momento álgido del brote. Que la situación empeorará en los próximos días. Que las salas abarrotadas de los hospitales volverán a la cotidianidad.

Reflejan de una forma clara lo que hemos hecho en las últimas semanas y lo hacen bajo el diagnóstico de culpabilidad.

Los contagios actuales responden a la reiterada falta de precauciones de una parte minoritaria, pero significativa, de la población. Representa a la parte descortés que ha despreciado las recomendaciones técnicas y que no se ha tomado en serio los consejos de las autoridades sanitarias. A la parte incívica que está poniendo en riesgo la salud de todos.

El perfil actual de contagio nos muestra que las infecciones, mayoritariamente, no están relacionadas con la actividad laboral, ni con los visitantes, ni con la recuperación de la actividad económica, ni centradas en las residencias de mayores.

El perfil de contagio responde, hoy, a la actitud de unos desconsiderados que han repartido, generosamente el virus entre sus amigos y contactos.

La batalla se vuelve a librar en los centros asistenciales. Sin embargo, la solución no está en manos de los sanitarios. Está en la suma de las actitudes de todos y cada uno de nosotros.

O mantenemos, con disciplina, todos, la distancia social, utilizamos las mascarillas al compartir espacios cerrados o distancias cortas y cumplimos con las simples medidas de higiene recomendadas por las autoridades sanitarias o lo pagaremos con enfermedad, pobreza, dolor y muertes.

No, no nos confundamos. El conocimiento y la experiencia recopilada en unos pocos meses, nos permite afirmar que el problema, la batalla que estamos librando está en la infectividad del coronavirus, sin embargo la solución en nuestras manos, en nuestra actitud.

Buen finde.

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