Carles Manera, el conseller de Hacienda, dijo ayer que le parecía bien la nacionalización de las cajas de ahorros. En realidad, esto no es exactamente así, No en vano, ayer mismo el diario Público titulaba que el Gobierno “privatiza” las cajas de ahorros, justamente lo contrario de lo que significa “nacionalizar”. En realidad, el Gobierno lo que ha hecho es anunciar que pondrá dinero para tapar los agujeros de las cajas y que, en lugar de ponerlo a fondo perdido, lo hará como aportación de capital, con lo que cuando estas entidades estén saneadas, debería ser posible devolverlas al mercado y recuperar el dinero. Por lo tanto, es más correcto decir que la medida anunciada abre las puertas a algo que va a ocurrir de una o de otra manera: la privatización de las cajas de ahorros. Pero, desde luego, esto no está a la vuelta de la esquina porque estas entidades carecen hoy de todo atractivo. Es en ese contexto que el conseller sale y, según dicen las agencias que estaban en el lugar, explica que Sa Nostra puede ser intervenida y que a él le parece correcto. Esto debe leerse como que el conseller dice que Sa Nostra está entre las que necesita ayudas. Esta es una afirmación muy delicada en la boca de un conseller porque está poniendo en riesgo a la entidad y porque su responsabilidad es la de preservar los intereses de la primera caja de Baleares. No en vano la caja lo desmintió poco después. Pero aún más confuso es lo que dicen que dijo: que el grupo tiene 70 mil millones de euros. Un banco tiene que tener capital para acometer los malos momentos y para dar credibilidad a los clientes. Todos los bancos tienen necesariamente dinero como reserva. El problema es que ahora se ha aprobado la norma Basilea III que obligará a partir de 2013 a ampliar las reservas hasta el 8 por ciento. 70 mil ¿es mucho o es poco? La cuestión es de porcentajes sobre activos, no la cifra absoluta. Por lo tanto, las cajas necesitan capital. Pero aquí no estamos hablando sólo del capital adicional que tienen que tener de cara a 2013 sino del que es necesario para provisionar los impagados que están empezando a aparecer. Ayer mismo, cuando la noticia de estas declaraciones del conseller se publicó en la prensa, algunos comentarios de ciudadanos decían: “He comprado una casa cuando el boom y ahora vale menos de lo que debo”. Si esta persona sigue pagando, no habrá problemas, pero si no lo hace (lo cual con los datos de paro de España es algo posible), entonces se destapa el pastel: la entidad se queda con una propiedad que no cubre la deuda. Por lo tanto, hay que provisionar la diferencia. De esto se trata y no de hacer además un esfuerzo adicional para demostrar que no sólo estamos bien sino que aquí nosotros vamos a cumplir con Basilea III ahora mismo, antes que nadie. La ministra dijo que se trata de “recapitalizar” el “sistema financiero más sólido de Europa”, lo cual es la contradicción más absurda jamás expresada: lo más sólido tiene capital, lo menos sólido no tiene.



