Ya empieza a ser habitual que cada cierto tiempo se lleven a cabo actuaciones policiales que llevan aparejada la detención y puesta a disposición judicial de algún empresario o encargado de una empresa por explotar a los trabajadores. Bueno, realmente casi siempre sucede en Mallorca y más bien poco en Ibiza, Formentera y Menorca, no porque en estas islas no sucedan casos así, sino seguramente porque no se investigan tanto como en la isla mayor.
Lo más lamentable es que en muy raras ocasiones los medios de comunicación informan de la empresa en cuestión donde se cometían las supuestas fechorías, ni el nombre del presunto explotador. Y esta omisión es una lástima, porque sería fantástico desenmascarar a empresarios que no merecen tal nombre y que están dispuestos a ganar pasta a costa de deslomar a sus dependientes, con jornadas extenuantes y salarios de miseria. Y a menudo a gente que por sus circunstancias personales o familiares no será fácil que les denuncien.
Si hace algunos días conocimos el nombre y apellidos de un acusado de captar a terroristas yihadistas, incluso donde está su domicilio exacto, no alcanzo a comprender por qué razón no podemos saber la empresa en la que trabajaban los detenidos, ni sus nombres. Igual estarán encantados por la publicidad gratuita.





