El Consell de Mallorca cierra el año con un movimiento político de gran calado como es la salida de José Marcial Rodríguez como conseller insular de Turismo y la llegada de Guillem Ginard, hasta ahora director insular de Cultura, al timón de una de las áreas más estratégicas para la institución que preside Llorenç Galmés. Este relevo, oficializado al publicarse este miércoles en el boletín oficial insular, llega en plena recta final de legislatura y obliga a plantear con claridad cuáles serán los desafíos que deberá afrontar el nuevo responsable de Turismo.
La gestión de Rodríguez ha sido intensa, marcada por la construcción de nuevas estructuras administrativas y por un esfuerzo claro por ordenar la política turística de Mallorca, un motor económico indiscutible. Sin embargo, su etapa no ha estado exenta de polémicas ni de críticas desde dentro y fuera de la institución. En los últimos meses, la gestión de las plazas turísticas y los problemas técnicos en los sistemas de asignación generaron una imagen de inseguridad jurídica que fue duramente censurada por los grupos de la oposición.
Más allá de las tensiones políticas, su mandato también se vio atravesado por un episodio que marcó la agenda mediática y las relaciones internas: una denuncia anónima por presuntas coacciones que, tras la investigación, fue archivada. Pese a este archivo, el caso dejó un poso de desgaste que ha influido en la percepción pública de su gestión.
Si quiere dejar una huella positiva en esta legislatura, el nuevo conseller tendrá que mostrar capacidad de diálogo, rigor técnico y decisión política para afrontar las tensiones que aún persisten en un sector vital para Mallorca
Ahora, con el nombramiento de Guillem Ginard —una figura con larga trayectoria política insular que retorna a la primera línea tras ser alcalde de Campos y haber ocupado cargos de responsabilidad—, se abre una nueva fase con expectativas y retos mayúsculos.
Ginard asume el cargo en un momento complejo. La temporada alta se acerca y Mallorca continúa enfrentándose a demandas ciudadanas de mayor control de la saturación turística, más transparencia en la adjudicación de plazas y un combate decidido contra la ilegalidad en el alquiler vacacional, una de las principales batallas que libró Marcial Rodríguez desde su cargo. Datos recientes han señalado que buena parte de la oferta turística irregular sigue siendo un desafío evidente para las instituciones.
Asimismo, Ginard deberá consolidar mecanismos de coordinación con ayuntamientos y sectores económicos para fortalecer un modelo turístico sostenible que equilibre las necesidades de residentes y visitantes. La percepción de que no procede del ámbito turístico podría ser un obstáculo, pero también una oportunidad para imprimir una visión renovada a la política turística insular.
Si quiere dejar una huella positiva en esta legislatura, el nuevo conseller tendrá que mostrar capacidad de diálogo, rigor técnico y decisión política para afrontar las tensiones que aún persisten en un sector vital para Mallorca. El reloj legislativo continúa avanzando, y con él, las expectativas de una gestión que no puede permitirse fallos.





