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Sara Quetglas o la percepción de un océano multicolor
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Sara Quetglas o la percepción de un océano multicolor

Nos desplazamos desde Palma hasta la zona de “Es Caulls” en Marratxí para encontrarnos con la protagonista de este capítulo. Un minuto después de haber aparcado, una figura delgada y estilizada, de tez blanca y ojos pardos, nos salió al paso para conducirnos hasta su casa.

Entrad y acomodaos. Estoy un poco nerviosa, es mi primera entrevista. Si queréis tomar algo, agua, refrescos,…- Más tarde quizás sí, le contesté.

La casa está decorada con gusto, algunas piezas de firmas reconocidas cuelgan en sus paredes. Desde la terraza se divisa el centro de la zona residencial, ajardinada y con piscinas. ¿Parece un lugar plácido?

Sí, lo es. Aquí mi familia y yo, vivimos muy tranquilas.

Sara Quetglas Salas, nace en Palma el 7 de abril de 1995, año que comenzó en domingo y en Kobe (Japón) el terremoto Hanshin Awaji de 6,9 grados en la escala Ritcher dejaba 6.500 muertos, Austria, Suecia y Finlandia ingresaban en la UE, Arantxa Sánchez Vicario se convertía en la primera española en encabezar la lista de las mejores tenistas del mundo, fallecía asesinada en Texas la cantante Selena, se inauguraba en Tarragona el parque de atracciones Port Aventura, desaparecía con 27 años sin dejar rastro el guitarrista Richey James Edwards de Manic Street Preachers en el hotel London Embassy, se recuperaban obras de Picasso y de Braque robadas en Estocolmo en 1993, en San Francisco se inauguraba el edificio del Museo de Arte de Moderno, el niño de 6 años de edad Gedhum Choekyi Nyima era proclamado por el Dalai Lama como la undécima reencarnación del Panchen Lama, entre las películas más vistas; Braveheart, Los puentes de Madison, Pocahontas, Batman Forever, en música eran noticia la disolución del grupo Dire Straits, se editaba; Ensayo sobre la ceguera del Nobel de Literatura José Saramago, fallecían cinco turistas alemanes (cuatro de la misma familia), ahogados en la playa de Sa Coma, en televisión destacaban las series; Médico de familia con Emilio Aragón, Frasier y Expediente X.

Este primer apartado solemos dedicarlo a los recuerdos de infancia…

Pues la mía fue una infancia llena de amor, conocí a mis dos bisabuelas y a mis cuatro abuelos, y mis padres siempre han intentado que tanto mi hermana Paula como yo compartiéramos tiempo con ellos.

Sus padres Juan Manuel que nació en Palma fue hasta el día de su muerte, durante once años, director de Projecte Home y María del Pilar, educadora social nacida en Cáceres, tuvieron dos hijas; Sara y Paula.

Una vez por semana mis padres nos dejaban a mi hermana y a mí con cada abuelo y esto lo hemos seguido cuidando. Mis padres se preocuparon de de transmitirnos su amor y su apoyo, además eran creativos, organizaban excursiones, con amigos, familia, acampadas con padres y compañeras de colegio, comidas familiares, juegos de mesa, dibujos para colorear.

¿Cómo se le dieron los estudios?

Fui buena estudiante hasta los quince años, y a partir de ahí empeoré el rendimiento escolar, empecé a fallar en matemáticas y física, aunque al final sacaba el curso adelante. Estudié en Es Liceu, del Pont d’Inca, es una escuela concertada y cooperativa con valores definidos, la ayuda mutua, la igualdad, libertad de expresión, los derechos humanos, etc. allí se promueve el debate y la participación, a tener conciencia por el medio ambiente y la sostenibilidad. Te enseñan a valorar el cuidado del planeta, a estar pendientes del cambio climático, y a hacer uso de prácticas como el reciclaje y la reducción del consumo de energía y agua.

¿Y qué tal con la plástica?

Se convirtió en mi mejor asignatura y la que más me fascinaba. Desde muy pequeña fui imaginativa con la plástica y las manualidades. Tendría ocho años cuando gané en un concurso el primer premio por hacer un cartel de Sa Rueta que se celebraba en Marratxí. Durante algunos cursos de primaria, gané otros concursos, en otro dibujé un payaso para luego hacerlo en gran tamaño y colocarlo en los pasillos del colegio en carnaval.

¿Qué puede contarnos de una adolescencia ligada a los estudios?

A los dieciséis cambié de colegio para hacer el bachiller. Esa etapa fue complicada, llevaba toda la vida en Es Lliceu, conocía a los profesores, mi grupo de amigas y el cambio me afectaba. La adolescencia estaba ligada a las compañeras de clase y pensé en la posibilidad de encontrarme alguna de ellas en el nuevo colegio, no fue así. Pero me inscribí en el Colegio de Sant Pere y enseguida me integré, me sentí acogida por profesores, compañeras, compañeros con los que sigo teniendo relación.

Me pasó algo parecido a la hora de tomar la decisión de cómo continuar con el bachiller y la carrera. Me dejé llevar por opiniones de amigas y de familia que consideraban que las asignaturas más propias para mí, serían las de física, química, matemáticas y bachiller social, en lugar de plástica o latín que posiblemente me hubieran llenado más. Me dejé influir y eso me perjudicó en cursos posteriores, aun así no me detuve.

También cursé mi carrera de Relaciones Públicas y obtuve el Título Oficial en el CESAG sin tener que desplazarme de Mallorca.

En mi adolescencia sufrí un duro revés cuando a los dieciocho, viví el fallecimiento de mi padre que nos dejaba con solo cuarenta y seis años.

En ese momento estábamos sentados en la terraza superior, su voz se quebró y unas emotivas gotas invadieron el contorno de sus ojos.

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¿Cómo definiría su evolución en el interés por la plástica?

Nunca fui a clases de dibujo, aunque siempre he dibujado a lápiz, desde personajes ficticios hasta figurines y diseños de ropa. De pequeña ya era muy inventiva. Notaba como dibujar me ayudaba a ser libre.

En 2017 llegó mi primer cuadro al óleo, un retrato de mi ex pareja, y me divertí en el proceso, pero no volví a tocar las pinturas hasta 2020 en el confinamiento. Para otros fueron meses difíciles, para mí, muy positivos.

Algo de tiempo se lo llevaban los cursos y vídeollamadas que hacíamos con la empresa en la que trabajo, pero el resto del día lo destinaba a hacer de modelo a mi hermana para sus prácticas de maquillaje. En un par de días también cogí los pinceles y me puse a practicar. En ese periodo seguía en redes sociales a Elena Gual y Dusti Joyner. Ambas trabajan con espátula y volúmenes en sus obras y a mí los relieves y las texturas me seducen, así que experimenté. Me encantaron los resultados. Me levantaba con ilusión de pintar cada día y con nuevas ideas. Me puse un reto: si pintaba veinte cuadros y seguía gustándome, me abriría un perfil en redes, publicaría mis trabajos y me haría una página web. Cumplí el desafió, y estaba tan satisfecha que entonces tuve claro a lo que quería dedicarme.

¿Por qué determina elaborar este tipo de obra?

Me duele el tratamiento a los océanos. Los vertidos contaminantes, los plásticos. Es mi manera de rendir un reconocimiento a un mar colorido y resplandeciente como el que yo quisiera contemplar.

¿Se atreve a realizar una definición de su carácter?

Emocional, sensible, empática, muy familiar, intuitiva, romántica, sociable, divertida, creativa, soñadora, decidida y algo cabezona.

Tengo un punto de timidez ante situaciones o personas que desconozco, pero me encanta conocer gente nueva, es enriquecedor.

¿Siempre ha compartido alegrías y tristezas con su hermana Paula?

Sí. Aunque hubo una época siendo niñas que no nos llevábamos bien, parte de la culpa era mía, quería hacerle creer que era mejor que ella. Eso quedó atrás y la relación ahora es formidable. Es una persona maravillosa, inteligente y mejor que yo en muchas cosas. Además de haber estudiado maquillaje y caracterización y ser una gran artista en ello, mi hermana era aficionada a la repostería y en el confinamiento elaboró postres que decoraba con manga pastelera. Ahí nació mi idea de usar este elemento para la consecución de mis cuadros. Aunque tiene su dificultad, no puedes equivocarte, si lo haces no podrás rectificar ya que se usa una pasta acrílica de secado rápido y mucho realce. La precisión es fundamental.

Usted en su joven vida ha perdido a seres muy cercanos y queridos, su padre, su abuelo, su abuela… ¿Esas pérdidas tienen algún tipo de influencia en sus piezas?

Sin duda. Han sido golpes duros, porque me unía un fuerte vínculo. La muerte de mi padre, fue algo inesperado y un shock para toda la familia. Apenas tenía dieciocho años y fue la primera vez que notaba la muerte de cerca. Cuando falleció mi abuelo pensé acerca del amor, seguramente fue el amor más bonito y sincero que jamás he conocido. Al morir la abuela sentí que moría una parte de mí, en ese momento pensé que ya no me quedaba nada de mi padre. Con el tiempo acepté, pasé los duelos y entendí que la muerte forma parte de la vida y si no están físicamente, viven en mí de manera permanente. Agradezco a la vida cada segundo que pasé con ellos. Cada vez que pinto, les recuerdo y me emociono. Me dan la fuerza para continuar y no rendirme jamás.

¿Qué otras cosas, además de pintar forman parte de sus aficiones?

Me gusta bailar. Desde los catorce hasta los dieciocho años fui a una academia de baile. El estilo de entonces era Funk, Hip-Hop, House... y con los años, la salsa y la bachata. Me ayuda a desconectar y aunque no sea la mejor, me divierto y es una manera de socializar y conocer gente nueva. También escribo. De adolescente lo anotaba todo en mi diario personal. Unos años empecé una novela que no he acabado. Hace poco he dado inicio a un nuevo diario.

He practicado deportes, natación hasta los catorce años, karate gimnasia rítmica, patinaje artístico, rugby...

Merece un apartado especial su interés por la fotografía…

Tendría ocho años cuando me regalaron una cámara analógica a la que di mi toque artístico poniéndole pegatinas. La llevaba conmigo allá donde fuera, para mí era un “juguete”. A los doce empecé a tomármelo en serio, y se convirtió en mi afición, mis padres me regalaron mi primera cámara digital con pilas, una Nikon, que aún guardo. Continué haciendo fotos, ¡muchas fotos! Más adelante, mis padres veían que me se me daba bien y me regalaron una cámara Canon compacta, luego una Olympus. En 2014 y en 2015 me presenté al concurso que organizaba El Mundo por el día de San Valentín y ambos años, gané el premio a la foto más original.

A medida que iba avanzando la entrevista, Sara nos recordaba la invitación para tomar algo, y paramos. Nos dejó sentados en su habitación y al instante apareció bandeja en mano, con cervezas, aguas, refrescos y una sugerente y arómatica coca de trempó.

En esos momentos te relajas y observas que a tu alrededor te acompañan libros, recuerdos de familia, fotografías de otras ciudades y eso dio pie para hablar de viajes… noté el clic de la cámara de Francisca.

Pues sí, es otra de mis aficiones. He tenido la suerte de poder hacerlo gracias a mi familia. Con mis padres cada año viajábamos a algún sitio: visitamos Cáceres y Villa del Campo, de donde es mi abuela, Asturias, los Pirineos, Francia, París, Disney y alrededores, Bilbao, Nueva York, Formentera, tomamos un crucero mediterráneo pasando por diferentes ciudades francesas e italianas; viajamos a Londres, entre otros lugares. He ido a Miami y a Italia y tanto Miami por su clima y por sus gentes como Italia por su historia y su parecido con nosotros, son dos de mis destinos favoritos. Venecia, Turín, Nápoles y la Costa Amalfitana ¡que panorámica¡

En los viajes suceden cosas que se convierten en anécdota…

Del viaje a Nápoles, la conducción fue caótica. Recorrimos la Costa Amalfitana en coche y para visitar los pueblos era un caos. Solo hay una carretera de doble dirección por la que apenas hay semáforos, los propietarios de locales estacionan en la misma carretera en la que circulan todo tipo de vehículos. El claxon sirve para avisar de un adelanto o de una curva sin visibilidad, o a los coches que van en sentido contrario. Al principio fue estresante pero nos adaptamos y lo tomamos con humor. A Nueva York fui con la familia y mi mejor amiga, tendría quince años y pasó algo curioso. Entramos en el Museo Metropolitano de Arte y en uno de los espacios, me fascinó un cuadro de un paisaje realista pintado con mucha pintura en cada pincelada. No se me ocurrió otra cosa que tocarlo. Normalmente en los museos las obras están protegidas y vigiladas. En este caso, no. El único que me vio fue mi padre que enseguida me riñó y se preocupó por si se habían percatado. Me inquieté tanto por si me había grabado alguna cámara y me hacían pagar una multa, que me prometí que jamás volvería a tocar ninguna otra obra.

¿Qué tipo de cine le agrada y qué películas están entre sus favoritas?

En cuanto a géneros cinematográficos, el drama, la comedia, el suspense y el terror. Entre mis películas preferidas están: Cinema Paradiso y La lengua de las mariposas.

¿Algo de música?

Dependiendo del momento o del estado de ánimo, géneros que nada tienen en común; Beyoncé, Marc Anthony, Lenny Kravitz, Tiziano Ferro, o Ludovico Einaudi.

¿Y de la literatura, libros, autores?

Aunque ahora no leo, es mi tarea pendiente. Si debo escoger un libro me quedo con El Principito. Mi madre nos lo leía a mi hermana y a mí cuando éramos niñas y considero que su mensaje es esencial para la enseñanza.

Sara, de manera autodidacta desarrolla una labor de investigación en un área matérica que abarca una mezcla de arte figurativo, abstracto y pop, una composición, cuando menos sorprendente.

¿Qué pretende transmitir con sus pinturas?

Ahondar en temas que me hacen reflexionar. El sentido de la vida, el cambio climático y la destrucción del medio ambiente. Transmitir mis sentimientos y valores a través de mi expresión visual. Pinto con muchos colores porque creo en la vida, la paz, el amor... utilizo abundante materia con el fin de acercar la obra al espectador. Mi temática es básica, flores, fondos marinos, siluetas de mujer, son elementos vivos con los que represento mi emoción y mi pasión por este trabajo.

¿Qué artistas son para usted motivo de atención?

Como artistas plásticos y pintores, El Bosco, con El Jardín de las delicias, que es por el momento, mi obra favorita. De Sorolla, me atrae cómo utiliza el juego de luces y el movimiento. Y en cuanto a artistas contemporáneos, sigo a Elena Gual, desde hace años, me ha sido una gran inspiración y me asombra la obra de Ela Fidalgo.

Establecí que no podía ponerme normas para definir la cultura visual, hacer un ejercicio de pedagogía crítica para este tipo de casos en los que no hay referencias académicas, debería suponer partir de una perspectiva casual y no metodológica, de lo contrario la visión cualitativa quedaría desahuciada desde la primera ojeada y no sería justo. Sara Quetglas parte de una llamada interna y viaja sin complejos, cargada de sueños y de ilusiones, hacia un universo que inventa a cada paso. Es como redescubrir el fuego, la rueda, ella se infiltra en un submundo y solo con sus apuntes reconvierte seres y elementos. Es la primera vez que el mar me sabe a dulce.

Le queda camino por recorrer, pero quiere, está dispuesta a conseguirlo.

Exhibió sus obras por primera vez en la Nit de l’Art de Vilafranca 2021 y las últimas en Mallorca Film Surf Festival y la Nit de l’Art de Palma 2022.

Fue especial para mí esa primera vez, porque pude enseñar mis trabajos y recibir las primeras opiniones y el interés de una galería que me ofreció exponer. 2022 ha sido prolífico, llevo seis muestras, algunas en pueblos y otras en Palma y me he sentido complacida de poder interesar a tanta gente con la técnica y los materiales que manipulo.

¿Prepara algún proyecto?

Tengo una idea para llevarla a cabo con obras de gran formato. Dentro de mi estilo en el que se requiere volumen, quiero profundizar en la posibilidad de hacer uso de los cinco sentidos. Pienso en la alegría que da la variedad de colores vivos que manejo y pretendo involucrar al espectador, que cierre los ojos, que se concentre, la materia deberá hacer el resto. No obstante, estoy en ello y me falta pulir algunos aspectos.

Francisca nos orientó en la colocación para tomar algunas fotos más, minutos antes de dar por concluida aquella charla. Aunque Sara está en plena juventud, queda constancia de cuantas cosas iba a revelarnos. Habíamos testimoniado otra jornada coleccionable.

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Texto: Xisco Barceló

Fotografías: Francisca R Sampol

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