Para que luego digan que en la política española no hay nivel, que no se aprende nada y que lo mejor es no seguir los debates parlamentarios, ni los plenos municipales. Gracias a Angie Roselló, regidora de Unidas Podemos en el municipio de Sant Antoni (Ibiza), hemos descubierto que los campos de fútbol son más grandes que las canchas de baloncesto y las de balonmano. También ocupan más espacio que las mesas de ping pong y que las pistas de bádminton. Esas dimensiones exageradas provocan una injusticia histórica: la superficie dedicada en los colegios a la práctica del balompié ocupa el ochenta por ciento del espacio en sus patios, según Angie. Una manifestación más de la dictadura del heteropatriarcado.
No han quedado ahí las opiniones de Angie. Según la edil, todas las peleas de niños se producen en el fútbol: «no hay deporte donde haya más hostias», nos ha explicado Angie con la contundencia verbal propia de un defensa central en los años ochenta. Antonio Lorenzo, un concejal del PSOE que además es profesor de Educación Física, salió en su apoyo manifestando en el mismo pleno que «el fútbol es una práctica deportiva tóxica». Vino a decir el edil socialista que los chavales, cuando juegan al fútbol, se pelean en los patios porque «hacen lo que ven». La solución para ellos está clara: prohibir el fútbol en los colegios.
Personalmente, a estos dos les regalaría una suscripción a Eurosport. Angie tendría que ver cómo los jugadores de hockey hielo, a menudo, se zurran de lo lindo mientras mantienen el equilibrio sobre los patines. Y qué decir de las tanganas en el baloncesto, con esos armarios de doble puerta que juegan en la NBA sacando a volar los puños como si fueran molinillos de viento. Pero dice la edil morada que en el fútbol hay más hostias. Lo que hay en España son mas fichas federativas, y más horas de retransmisión por televisión.
Uno escucha ciertas necedades, y, en un primer momento, las siente como los clavos de Cristo en la cruz. Esta semana, comenzaron los martillazos en la comisión de investigación del Congreso de los Diputados sobre la DANA de Valencia. El portavoz de Bildu, Oskar Matute, le echó en cara a Núñez Feijóo no se qué de los antecedentes penales de miembros del PP. Tuve que escucharlo tres veces, como tres fueron los clavos de Cristo. Por eso lo voy a repetir,: un diputado del partido heredero del de Arnaldo Otegi, Josu Ternera, Floren Aoiz, Rufi Etxeberria, Karmelo Landa… (paro aquí, que se me va toda la columna), y unos centenares más de «políticos» condenados por delitos relacionados con el terrorismo, emplea el argumento de los antecedentes penales para atacar a un adversario político. Sonó como si a Pablo Escobar, el narco, le preocupara la salud pública y riñera a otro señor porque fuma.
Después de las lecciones morales de Matute, llegó el turno de su socio, Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno lanza una cruzada contra las redes sociales porque está preocupado por nuestros jóvenes y, sobre todo, por la polarización del debate público. Otra vez tuve que rebobinar y escucharlo tres veces, tres, como los clavos de Cristo. El cavador de trincheras, el albañil supremo capaz de levantar muros inexpugnables, el moisés que separa las aguas de las dos Españas, se rebela contra el algoritmo que divide a las sociedades.
Entre medias, Iago Negueruela, el candidato del PSIB a la alcaldía de Palma, se alquiló un piso turístico ilegal en AirBnB para denunciar que sigue siendo posible infringir la ley. No como antes, cuando él gobernaba, que era legal porque la barra libre a la hora de alquilar a turistas cualquier vivienda, era la manera de «capilarizar los beneficios del turismo». Yo sólo espero que no cunda el ejemplo, y que nadie se ponga a doscientos por hora con el coche para demostrar la ineficacia de los radares.
Ya digo que estos disparates, al principio, causan dolor de oídos. Sin embargo, con el tiempo, uno aprende a seguir la filosofía de los Monty Python. En la escena final de La vida de Brian, todos los crucificados entonan alegres la canción más solicitada en los funerales del Reino Unido: Always look on the bright side of life. Siempre hay que mirar el lado positivo de la vida.
El benigno clima mediterráneo que disfrutamos en Baleares ha impedido la práctica en nuestro archipiélago del hockey sobre hielo. Los de Bildu ya no tienen que aplaudir ni justificar asesinatos. Elon Musk ya sabe quién el presidente del Gobierno en España. Y los socialistas de Baleares ya se han dado cuenta que cada pisito no puede funcionar como un mini hotel.
José Manuel Barquero




