Hay poco que contar esta semana. Yo mismo, no sé que puedo escribir sin meterme en el fangal en el que no me apetece revolcarme.
Este trimestre empezamos con lo de Maduro justo después de la resaca de Fin de Año y seguimos con otro fregado peor, que si ya bien tardaba, al final resulta que es el conejo de la chistera que necesita algún miserable.
El Ministerio de Cultura esta tranquilito o más bien es su línea y nuestro ministro como una Penélope abnegada, teje y desteje porque no sabe hacer otra cosa. No vale la pena hablar del asunto del INAEM y su privatización, otra majadería que no va a ir a ningún lado pero le sirve para tapar sus miserias de las promesas incumplidas, llámese IVA Cultural, llámese Ley de Artistas, llámese restitución de cuadros incautados durante el Franquismo, que ni acomete, ni acometerá porque de estos negociados de la cultura, creo que ya se ha dado cuenta que no sirve y está haciendo pasillo o viéndolas venir.
Estoy esperando que empiecen a aflorar más casos de mangoneo en la Plaza del Rey, como el de la fundación de Arte del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, y que no se sabe muy bien para que se gastaron una pastizara en pintura, cuando no tienen ni para probetas. Aunque me parece que no soy el único porque el que manda los dosifica para tapar con la mierda de otros, su propia mierda.
Es como preguntar al alcalde de Manacor Miquel Oliver en que se va a gastar los dos millones recibidos, ahora que se ha dado cuenta que lo del museo arqueológico subacuatico les venía grande. Yo no sé si alguien le ha dicho Y si no sabes pa que te metes Miguelete, porque la respuesta de cancelación por burocracia viniendo precisamente del ayuntamiento de Manacor, me parece un insulto a la inteligencia balear. Recomiendo que se vaya a Magaluf para que aprenda a poner dunas artificiales en una playa artificial, y que van a terminar en criadero de ratas y serpientes para disfrute de turistas y bañistas Eco-VIPS que es lo que viene a la zona. Empiezo a pensar que si se pasean las ratas por el Passeig Gabriel Escarré, por algo será.
Hablar de los desastres de la guerra y el patrimonio, suele hacerse después del alto el fuego. Se recuenta, y al final y lo que quede ya está bien, y por lo perdido, volveremos a clamar en nombre de la Convención de La Haya de 1954 sobre la protección de bienes culturales en caso de conflicto armado y la de 1972 sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural.
Lo que se espera es que una vez que ya ha saltado por los aires Ali Jamenei, ahora queda que revienten a Mojtaba Jamenei, para que alguno anuncie la lapidaria «End Of the Saga», como en Patrimonio Nacional de Berlanga, cineasta que fascina a los norteamericanos y que no han acabado de entender o lo tienen por críptico, como me dijo el Jefe de la Policía de Chicago hace años cuando vimos juntos El Verdugo. Le respondí si había visto Bienvenido Mr.Marshall.
De momento y en lo cultural el cabreo de los actores de toda la vida, que no tenían butaca en los Goya, porque ahora las influencers les quitan el silla, aunque lo último que hayan visto es una del año anterior.
Que conste que yo si he visto “Los Domingos”.
Jorge Llopis Planas, Director de Pecadosdelarte.com





