Avenidas de agua que constituyen uno de los elementos más destacables de parte de la costa mallorquina y que a lo largo de los siglos han ido modificando sensiblemente la geografía mallorquina, abriendo cauces que ganan en profundidad a medida que se acercan al mar. En la parte superior sólo se aprecia una llanura de matorral y bosque bajo, pero de repente aparece un desfiladero muy angosto, formado por paredes verticales que al llegar a la costa originan una estrecha cala. El lecho, en el que aparece una vegetación muy abundante, guarda a veces restos arqueológicos. Durante largo tiempo las calas sirvieron de primitivos embarcaderos y el camino hacia el interior utilizaba su curso. En la prehistoria fueron utilizados como necrópolis.





