La sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, le considera responsable de un delito desistido de homicidio y de un delito de lesiones, por el que deberá pagar una indemnización que supera los 12.000 euros.
La Sala considera probado que el acusado agredió a la víctima con un sacacorchos después de un forcejeo mutuo y que, al ver las consecuencias de su agresión, se quitó la camiseta para taponar la herida de la víctima y avisó a un vecino para que llamara a los servicios de emergencias.
El fallo recoge que la compresión de la herida por parte del acusado "contribuyó de manera relevante" en la supervivencia inicial de la víctima hasta que llegaron los servicios sanitarios.
También considera acreditado que la víctima, asistida por el letrado Fernando Merino, y el acusado consumieron bebidas alcohólicas y drogas. En este sentido, la Sala indica que hay "muchos indicios" de que el acusado estaba bajo los efectos de estas sustancias.
El Ministerio Fiscal solicitaba que fuera condenado como supuesto autor de un delito de asesinato en grado de tentativa y, la acusación, de homicidio en grado de tentativa. La defensa, por su parte, sostenía que los hechos constituían un delito desistido de homicidio.
La Sala considera que concurren "parte, pero no todos" los indicadores propios de un ánimo homicida y agrega que no ha quedado acreditado que el agresor quisiera "acabar de forma premeditada e intencionada" con la vida de la víctima, pero que "asumió" esta posibilidad.
No obstante, subraya que las lesiones no se corresponden con las descritas por la acusación pública. No hubo apuñalamiento reiterado ni elemento sorpresivo, señala el fallo, a la vez que remarca que el acusado asistió a la víctima.
La sentencia recoge que en el momento de los hechos el agresor tenía sus facultades volitivas y de control de impulsos mermadas por sus antecedentes psiquiátricos y abuso de alcohol y drogas.
También hace referencia a las manifestaciones y actitud del acusado tras el ataque y durante el juicio de "arrepentimiento".








