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Una huelga que perjudica a todos

lunes 16 de septiembre de 2013, 09:01h

La huelga indefinida que hoy comienza, convocada por la Assemblea de docents y también por los sindicatos Stei, CC.OO., UGT y ANPE es una actuación extrema que a nadie va a beneficiar. Desde luego, no beneficia a los alumnos que hoy deberían comenzar sus clases y que no lo harán normalmente ya que los servicios mínimos decretados por la Conselleria d’Educació, a pesar de que son servicios máximos, no permitirán que las clases se desarrollen como deberían y únicamente servirán para que los centros escolares de primaria y secundaria reciban a los alumnos y los mantengan en el centro.


Tampoco beneficiará a los docentes que la han convocado pues las consecuencias del paro sobre sus retribuciones serán muy duras y difíciles de llevar, lo que hace prever que a pesar del carácter indefinido de la huelga no se alargará mucho en el tiempo. Se estima que cada docente perderá entre 90 y 100 euros diarios. El Govern lo sabe y cree que los huelguistas acabarán extenuados, por lo que el seguimiento del paro se irá reduciendo progresivamente a lo largo de esta semana, hasta que la semana próxima las entidades convocantes acaben desistiendo y desconvoquen la protesta.


Es en este contexto de máxima confrontación y de nula voluntad de acuerdo donde el Govern, que tanta responsabilidad exige a los docentes, debe tratar de minimizar al máximo el daño que la protesta acabe haciendo en el inicio del curso. Enrocarse en posiciones inmovilistas acusando a los docentes de hacer una huelga política no contribuye a serenar los ánimos ni a recobrar cuanto antes la normalidad.


Las decisiones en materia de educación no debieran hacerse sin consenso y principalmente, sin contar con la complicidad y la participación de los encargados de llevarlas a cabo, los docentes. El Govern cometió el error de menospreciar su capacidad de movilización y ahora se encuentra con que la práctica totalidad de la comunidad educativa está disconforme con el modo en que Joana Maria Camps y Guillem Estarellas quieren poner en marcha el Decreto de Trilingüismo.


Que el sistema educativo español está enfermo y necesitado de reformas urgentes, nadie lo discute. Que hay que mejorar el conocimiento de lengua inglesa de nuestros alumnos está fuera de toda discusión. Pero el Partido Popular se encuentra completamente solo ante la comunidad educativa porque parte de la base de que la inmersión lingüística es la culpable de la elevada tasa de abandono escolar temprano que sufre nuestra Comunidad Autónoma. De ahí que sus actuaciones estén encaminadas únicamente en cambiar el modelo lingüístico para derogar de facto la Ley de Normalización Lingüística y el Decreto de Mínimos, como anunció el presidente Bauzá cuando estaba en la oposición.


Baleares necesita mejorar la calidad de la enseñanza, pero los esfuerzos del Govern se centran en el asunto lingüístico, donde no parece que nadie pueda ponerse de acuerdo en nada, ni tampoco hay nada que indique que ahí radica la raíz del problema. Al final, Govern y docentes se han metido en una batalla donde los alumnos están en medio y pagando las consecuencias de su nula capacidad de diálogo, negociación y acuerdo.


 


 


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