Si el mallorquín fuese más Trump, la tontería catalanista se acabaría: mandaría construir un muro en Sa Roqueta, lo pagaría Catalunya y por supuesto, Puigdemont tendría que ponerse manos a la obra.

Si el mallorquín fuese más Trump, la tontería catalanista se acabaría: mandaría construir un muro en Sa Roqueta, lo pagaría Catalunya y por supuesto, Puigdemont tendría que ponerse manos a la obra.