La previsión de los columnistas de mallorcadiario

2026: Aires de fin de ciclo en España y un sombrío escenario internacional

gente ciudadanos calle

En 2026, España enfrentará una política judicializada, polarización y problemas estructurales, bajo la sombra constante de unas elecciones generales. Las autocracias se reforzarán internacionalmente y, en Baleares, el debate sobre turismo, vivienda, inmigración y reto demográfico será crucial. Columnistas de mallorcadiario.com avanzan sus previsiones para el año que comienza, poniendo el acento en un futuro que se ve incierto y demandando un plus de coherencia y acciones efectivas a los responsables públicos.

José Manuel Barquero

"Las autocracias han dejado de constituir una rareza para convertirse en una forma cada vez más habitual de ejercer el poder"

Nos solicita el editor de mallorcadiario una previsión para 2026 y yo, por si acaso, leo lo que le envié el año pasado por estas mismas fechas. No quiero parecer un vago, pero mi pronóstico para 2025 incluía este párrafo:

En España seguiremos viviendo cada mañana emociones fuertes en forma de crónica judicial y política, convertidas las puertas de los juzgados en un plató de televisión permanente, y el Congreso de los Diputados en un patio de colegio. Pedro Sánchez aguantará hasta que sus socios parlamentarios consideren que le han extraído la última gota de sangre, pero eso no creo que suceda en los próximos doce meses. El espectáculo debe continuar, por eso los escándalos de corrupción y la defensa bunkerizada del Gobierno aumentarán la polarización de la opinión pública y del país, y ese el peor escenario para reconstruir los espacios de consenso necesarios para abordar los principales retos y problemas que afectan a los ciudadanos.

Es lamentable comprobar lo poco que ha cambiado el panorama político nacional en doce meses. Por desgracia, no considero necesario mover ni una sola coma de lo escrito hace un año.

En el plano internacional, las autocracias han dejado de constituir una rareza para convertirse en una forma cada vez más habitual de ejercer el poder. Se han convertido en un mecanismo que mina las democracias desde dentro, y al que habría que dar una respuesta desde la cuna de esas democracias liberales, es decir, desde la Unión Europea. Me temo que tal cosa no sucederá en 2026, y el trumpismo seguirá imponiendo «soluciones» basadas en la ley del más fuerte.

En Baleares, el grave problema de la vivienda seguirá ocupando portadas. Tardará tiempo en verse el efecto de las medidas adoptadas por el Govern del PP, que tendrá que esforzarse en explicar a los ciudadanos que no es posible arreglar en cuatro años semejante déficit estructural. En cualquier caso, tampoco parece que la izquierda esté siendo capaz de capitalizar ese descontento.

 

Pep Ignasi Aguiló

"En España el sanchismo continuará gobernando y fracturando a la sociedad, aunque su pérdida de apoyos populares se acentúe"

Más allá de la continuidad de las tendencias de las grandes variables, el 2026 puede ser un año el año en que se llegue a la paz en Ucrania; en el que las dictaduras hispanoamericanas cedan el paso a sociedades más abiertas e inclusivas; en qué Europa revise su exceso de burocratismo y centralismo bruselense para volver poner algo más de énfasis en el protagonismo originario de sus mercados; y en el que, a pesar de las dificultades, el oriente medio encuentre un camino más armonioso y próspero.

En Baleares será un año en el que la afluencia turística se moderará levemente, en cierta medida. Lo mismo ocurrirá con el crecimiento demográfico. Al tiempo que veremos el inicio de algunas inversiones en infraestructuras, lo cual, facilitará una perspectiva más equilibrada.

Sin embargo, en España el sanchismo continuará gobernando y fracturando a la sociedad, aunque su pérdida de apoyos populares se acentúe. Europa, a pesar de las moderadas rectificaciones, seguirá suministrando los fondos necesarios para el mantenimiento del gobierno, aunque éste lo emplee de forma netamente clientelar. La buena noticia es que aprobar nuevas leyes será complicado.

En definitiva, si no se presentan nuevos “cisnes negros” será un año más que aceptable en el plano internacional, aunque en nuestro país tendremos que esperar para observar un horizonte totalmente despejado. Por lo demás, seremos un año más viejos.

 

Carolina Domingo

carolina domingo

"En Baleares, el debate clave seguirá siendo cómo sostener el modelo económico sin dejar a nadie atrás. Turismo, vivienda y coste de la vida marcarán la agenda"

El año 2026 se abrirá con un mundo que seguirá siendo inestable, aunque menos ingenuo. Trump en la Casa Blanca y su visión del mundo más transaccional, las relaciones entre bloques estarán marcadas más por el interés económico directo que por los ideología. Ucrania y Oriente Medio continuarán condicionando la agenda global, pero el verdadero campo de batalla será económico, comercio, energía, tecnología y control de las cadenas de suministro. La nueva estrategia estadounidense apunta a una reordenación de prioridades geopolíticas, con un mayor foco en el continente americano, control de fronteras, seguridad energética y proximidad productiva, frente a Asia, lo que obligará a Europa a redefinir su papel en un mundo que ya no gira a su alrededor.

El cambio climático perderá centralidad política y comunicativa como eje prioritario, mientras ganarán peso la prevención, la salud pública y la gestión de posibles alertas sanitarias.

La situación financiera en Estados Unidos empieza a mostrar señales preocupantes, la necesidad de intervenciones recurrentes de la Reserva Federal para sostener la liquidez del sistema, el uso continuado del mercado repo y el volumen ingente de deuda pública que vence a partir de 2026 apuntan a tensiones estructurales aún no resueltas. La combinación de tipos de interés elevados, refinanciaciones masivas, dependencia creciente del respaldo del banco central y la elevada exposición de los bancos a bonos con pérdidas latentes aún no afloradas convierte al sistema financiero estadounidense en un factor de alto riesgo, una auténtica bomba de relojería si no se corrige a tiempo.

En España, 2026 será previsiblemente un año de desgaste político e institucional. La legislatura, si llega viva, lo hará agotada, con un Gobierno central más centrado en resistir que en reformar y con problemas estructurales, inflación, vivienda, inmigración, productividad y deterioro de los servicios públicos, cada vez más visibles para amplias capas de la población.

En el plano europeo, existe la expectativa de que la guerra de Ucrania y otros conflictos abiertos entren en fases de cierre o, al menos, de desescalada, impulsados por un mayor pragmatismo diplomático y por el evidente cansancio económico global, lo que permitiría aliviar parcialmente las tensiones energéticas y financieras en Europa. Sin embargo, el continente afronta un escenario de profunda incertidumbre, los ajustes industriales y cierres de plantas, como la de Volkswagen, en economías clave como Alemania, las dificultades del sector manufacturero y el golpe estructural que supuso la destrucción del Nord Stream han dejado al descubierto una vulnerabilidad energética y productiva que Europa aún no ha sabido corregir. La combinación de pérdida de competitividad, dependencia exterior y fragilidad económica ha instalado un clima de inquietud creciente que, en algunos sectores, roza ya el temor a una recesión prolongada.

En Baleares, el debate clave seguirá siendo cómo sostener el modelo económico sin dejar a nadie atrás. Turismo, vivienda y coste de la vida marcarán la agenda, y el Govern dejará en un segundo plano la ideología para centrarse en la gestión, porque la situación económica y social ya no permite más discursos ni promesas. 2026 será un año de decisiones y de poco lucimiento político, menos anuncios y más gestión. Las señales que deja el cierre de este ejercicio no son tranquilizadoras. El pinchazo del pasado verano en Ibiza, con caídas cercanas al 20 % en restauración, actividad inmobiliaria y comercio, y un retroceso de magnitud similar en la restauración y el comercio en Mallorca, apuntan a un enfriamiento más profundo de lo esperado.

Todo ello hace presagiar, y ojalá me equivoque, que el próximo año puede ser aún más complicado que el actual. Solo al final del ejercicio, con la precampaña en marcha, volverán los gestos y los mensajes pensados más para las urnas que para resolver problemas, aunque para entonces los márgenes de maniobra serán ya muy estrechos.”

 

Miguel Lázaro

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"Está en juego el modelo de sanidad pública, en franco deterioro así como la  seguridad de los pacientes"

Tras un 2025 marcado por tres jornadas de huelga médica nacional, que pasará a la historia por ser la primera que se le hace a una ministra médica, tras 30 años de la anterior en 1995.

El 2026 va ser muy caliente y tórrido , desde el punto de vista sanitario, ya todos los sindicatos médicos y el Foro de la profesión médica, que integra a todas las organizaciones médicas, se oponen a un borrador desde Estatuto Marco, que es muy lesivo y penalizador para el colectivo médico, que por su cualificación, responsabilidad y condiciones laborales, se merecen (como en la mayor parte de la UE ) un ámbito propio de representación y negociación.

Está en juego el modelo de sanidad pública, en franco deterioro así como la  seguridad de los pacientes. El gobierno de Pedro Sánchez es el responsable de las futuras huelgas médicas que se avecinan .

 

Diago Fanjul

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"Se reabrirá un debate sobre para qué utilizamos la IA, sus sesgos, efectos, etc… y el uso que hace la IA de nuestros datos"

Continuará la adopción y despliegue de la IA en nuestras vidas. Más en nuestro día a día que en un impacto revolucionario sobre los procesos productivos de las empresas, donde la supervisión humana será fundamental y los avances serán modestos. La IA sustituirá a los buscadores tradicionales, en vez que preguntar a Google, usaremos su IA. La utilizaremos para realizar tareas cotidianas, se convertirá en un interlocutor habitual.

El negocio para empresas como OpenIA (ChatGPT) será, una vez más, como lo fue para Google y Facebook en su momento, la publicidad personalizada. Es decir, veremos anuncios en base al análisis de nuestro uso de la IA. Lo que reabrirá un debate sobre para qué utilizamos la IA, sus sesgos, efectos, etc…y el uso que hace la IA de nuestros datos.

Los indicadores de desigualdad y pobreza seguirán aumentando, afectando a cada vez más personas. Veremos nuevos y más síntomas de descontento.

 

Jaime Orfila

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"La necesidad de reforzar la atención primaria como columna vertebral del sistema sanitario y la orientación del sistema a la atención a la cronicidad no pueden seguir con paños calientes"

En 2025, la sanidad se ha consolidado, según el CIS, como una de las principales preocupaciones ciudadanas.

De hecho, tras años de tensiones latentes como la sobrecarga asistencial, la movilización por la regulación laboral, la sobredemanda por la estacionalidad turística y el crecimiento demográfico y las dificultades para atraer y retener profesionales sanitarios están generando un encendido debate público sobre la solvencia y la equidad del actual modelo sanitario. La sociedad es cada vez más consciente de que la calidad asistencial no puede sostenerse sin condiciones laborales dignas, sin planificación a largo plazo y sin medidas transformadoras.

En este sentido, la necesidad de reforzar la atención primaria como columna vertebral del sistema sanitario y la orientación del sistema a la atención a la cronicidad no pueden seguir con paños calientes.

La tibieza en el impulso de integración social y sanitaria, la necesidad de afrontar con realismo la política de RRHH, la digitalización y la medicina personalizada retrasan la senda de transformación.

Un modelo tensionado hasta el límite precisa, tras la escucha y la reflexión profunda, de reformas valientes y contundentes.

En este proceso, las limitaciones, las tensiones y el conflicto ha dejado de ser únicamente un problema para convertirse en una oportunidad de redefinición.

De cara a 2026, la transformación que comienza a vislumbrarse aspira a ser estructural y no meramente cosmética.

La modernización tecnológica se concibe ahora como una herramienta al servicio de las personas, orientada a mejorar la coordinación asistencial y a liberar tiempo clínico, no a sustituir la relación humana.

La prevención y la salud comunitaria ganan protagonismo frente a un modelo excesivamente reactivo, mientras se afianza la idea de que invertir en bienestar, en continuidad asistencial y en planificación es más eficaz que gestionar permanentemente la urgencia. Todo ello exige liderazgo, consenso y una visión estratégica que trascienda los ciclos políticos.

Así, Baleares se prepara para iniciar 2026 con una mezcla de cautela y determinación. El tránsito del conflicto a la transformación no será inmediato ni exento de obstáculos, pero ha quedado claro que la inacción ya no es una opción.

La sanidad balear puede avanzar hacia un modelo más justo, resiliente y centrado en las personas. El verdadero éxito no residirá solo en superar las tensiones, sino en haberlas convertido en el punto de partida de un sistema más sólido, humano y preparado para el futuro.

 

Fernando Navarro

"La cosa pinta mal, pero conviene no abandonarse a la desesperanza: los momentos turbulentos también son los más interesantes"

Algunos, al leer las predicciones que hice el año anterior, me dijeron que eran un poco lúgubres, y tenían razón. También reconocen ahora (un poco a regañadientes) que yo también tenía razón, y que eran bastante precisas. Me temo que las de este año no son más optimistas.

En el ámbito nacional, ya nadie puede dudar de que el sanchismo no es un proyecto político (entendido como un plan para la mejora de la sociedad de acuerdo con una visión determinada) sino de supervivencia personal de Sánchez. El único punto de su programa político es su propia supervivencia en Moncloa a toda costa, eso quiere decir caiga quien caiga, y rompiendo todo lo que haya que romper, incluido el estado de derecho. Por eso Sánchez no tiene el menor inconveniente en atacar y debilitar al poder judicial y a la prensa que no controla (es decir, los contrapoderes de una democracia saludable) con tal de embarrar el campo y ocultar su corrupción. Tampoco tuvo inconvenientes en conseguir la investidura con un pacto corrupto de impunidad por votos, y está colonizando aceleradamente, de manera implacable, todas las instituciones.

También ha supeditado su partido a su proyecto personal, y ha convertido a los candidatos regionales del PSOE en carne de cañón. El primero ya ha sido triturado en Extremadura, y es previsible que los siguientes sigan un camino similar, pero no importa: Moncloa ha afirmado tranquilamente que los votantes «volverán en las generales». Es decir, Sánchez pretende subirse sobre los cadáveres de sus candidatos para lanzar una alerta general contra la ultraderecha, con su machismo y esas cosas. Esto le sirvió en parte en 2023: consiguió un número de diputados suficiente para unirse con todos los partidos cuyo objeto social es debilitar España. Es difícil que le vuelva a funcionar, porque al guiñol se le ven cada vez más los hilos. Por cierto, que alguien que se mantiene en el poder mediante pactos con filoterroristas, golpistas y chavistas, crea estar en condiciones de señalar alertas, es reflejo de la desquiciada situación política española.

Pero los problemas de España no acaban en la erosión de su democracia. La política declarada de Sánchez (debemos a su jefe de gabinete Diego Rubio que la manifestara con total candor) es hacer crecer el PIB a base de inmigración. Esto, sin tan siquiera entrar en los problemas de asimilación cultural, crea una serie de problemas. Para empezar, el crecimiento del PIB global no va a acompañado de un crecimiento del PIB per cápita; al contrario. La entrada masiva de inmigrantes supone un incremento de oferta laboral que presiona a la baja los salarios existentes. E incrementa el gravísimo problema de la vivienda. Ante esta segunda dificultad, por cierto, hay una única solución: construir. Pero esto es un anatema para la izquierda gobernante, que inmediatamente invoca burbujas inmobiliarias anteriores porque prefiere controlar los precios y el mercado. Nadie en su sano juicio duda de que esto reducirá la oferta, incrementará los precios y expulsará del mercado a los más vulnerables, pero el Gobierno prefiere controlar a solucionar.

La entrada masiva de inmigrantes tiene otro efecto negativo sobre el estado del bienestar. Como no va acompañada de un incremento de la financiación de los servicios públicos, éstos se resienten. Es tentador pensar que esto le da igual a Sánchez, puesto que estos servicios dependen de las CCA que en su mayoría son del Partido Popular.

En el ámbito exterior la cosa es aún peor. Es difícil no ver que Europa está en una fase de decadencia, agravada por la presencia de partidos nacionalistas que dudan del propio proyecto europeo; la decadencia de cualquier país fuera de Europa sería mucho más rápida e inexorable, pero esto no parece preocuparlos. Estados Unidos ya ha dejado claro que Europa no es su prioridad, e incluso ha manifestado una antipatía notable hacia ella. Hay que reconocer que, en parte, es debida a la propia Europa, que durante mucho tiempo aceptó que Estados Unidos pusiera el dinero y los muertos para garantizar la estabilidad internacional, y luego arrugó la nariz ante su tosquedad. En todo caso, Estados Unidos ha desplazado el centro de gravedad hacia el Pacífico, y eso nos ha dejado bastante desvalidos.  La primera víctima será, previsiblemente, Ucrania, y esto será una indignidad difícil de sobrellevar. Habría que asumir que Ucrania protege a Europa contra Rusia, y defenderla como si mañana Putin atacara los países bálticos (cosa que, por otra parte, no parece tan lejana). Mark Rutte, Secretario General de la OTAN ya ha advertido de que los europeos debemos estar preparados para los niveles de esfuerzo y sacrificio al que estuvieron sometidos nuestros padres y abuelos en el siglo XX, incluido el bélico. Es un sombrío presagio.

Y es en este ámbito exterior tan turbulento donde más claramente se ve que el sanchismo es un mero proyecto personal, al que se subordinan las necesidades de España y Europa. El expresidente Zapatero se ha revelado como una pieza clave del sanchismo, y sus andanzas con el intermediario de Plus Ultra (en una zona sin cobertura y con teléfonos prepago) recuerdan bastante al narcotráfico de Baltimore que reflejaba The Wire. Es imposible no sospechar que la dictadura chavista ha patrocinado al socialismo español e internacional, y que ese patrocinio ha alcanzado a personas concretas. Ese proyecto personal ha determinado la bochornosa posición de España (qué bien simboliza esa vergüenza Albares) ante la dictadura venezolana y ante la oposición de María Corina Machado a la que robaron las elecciones. Y es este proyecto personal el que parece explicar el acercamiento a China, las concesiones a Huawei, y el ataque de Sánchez a la moderación de plazos de implantación del coche eléctrico, un intento tardío de evitar el suicidio del sector europeo.

En fin, que la cosa pinta mal, pero conviene no abandonarse a la desesperanza: los momentos turbulentos también son los más interesantes. Y, en todo caso, no olviden que las cosas importantes  de la vida están fuera de la política. Disfruten de sus amigos, de sus parejas, de sus hijos, y de la belleza, aunque sobre esta también se extiende la amenaza de los orcos.

 

Manuel Blanco

"A la gente ya no le convence el mensaje de la izquierda, con lo que los dos partidos de la derecha española van a tener que tender puentes de plata para poder llegar a pactos"

El 2026 se va a caracterizar por ser un año muy judicializado en lo político. Ello va a conducir a una inestabilidad gubernamental en España que la va a hacer insostenible. Por tanto, esta agenda política judicializada va a dejar de lado la gestión de las verdaderas necesidades de los españoles: la economía, la inflación, el paro, la seguridad, etcétera.

Además, va a ser un año en el que los diferentes procesos electorales a los que se enfrentan varias comunidades autónomas va a demostrar que la sociedad reclama un cambio de rumbo. A la gente ya no le convence el mensaje de la izquierda, con lo que los dos partidos de la derecha española van a tener que tender puentes de plata para poder llegar a pactos.

En el 2026 me gustaría ver cómo la sociedad española fuese capaz de dejar de estar tan polarizada y enfrentada. Recuperar un clima de convivencia basado en la concordia, la solidaridad y la honradez.

 

Santiago Fiol

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"El hundimiento. 2026 les auguro que será el año del hundimiento del sanchismo"

Cuando el Editor me solicitó unas líneas para jugar a ser adivino de cara a 2026 tuve claro el título. El título una vez más robado procede de una película de hace unos veinte años en los que se cuenta los últimos diez días de vida del siniestro y asesino Hitler. Berlín tomada ya por las tropas rusas y el dando órdenes fantasiosas, histriónicas que en nada obedecían a la realidad y cuando alguien tímidamente se atrevía a oponerse era pasado por las armas; asimismo el mensaje que transmite es que la población berlinesa está al servicio de una causa mayor, en definitiva Hitler enloqueció aún más si cabe, y acabó pegándose un tiro.

Pedro Sánchez no es Adolf Hitler, no se confundan y no me interpreten mal. Lo que pasa es al igual que el asesino tiene unos patrones de conducta  similares en cuanto a que él está llamado a una causa superior por la que nos debemos sacrificarnos el resto de los ciudadanos que ya se ha dado a llamar sanchismo. No sabemos lo que es, simplemente es un manual de supervivencia basado en la entrega de peones, en forma de ministro o presidente de comunidad, y fomentar el terror sobre la llegada de los adversarios políticos.

Pedro Sánchez es prácticamente un zombi político y en sus manos está la muerte política que quiere para sí, lenta y dolorosa perdiendo elecciones una tras otra y echando a los leones a sus leales generales o por el contrario optará por la vía rápida pero eficaz de convocar unas elecciones generales donde los españoles le manifestemos lo que pensamos de él y de ese bien superior y condena tras condena a gente de su entorno próximo con los que incluso ha viajado. Esto solo lo sabe él o ni si quiera él.

No puedo terminar sin una pequeña maldad, no creo que ni eso sea, la cuestión es si llegaremos a oírle preguntarse cuestiones como las siguientes: ¿Quién es mi hermano? ¿Quién es mi suegro? ¿Quién es Begoña? ¿Qué son las saunas?

Nunca alguien había hecho tanto daño a una marca de coches respetable.

2026 les auguro que será el año del hundimiento del sanchismo, sus explicaciones delirantes y a su único servicio ya no tendrán crédito. Me permito, para terminar, citar a Shakespeare, desconfía de los idus de marzo. Habrá elecciones generales en primavera, espero. Pedro Sánchez está hundido y no debemos dejar que nos arrastre.

 

Jorge Llopis

"En el Ministerio de Cultura ya se habla abiertamente de la maldición de Franco-Kamón, para no reconocer el fiasco de los fastos programados en el esperado aniversario 'Franco murió en paz en La Paz'"

El asunto está calentito en Madrid. Entre tanto “maricón el último” o que “el último apague la luz”, estamos con la camisa que no nos llega al cuerpo y  vivimos con el !Ay! permanente ante tanto conejo en la chistera que se guarda el Innombrable,  y es complicado cualquier quiniela o juego de la Bola de Cristal.

En el Ministerio de Cultura ya se habla abiertamente de la maldición de Franco-Kamón, para no reconocer el fiasco de los fastos programados en el esperado aniversario “Franco murió en paz en La Paz” . Por otro lado, se han dado cuenta, que no hay Puerta Giratoria para tanto, menos para uno, que apunta directamente a Embajador de la Generalitat en Ulan Bator, aprovechando su formación como diplomático y rentabilizando la pastizara otorgada a la cosa del catalán y su internacionalización.

En foros capitalinos próximos a Cultura,  se teme que la fachoesfera husmee en los lodazales de las subvenciones y el machiruleo, lo que nos permitiría vislumbrar Fallas antes de tiempo. Ustedes mismos. En Mallorca se vive muy tranquilo.

 

Beatriz Vilas

"2026 no viene a romper, viene a ordenar. Y eso, aunque menos vistoso, es mucho más profundo"

Cada comienzo de año trae consigo una pregunta silenciosa que flota en el aire: ¿qué viene ahora? Pero 2026 no se presenta como un año más en el calendario. No llega con promesas grandilocuentes ni con fuegos artificiales emocionales. Llega, más bien, como una invitación firme —casi incómoda— a dejar de fingir.

Si tuviera que definir este año con una sola palabra, sería coherencia. Venimos de un tiempo intenso, de sacudidas colectivas y de cambios acelerados que nos obligaron a replantearnos prioridades. 2026 no viene a romper, viene a ordenar. Y eso, aunque menos vistoso, es mucho más profundo.

Mi pronóstico no habla de grandes titulares ni de revoluciones ruidosas. Habla de algo más sutil y, precisamente por eso, más transformador: el cansancio de vivir vidas que no sentimos como propias.

En 2026 muchas decisiones —personales, profesionales y sociales— se tomarán desde un lugar distinto. Ya no bastará con “funcionar”. Aparecerá con fuerza la necesidad de sentido: en el trabajo, en las relaciones, en la forma de consumir y de vivir el tiempo.

También cambiará la mirada sobre el éxito. Cada vez más personas se preguntarán no solo cuánto ganan, sino a qué precio. La prosperidad seguirá siendo importante, pero ya no valdrá cualquier peaje emocional.

En lo personal, será un año que premiará la autenticidad. Las relaciones sostenidas solo por la costumbre perderán fuerza frente a vínculos más conscientes, elegidos y honestos.

2026 no será un año fácil, pero sí claro. Y cuando la vida se vuelve clara, ya no hay excusas para seguir en automático.

Quizá ese sea su mayor mensaje: vivir alineados no es un lujo, es una responsabilidad.

Jaume Timoner

jaume timoner

"Hay expectativas de aumentar licencias de golf en Baleares en 2026"

El golf mundial en 2025 estuvo marcado por hitos históricos y cambios relevantes. Rory McIlroy completó el career Grand Slam al ganar el Masters de Augusta, y Europa celebró una importante victoria fuera de casa en la Ryder Cup. En el plano profesional, Mito Pereira se retiró y Brooks Koepka dejó el LIV Golf.

El golf español brilló en todos los frentes. Jon Rahm sigue siendo el referente, mientras Josele Ballester y David Puig lograron victorias en LIV Golf y DP World Tour respectivamente y Eugenio López Chacarra unió a su victoria en la India algunos top 10. Ángel Ayora se consolidó como joven promesa del circuito europeo.

El golf femenino español vivió una gran temporada: Paula Martín destacó a nivel amateur, cuatro españolas obtuvieron tarjeta para el Ladies European Tour, y Carlota Ciganda, Julia López, Luna Sobrón y Nuria Iturrioz brillaron en los principales circuitos.

En Baleares, la Grand Final del HotelPlanner Tour en Alcanada Golf volvió a ser un éxito, reflejando la visión del ex presidente Dino Jaume, cuyo impulso sigue dando frutos. Además, las acciones de la RFEG, en coordinación con las federaciones autonómicas, acercaron el golf a nuevos jugadores, con expectativas de aumentar licencias en 2026.

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