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Abdel Flitti o la filosofía para un tiempo de paz
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Abdel Flitti o la filosofía para un tiempo de paz

Esta vez nos encaminamos en dirección al norte de Mallorca al Port de Pollensa o como dicen los nativos; “U Moll”, para entrevistar a un artista que nació fuera y que después de años viviendo en la isla no se siente extranjero y habla perfectamente mallorquín y español.

Como es costumbre en sus recepciones nos ha preparado un té bien caliente servido con la tetera alzada dejando caer el chorro en el vaso como si fuera una minúscula catarata, acompañado de unas típicas pastas dulces elaboradas básicamente con almendra.

Abdelkader Flitti Ben Said, nació el 9 de marzo de 1966 en Ushda (Oujda) Marruecos, a quince quilómetros de la frontera oeste de Argelia.

Hijo de Yahya, funcionario público y de Rabha, ama de casa, padres de diez hijos.

La primera propuesta que le hacemos a Abdel es que nos lleve a pasear por los tiempos de su infancia…

Me sitúo en mi ciudad Oujda o Ushda, debía tener unos cinco años y recuerdo el casco antiguo, porque casi todo alrededor prácticamente a cincuenta metros eran campos sembrados de trigo y cebada. En esa época viví el cambio, un progreso que llegaba con maquinaría pesada y ruido, construyendo edificios y ensanchando la ciudad.

Desde niño me aficioné a las manualidades, buscaba madera para tallarla, y también como tantos niños jugábamos al escondite o al fútbol.

Ese mismo año de su nacimiento también lo hicieron dos de los artistas de obra contemporánea más reconocidos de Marruecos, Khalid el Bekay y Hakim Ghazali. En India, era elegida Indira Ghandi para ocupar el cargo de primera ministra, en Dakar se celebró el primer Festival Mundial de Arte Negro, en un hospital de Houston se colocaba por primera en el mundo un corazón artificial, en Londres el grupo The Beatles lanzaba su álbum Revolver, en Cleveland se elegía por primera vez a un alcalde de raza negra en una ciudad estadounidense.

Crecí en un ambiente agradable y a los seis años comencé en la Escuela pública. Cada día caminaba un kilometro aproximadamente para ir y otro para regresar y así, hasta los once. A los doce me cambiaron a un Colegio público cerca de casa y allí estudié hasta los dieciséis. No eran colegios mixtos.

En la opción final descarté letras y elegí ciencias, para acabar mis estudios en el Instituto Técnico situado a dos kilómetros de casa. Había muy buena sintonía con los amigos que coincidimos y convivimos juntos tantos años. Me acuerdo en un trabajo especial, dibujé una paloma blanca y para esas cosas había algo de severidad. El profesor miró el dibujo, me miró a mí y sin decirme nada lo metió en un cajón.

Teníamos la costumbre de estudiar un día en casa de uno, otros días en casa de otro, al no tener profesor de apoyo nos turnábamos y nos ayudábamos entre nosotros.

El profesor de matemáticas no confiaba en mí y me dijo que suspendería esa asignatura y pese a todo aprobé Bachiller Superior.

Tuve una profesora Búlgara en matemáticas y un profesor de Quebec en lengua francesa al que le entusiasmaba la electrónica como a mí y me traía revistas internacionales para que estuviera al día.

Y fuera del colegio ¿Cómo era el Abdel adolescente?

Con esos amigos de toda la vida solíamos usar los fines de semana para salir de acampada.

Practiqué algo de teatro con un profesor de letras con el que montábamos escenas de obras teatrales. Me lo pasaba mejor en el escenario y en la calle que estudiando. Desde niño me aficioné a la música y a tocar la guitarra, aunque tenía que hacerlo a escondidas porque mi padre no lo quería.

El plato más típico de la gastronomía en Ushda es el karan que se prepara con garbanzos y se acompaña con barida, una bebida hecha de zumo concentrado de limón o naranja. Más de un kilometro de numerosos zocos y mercadillos abren a diario. Allí se celebra un festival de música Raï en el que actúan artistas nacionales e internacionales, la concentración de artistas de diferentes países africanos hace que se le conozca como el mayor de todo el continente.

El sonido Raï surge en la calle, por eso la llaman la música del pueblo.

A los veintiún años ingresé para estudiar biología en la Universidad de Ushda que estaba situada a seis kilómetros de casa, iba en bici y a veces en bus. Era un ambiente muy crispado, había continuas protestas y la vigilancia que se ejercía y la severidad me inquietaba. Me desanimé, no me sentía cómodo y a los veintitrés años abandoné.

A esa edad viene a Mallorca y por el plazo de un año se instala en el municipio de Sa Pobla donde trabaja como peón de albañil para un señor natural de del municipio de Muro que le recogía cada mañana y que le tomó como a uno más de la familia.

Luego marché a Amberes para cuatro meses aceptando un trabajo en una tienda de zapatos para un propietario libanés que vendía diamantes y poseía casas en Canadá, en Libia, Bélgica y en Venezuela. Le hice un cartel gigante de metacrilato, pintado y con luces, con el nombre de la tienda Madeway. El día de la inauguración vinieron vendedores de diamantes de todo el mundo.

En esa época me sentía tan capaz que hubiera ido a cualquier lugar del mundo y hubiera sobrevivido.

En 1991 regresa a Mallorca y vuelve a ejercer de peón albañil. Al año siguiente se presenta a un concurso comandado por el Consell de Mallorca y otras instituciones, y le contrataron para dar clases de alfabetización a los emigrantes.

Realizábamos encuestas en general de actualización, como viven, como se adaptan. El idioma del árabe al castellano, utilizamos el modelo de enseñanza de Melilla y estuvimos cinco meses con un historiador arqueólogo que nos dio clases de la Mallorca Islámica. Fue una grata experiencia visitar y conocer la historia de los Baños árabes y de piezas y elementos del Museo de Mallorca.

Trabajó durante doce años como fontanero en el departamento de mantenimiento de los apartamentos turísticos Las Velas del Port de Pollença. Se relacionaba con los clientes ingleses y aprendió el idioma.

Hacía murales y dibujos en las paredes para los parques infantiles y me hice muy amigo de las familias que habitualmente pasaban sus vacaciones en el complejo.

Ahí conocí a mi mujer Edythe Borrás Ann de origen americano y mallorquín de “U Moll” y del matrimonio nacieron nuestras hijas Meryem y Nawal.

También trabajé como herrero y recibíamos encargos de los artistas Ben Jakober, Yannick Vu y Susy Gómez y eso me animó a hacer mis propias creaciones.

Tenía 40 años en julio de 2010 cuando hizo su primera exposición individual en el Port de Pollença.

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Hasta ese momento habíamos estado sentados en el comedor y Francisca sugirió cambiar de espacio y tener otras perspectivas para el álbum de fotografías.

Entonces fue cuando sin preguntarle, Abdel se me avanzó a una de las preguntas…

Sabes Xisco ¿por quién siento verdadera admiración?

Por el artista mallorquín Bernardi Roig, además de Chillida y Plensa entre otros ejemplos.

Y en la actualidad me estoy relacionando con artistas de Marruecos y puedo asegurar que hay un excepcional nivel en los jóvenes artistas. En prácticamente todas las disciplinas desde los impresionistas, figurativos, paisajistas, expresionistas, abstractos, hasta los nuevos conceptuales.

Abdel en el trato personal es una ser afable, sonriente y bromista y por tanto un tipo que irradia buen humor. Su mayor alegría dice que es ver feliz a los demás y aprecia la humildad.

A veces le gustan las bromas “gamberras”…

Cierto día un transportista venía cargado con una biga de seis metros sobre el hombro y empecé a hablar con él como si nada y preguntándole cosas, cuando vi que aquel hombre no podía más le dejé descargar. Otro día la broma fue para unas personas que estaban bajo el sol y utilicé el mismo método, cuando les vi sudando les dejé de hablar.

Sus obras realizadas con hierro, acero inoxidable, hormigón y otros complementos, atienden a un pensamiento inconforme, un lenguaje sencillo que describe trazos y gestos de su visión del ser humano o de la naturaleza. Figuras con formas estructurales que se presentan a modo de metáfora. Influidas por la afición de Abdel a la ciencia.

En una de sus creaciones se alza una cremallera metálica gigante y de fondo el sonido del Mediterráneo. Dos sacos elaborados con hormigón, uno con la palabra “Pienso”, perfecto en constitución y erguido y el otro saco defectuoso, deforme y con la palabra “Pienso” escrita al revés, con un mensaje austero y directo al mismo tiempo. El estado de ánimo, el equilibrio y a unos centímetros el desequilibrio. O un lazo con el que consigue convertir su silueta en la sombra de un ser humano que sea cual sea la dificultad, siempre debe seguir adelante.

Una de las cosas que más me satisface del arte es el dialogo que se mantiene con el público. Para el escultor la obra representa algo que puede significar lo contrario de lo que observa el espectador y aunque hubiera coincidencia se establece un vínculo que nos da energía. Creo que tenemos la suerte de poder expresar nuestras filosofías a través del trabajo y de la inspiración. El arte me ha dado disfrutar de la creación y de las reacciones, buenas amistades, conocimiento y sensibilidad.

Abdel es aficionado a…

Me agrada estar con la familia, tocar la guitarra, comunicar con la gente culta, pasear, el buen humor, los idiomas. Desde que viví en Sa Pobla me aficioné a las canciones mallorquinas, a las “glosses”, “la ximbomba”, esas canciones me emocionan.

La gastronomía de Mallorca, el tumbet, el pa amb oli, el trempó, arroz de pescado, también la paella.

Y en la música de Paco de Lucía y el flamenco, el chill out, la música clásica y tengo predilección por la ya fallecida cantante Umm Kalzum.

Umm Kalzum a quien apodaban el Astro de Oriente nació en Egipto y fue un auténtico fenómeno social que vendió más de 200 millones de discos mayoritariamente en los países árabes. Considerada una de las más grandes de todos los tiempos, también la denominan; La Señora de la Canción Árabe.

Por unos segundos cierre los ojos y descríbame una de esas vivencias que son situaciones únicas.

Con uno de mis mejores amigos habíamos ido a la playa y luego con una tienda de campaña nos adentramos en el bosque con la intención de hacer noche. Encendimos velas y estuvimos charlando un rato. Hacía algo de frío y decidimos que mejor entrar en el interior de la tienda. Al poco empezamos a oír un rugido y otro y otro. A través de la transparencia de la tela veíamos unas quince siluetas de perros salvajes que aullaban y rugían. Pasamos un miedo terrorífico, pensando que en cualquier momento nos atacarían. Por suerte no fue así al cabo de una media hora, se marcharon.

¿Cómo ha superado el estado de alarma?

He seguido trabajando pero la pandemia me ha impedido llevar a cabo muchos proyectos, el encuentro con mis amigos artistas de aquí y de Marruecos. A ver si se acaba de una vez.

Vuelvo a mirar algunas de sus piezas y me reitero en su tierna evocación de la naturaleza. Una flor de acero inoxidable de la que de su interior y de sus pétalos surge luz, una telaraña que nos recuerda la fuerza superior sobre un fondo oscuro de metacrilato, una madre que abre sus brazos, el fragmento de un tronco de olivo, y ahora a ti, te toca meditar esas representaciones poéticas, plasmadas en un sólido soporte. A ti, te corresponde observar y contestar a Abdel en ese deseo de asistir al momento en el que el artista a través de su obra se encuentra frente a frente con quien le va a juzgar.

Después de tantas vivencias, viajes de un lado a otro, cambios de profesión de país. ¿Cómo se ha adaptado a cada circunstancia?

Por todo donde he estado no he tenido problemas por ser musulmán y practicar los ritos de mi religión, nuestros rezos, el mes de ayuno del Ramadán, la gente me ha aceptado sin problema. Soy un defensor de mi cultura y por tanto un hombre de paz. Eso lo saben todos los que me conocen.

¿Qué opinión le merece lo que está ocurriendo en Ceuta, un conflicto en el que su país esta involucrado?

Sinceramente es muy difícil de opinar sobre algo así, desconozco todos los datos para hacerlo. Lo que puedo decirte es que me agradaría que se dejasen de buscar culpables y que todo el mundo hiciera bien su trabajo, para que los problemas se solucionasen.

Acaba esta visita en el Restaurante Stay del club naútico de “U Moll” de Pollença. Un aperitivo mientras esperamos a que Edythe, se una a Francisca, a Abdel y a mí, para una comida que tildaré de excelente. Una cocina esmerada y creativa. Platos bien presentados y buen servicio. Por tanto una cita aconsejable.

Ha llovido de manera irregular y en el cielo se extiende un gris ceniza. Nos despedimos notando la leve brisa de la hermosa bahía de Pollença.

Es hora de regresar.

Gracias, Abdel.

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Textos: Xisco Barceló

Fotografías: Francisca Sampol

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