Antich y Manera habían diagnosticado mejor que Bauzá

El Govern Balear explicó este jueves las cifras que indican la gravedad de la enfermedad financiera de nuestra autonomía. Resumido, el cuadro consiste en que el Govern tuvo un déficit (gastó más de lo que ingresaba) de 960 millones de euros en 2010 y, en los seis primeros meses de este año superó los 500 millones de euros. Ello ha supuesto contraer lo que es una deuda de 5.500 millones de euros, en parte heredada, pero en buena parte nueva, producida en estos cuatro años. Quienes mejor habían diagnosticado el problema fueron los miembros del anterior gobierno. Tanto el presidente Antich, como su conseller de Economía, eran magníficos analistas, aunque con el pequeño fallo de que eran incapaces de adoptar una decisión. Vean: el 18 de mayo de 2008, en la portada del Balears, el entonces President decía “Las Baleares rozan la quiebra”. Se refería a que no se ingresaba lo mismo que se gastaba y que esto iba en picado. Ese otoño, su conseller dijo que iba a aplicar un plan de ahorro que, finalmente, supuso un pequeño incremento del gasto para el año siguiente, 2009. Como, por supuesto, los ingresos siguieron cayeron, al año siguiente hubo de contratarse una deuda adicional de 1.160 millones de euros, porque aquello no cuadraba. Entonces sí, entonces el conseller dijo que para el 2010 había que aplicar recortes, incluso anunció una ley al efecto, dijo que estudiaba subir el tramo autonómico del IRPF, etcétera. Esta vez parece que iba en serio. Incluso, durante unos días se dijo que los recortes iban a ser del 15 por ciento, lo cual hubiera significado algo así como 450 millones de euros. Finalmente todo acabó en nada porque daba mucha pereza meterse en esto, los Presupuestos se hacen en verano cuando la playa es irresistible y todo se arregló en 2010 con otros 500 millones de euros de deuda, porque las cifras no encajaban. Hasta que se acabó el crédito y hasta la ministra se enfadó, justo a la vuelta de las elecciones. Las actas del Consejo de Política Fiscal dicen que el conseller Manera dijo “por Dios, tenéis que darnos una solución”. No había ni siquiera para pagar a los amigos y conocidos. La incapacidad para tomar decisiones ha llevado a nuestra autonomía a la virtual incapacidad para hacer frente a todos los pagos, a financiarse, y hasta a casi poder prestar los servicios básicos. La incapacidad, la inutilidad, la charlatanería y la inoperancia. Y una sociedad que está politizada, pero no estructurada para defender seriamente a sus instituciones: aquí no funcionan ni siquiera los gabinetes que hacen informes de coyuntura; ni quienes tendrían que haber hecho sonar las alarmas como son los empresarios; ni siquiera la oposición parlamentaria que apenas protestó, ocupada como estaba en sus batallas.

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