Imagen de Álvaro Delgado

Álvaro Delgado

Alvarone el instructor

Con el apelativo mafioso de “Don Alvarone” se conoce en el mundillo judicial al actual Fiscal General del Estado, Álvaro García Ortiz. Y ya pueden imaginar ustedes por qué. Un activista político disfrazado de jurista que ha batido todos los récords de vergonzosa sumisión al poder y absoluto desprestigio público

Bronca por Broncano

A Narciso se le ha metido en la cabeza que el popular programa El Hormiguero de las noches de Antena 3 no le dora suficientemente la píldora. O que, aunque sea en tono de humor, le critica más veces de lo debido. Y ha ordenado a sus obedientes lacayos en

Nos gobierna Puigdemont

Nadie en su sano juicio puede dudar de la genialidad inimitable del pueblo español. Descubridores de América, el Pacífico o Filipinas, inventores de la guerrilla, los tercios, el autogiro, el submarino, la paella, el gazpacho o la tortilla de patatas, exportadores de escritores, artistas y deportistas de reconocido talento mundial,

Milicianos en las instituciones

La izquierda ha dispuesto siempre de voluntariosas cuadrillas de milicianos dispuestos a ejecutar sus trabajos sucios. Tipos menos ordenados que un ejército regular, caracterizados por su lealtad ideológica y su obediencia ciega a los intereses de la causa, prestos a chapotear en las pestilentes cloacas que sus líderes políticos necesitan

La amnistía explicada a no expertos

Ante la aprobación por el Congreso de los Diputados de la polémica Ley de Amnistía, y dada la confusión informativa -en muchos casos interesada- generada por los medios durante estos últimos meses, algunos amigos lectores me han solicitado que exponga mi opinión sobre esta materia. Aquí la tienen, con una

El club de las buenas personas

Resulta ciertamente interesante contemplar la actitud de la gente ante la corrupción. De los implicados, de los posibles afectados, de sus rivales políticos, de los medios de comunicación y del público en general. Y valorar las diferentes escalas de la hipocresía humana. La evolución política y mediática del “caso Koldo”

Presidenta fake

Los baleares tenemos mucho que agradecer a Koldo García. Y al padrino de toda esa banda llamado Pedro Sánchez. Gracias a estos dos gigantes de la militancia, aizkolaris del orbe progresista, hemos descubierto sorprendidos que, durante las pasadas legislaturas, tuvimos en nuestras islas una presidenta fake. Que su antiguo diario

Que no quede nadie atrás

Me descubro ante la mágica capacidad del socialismo para que dos golfos iletrados con menos luces que un barco pirata acaben siendo Ministro de Transportes y Consejero de Renfe en el Gobierno de España. Nadie podría superar este alarde desbordante de lucha de clases y superioridad moral. Ninguna otra ideología

Cayendo del burro

La deriva iliberal a la que han llevado al PSOE sus dos últimos dirigentes, Zapatero y Sánchez, está acelerando el proceso natural por el que innumerables personas van mutando -a medida que cumplen años y acumulan experiencia vital- hacia posiciones menos izquierdistas que las sostenidas en su juventud. Esa evolución

Líos en Vox y compromiso con sus votantes

Desconozco las interioridades del problema que ha afectado a los diputados de Vox en el Parlament balear salvo por las noticias publicadas en los medios, que trataban de arrimar las ascuas de unos hechos bochornosos a su respectiva sardina ideológica. Pero, dado el revuelo que supuso la rebelión de cinco

Pagar para que te insulten

La degradación de la democracia española ha alcanzado el extremo increíble de pagar a gente para que nos insulte. Y no mediante redes sociales o desde una manifestación callejera, sino a lengua suelta y con anuencia de las autoridades desde la sede de nuestra soberanía nacional. La portavoz de Junts

Una batalla inaplazable

Una mayoría de la opinión pública internacional, incluyendo a reconocidos periodistas españoles de medios no considerados “de izquierdas”, muestra un sesgo creciente de demonización de las ideas de la derecha liberal. Cualquier personaje público que hoy defienda postulados no encajables en el relato socialdemócrata estándar resulta inmediatamente calificado como peligroso