El autoconsumo eléctrico sigue ganando terreno en Baleares y ya no es solo cosa de chalés con placas solares. La red de distribución de Endesa en las islas supera por primera vez los 25.000 suministros de autoconsumo conectados, entre instalaciones individuales y colectivas, una cifra que consolida el cambio de modelo energético en el archipiélago y marca un nuevo techo en la generación distribuida.
Según los datos de e-distribución, la filial encargada de la red, el crecimiento acumulado respecto a 2024 es del 17,5 por ciento, en una tendencia que no muestra síntomas de agotamiento. Especialmente significativo es el empuje del autoconsumo compartido —el que agrupa a vecinos, empresas o polígonos industriales—, que ha aumentado un 32 por ciento en solo un año, hasta alcanzar los 2.186 suministros, más de cuatro veces y media los existentes a finales de 2023.
La potencia instalada conectada a la red de Endesa en Baleares alcanza ya los 263 megavatios, un 11,4 por ciento más que el año pasado y tres veces más que en 2020. Traducido a consumo doméstico, esa capacidad permitiría cubrir la demanda eléctrica de unas 130.000 viviendas, una cifra nada menor en un territorio históricamente dependiente de la generación convencional.
EL MODELO COLECTIVO GANA PESO
Aunque el autoconsumo individual sigue siendo mayoritario, el modelo colectivo gana peso año tras año, impulsado por comunidades de vecinos, agrupaciones empresariales y zonas industriales que optan por compartir la producción renovable. Una fórmula que, además de reducir costes, sortea algunas de las limitaciones físicas y económicas de las instalaciones domésticas.
Desde la compañía apuntan a una mejora de los procesos administrativos como uno de los factores que explican este crecimiento. La digitalización de trámites, el seguimiento en tiempo real de expedientes y herramientas para validar documentación han agilizado la conexión de nuevas instalaciones, especialmente las colectivas, tradicionalmente más complejas desde el punto de vista burocrático.
El avance del autoconsumo en Baleares se enmarca en una tendencia general en las zonas donde opera e-distribución —Andalucía, Cataluña, Aragón, Canarias y parte de Extremadura—, aunque en el caso balear el crecimiento resulta especialmente relevante por su impacto directo en un sistema eléctrico tensionado por la estacionalidad turística y la dependencia exterior.







