Si bien es cierto que en mi anterior artículo aun conservaba una leve esperanza de que Banco Madrid remontase el vuelo, la realidad ha frustrado mis expectativas. Esta semana se ha confirmado que Banco Madrid va a ir a concurso de acreedores y que el Estado no va a rescatarlo con fondos públicos.
¿Qué significa que Banco Madrid vaya a concurso de acreedores? Dado que los gestores actuales del Banco han considerado que la actual situación del mismo es de insolvencia inmediata o inminente (no va a poder cumplir regular y puntualmente con sus obligaciones de pago), se va a nombrar una Administración Concursal para, principalmente, repartir los activos que queden entre los acreedores del Banco. Por ese motivo, todos los depositantes y accionistas de Banco Madrid tienen que estar atentos porque desde que el anuncio de concurso se publique en el BOE, dispondrán del plazo de un mes para comunicar sus créditos ante la Administración Concursal.
¿Tendrá Banco Madrid recursos financieros suficientes como para satisfacer los créditos de los acreedores? No es posible contestar a esa pregunta sin conocer el listado de activos del Banco, pero a priori, en casi ningún concurso existen recursos para satisfacer la totalidad de las deudas, desafortunadamente.
¿Y cómo se repartirá el activo? Cada crédito tiene una calificación concreta según la Ley Concursal. Así, los créditos tributarios, los salarios de los trabajadores, los créditos que se generen desde el concurso o los que cuenten con una garantía especial (hipoteca, prenda) serán los créditos que se cobren primero.
La caída de Banco Madrid, no obstante, reabre un debate que en España no ha sido demasiado tratado: la seguridad de los depósitos bancarios. ¿Por qué? Pues debido a que el Fondo de Garantía de Depósitos garantiza 100.000 euros frente a cada depositante; es decir, quien no cobre del banco en el concurso, tiene garantizado un límite máximo de 100.000 euros. Así que quien no supere la anterior cifra, puede estar tranquilo.
Ciertamente es un hecho histórico y lamentable que pueda caer una Entidad Financiera que opera en nuestro país y sobre la que no existía ninguna advertencia respecto a su posible inseguridad, inestabilidad; es decir, no había advertencias del Banco de España para no invertir en ese banco. Y, sin que esto vaya a suponer una caída del sistema financiero, pues no contaba con un número demasiado elevado de depositantes, lo cierto es que se trata de una situación enormemente injusta, y muy difícil de entender, para ellos.



