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'Ahora no saldrá adelante el más fuerte sino el más adaptativo'
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"Ahora no saldrá adelante el más fuerte sino el más adaptativo"

miércoles 22 de julio de 2020, 11:55h
La trayectoria vital y profesional de Beatriz Vilas (San Sebastián, 1972) abarca países como Alemania, Suiza, Francia o Argentina. Y por supuesto también España. Vilas llegó a Mallorca por vez primera hace casi 17 años, en donde se estableció laboralmente. Poco después se empezó a formar como coach y creó a los dos años una empresa de coaching. Desde entonces, se ha convertido en un referente a nivel nacional en ese ámbito profesional, tanto por lo que se refiere a la formación de coachers como en el terreno de los recursos humanos, del que provenía originariamente. A todo ello hay que sumar ahora su nueva faceta como personal shopper inmobiliario.
¿Qué es el coaching?

Es un proceso de crecimiento personal y profesional. Son una serie de herramientas con las que conseguimos que la persona para la que trabajamos obtenga todos los objetivos que se marque. En nuestro caso, aunque nosotros seguimos haciendo coaching personal, nos focalizamos ya desde hace varios años en el coaching profesional, es decir, trabajamos más con empresas.

¿Dónde y cuándo nació el coaching?

Nació en Estados Unidos, hará ya unos veinticinco años aproximadamente. Podríamos decir que originariamente había tres escuelas dentro del coaching, una que viene de las terapias, otra que viene de las consultorías y otra que es la americana, que es el coaching que más se ha popularizado. En Europa hicimos una fusión de esas tres vertientes y de ahí surge el coaching como lo conocemos ahora. En mi caso, yo provenía del ámbito de la alta dirección y lo dejé todo para dedicarme al coaching. ¿Por qué? Por un sentimiento de ayudar a los demás a sentirse mejor y también para nosotros mismos.

¿Qué ha cambiado desde ese momento originario?

Cuando se vio que el coaching tenía una salida profesional impresionante, muchas terapias alternativas empezaron a utilizarlo como herramienta y mucha gente se empezó a formar en el mundo del coaching, tanto gente proveniente de terapias alternativas y de psicología como del ámbito de las consultorías. Por eso, hoy hay muchos psicólogos que son psicólogos y coachers. En estos últimos años, casi se vende más ser coach que ser psicólogo —sonríe—. En cuanto a lo que era la consultoría pura y dura de toda la vida, se nutrió y se formó también de lo que es el coaching.

¿Podemos ser más felices gracias al coaching?

Lo primero que yo intento dar siempre son herramientas para desdramatizar situaciones en la vida. Eso es fundamental. El concepto de felicidad se ha llegado a ridiculizar en estos últimos años, y con nuestra profesión, lo admito, todavía más, porque parece que uno no puede ser desgraciado o pasar pena. Yo siempre digo que nosotros ayudamos a que la gente pueda gestionar mejor los dolores de la vida. Enseñamos a dejar de tener el concepto de felicidad tan etéreo que tiene muchísima gente, que está buscando el nirvana, cuando eso no existe. No hay más que ver las noticias.

¿Qué deberíamos hacer entonces?

Nosotros enseñamos a la gente a que vea las cosas con perspectiva y que aprenda a ver la felicidad desde otro prisma totalmente distinto. Les acompañamos en ese sufrimiento que tiene a veces la vida en el día a día, ayudándoles a desdramatizar para que puedan llegar a sentirse mejor. Creo que en la actualidad los seres humanos somos, en general, mucho más desgraciados de lo que deberíamos ser. Tendríamos que ser más felices, tomarnos la vida desde otro prisma.

Antes del coronavirus hubo ya la crisis de 2008...

Desde hace una década, la gente está bastante angustiada, con miedo, pues parece que no acabamos de salir de una crisis y ya estamos en otra. En ese contexto, nosotros acompañamos a la persona para que aprenda a no sufrir. Lo que nosotros enseñamos son herramientas para llevar mejor los daños colaterales que tiene la vida.

¿Qué labor positiva puede hacer un coacher en estos momentos de incertidumbre?

Hay muchos tipos de coacher, pero en nuestro caso somos gestores del cambio, así que ahora más que nunca se necesita de nuestro acompañamiento, ya que enseñamos a las personas a adaptarse al cambio, a la nueva realidad imperante y a gestionar emocionalmente esta situación en la que todos nos hemos visto sumidos y en donde pocos poseen herramientas para superar estos momentos. Dotamos a nuestros clientes de las herramientas necesarias para superar estos momentos de incertidumbre y adaptarnos a la nueva era que tenemos que crear juntos.

¿Nuestra vida cambiará de manera radical a partir de ahora?

De hecho, ya ha cambiado radicalmente, lo que ocurre es que según las circunstancias de cada individuo, lo notaremos en menor o mayor grado. Estamos viviendo un momento histórico como nunca antes lo había vivido nuestra generación, equiparable al que se vivió en Europa al comienzo del siglo XX, con la Primera Guerra Mundial o con la llamada gripe española. Es más, todavía no hemos visto las consecuencias de esta crisis, pues las veremos a final de año, cuando las empresas tengan que salir de los ERTE y se acabe la temporada, hacia octubre. Estamos en una economía de guerra y los ciudadanos debemos prepararnos para lo que viene. Ahora no saldrá hacia adelante el más fuerte, sino el más adaptativo. Será adaptarse o morir.

¿Podemos tener esperanza de cara al futuro inmediato?


La esperanza es lo último que se pierde y no debemos perderla, porque al final saldremos de esta. Lo que tenemos que ser es conscientes de la situación que vivimos y saber que esta crisis ya existía antes del coronavirus, si bien nuestros líderes nos la habían camuflado, contándonos lo que pensaban que debíamos saber. No obstante, ahora es un fantástico momento para reinventarnos, ver lo que vamos a querer hacer a partir de ahora y prepararnos para comenzar a hacerlo poco a poco. La esperanza es fundamental. Sin embargo, necesitamos extraer más que nunca las herramientas que llevamos dentro para sacar todo el potencial que tenemos en nuestro interior.

¿Sabremos adaptarnos?

El ser humano está preparado para los tiempos de crisis. Simplemente hay que ser conscientes de que nada será igual y no aferrarse a lo que fue y no volverá ya. Tenemos que dibujar la vida que queremos tener a partir de ahora y reconstruirnos por dentro y por fuera. Si lo hacemos así, saldremos fortalecidos, no me cabe ninguna duda. El secreto será desarrollar nuestra resiliencia y no resistirnos al cambio, que más que nunca es una constante en nuestras vidas.

¿Qué diferencia hay entre un coach profesional, un psicólogo o el amigo de toda la vida?

La diferencia es muy clara. Por una parte, el psicólogo hace terapia, trabaja patologías, mientras que un coach nunca debería hacer terapia, a no ser que sea también psicólogo. Nosotros, en el despacho, tenemos psicoanalistas, psicólogos conductuales-cognitivos y luego tenemos el departamento de coaching y recursos humanos. Por otra parte, un coach nunca debe aconsejar, nunca debe decirle a una persona lo que tiene que hacer, a diferencia de lo que hace el amigo de toda la vida, que te dice lo que buenamente sabe y te da su opinión.

¿Cómo se puede controlar el posible intrusismo profesional?

Hay dos grandes asociaciones para intentar controlar ese posible intrusismo, la Asociación Española de Coaching (Asesco), de la que fui vicepresidenta durante diez años, y la International Coach Federation (ICF). En ese sentido, un coach que esté regulado, tiene que estar regulado por esas dos asociaciones.

En cierta ocasión, dijo que una de las habilidades que ha de tener un coach es la "escucha activa"...

Exacto, sí. Como nosotros no podemos aconsejar, lo que hacemos es utilizar la herramienta de las preguntas y otra serie de herramientas que pueden ayudarnos a extraer el potencial de la persona con la que estamos hablando. ¿Qué significa eso? Para explicarlo de una manera sencilla, diría que nosotros nos basamos en la mayéutica de Sócrates, que era el arte de preguntar. Pensamos que todo el potencial de una persona está ya previamente dentro de ella misma. Realmente, nosotros no enseñamos nada que el individuo no lleve ya dentro de sí. Como ve, la base del coaching es una base filosófica. Nos basamos en la filosofía mayéutica.

¿Cómo debemos afrontar las entrevistas para conseguir un posible trabajo?

Partiendo de mi experiencia de veinticinco años haciendo selección de personal, siempre les digo varias cosas a las personas que deben afrontar una entrevista de ese tipo, que sean ellas mismas, que no intenten fingir algo que no son, que no mientan en sus currículums y que controlen o gestionen su comunicación no verbal. Para una entrevista de trabajo, esas cosas son muy importantes, ya que los test psicotécnicos que se hacen en un proceso de selección no son una muestra definitiva de cómo es una persona realmente.

¿Qué es un personal shopper inmobiliario?


Un personal shopper inmobiliario es un agente destinado exclusivamente al comprador. En vez de ir al que vende la propiedad, ayudamos al que va a comprar, convirtiéndonos en una especie de mentores de ese futuro comprador. Así, esa persona que desea adquirir una o varias propiedades te contrata y te dice: "No quiero ningún problema. Quiero que tú te ocupes de todo". Entonces nosotros nos ocupamos de todo lo que hay que hacer, pero centrándonos exclusivamente en esa figura del comprador. En ese sentido, un personal shopper inmobiliario y el coaching inmobiliario son dos cosas totalmente distintas. En el coaching inmobiliario, que empecé a ejercer hace ya diez años, se trabaja con inmobiliarias y se enseñan habilidades de coaching, por ejemplo dando cursos a agentes de la propiedad inmobiliaria.

Usted es también escritora. ¿Está preparando algún nuevo libro?
Ahora estoy escribiendo mi cuarto libro, que espero poder terminar este año. Hasta el momento he publicado ya tres, "Coaching para torpes" e "Inteligencia emocional para torpes", que hice con Forges, y "Leer la mente... o casi", que trata sobre la comunicación no verbal.
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