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Botellones diarios en Sa Llotja

Por Joan Miquel Perpinyà
jueves 16 de septiembre de 2021, 08:32h

Tengo un amigo que vive (es un decir porque realmente sería más apropiado decir que malvive) en el primer barrio de Palma que fue declarado Zona de Especial Protección Acústica (ZEPA), Sa Llotja. Curiosamente, en lugar de ir a mejor la situación allí va a peor. Es cierto que hay unos horarios estrictos para bares y restaurantes, incluidas sus terrazas, por lo que su actividad (y sus molestias) están acotadas a unas horas determinadas. Sin embargo, otro tipo de negocios tienen total libertad de horarios y hacen lo que les viene en gana.

En la calle Jaume Ferrer ha abierto hace un mes un pequeño supermercado. Si bien comenzó cerrando a la una de la madrugada, ahora ya ha alargado su horario a las dos, aunque en la práctica siempre son las dos y media pasadas cuando baja la persiana.

Los clientes de los bares de copas, que entre semana cierran a la una de la noche, se van a este comercio donde pese a la prohibición de vender alcohol a partir de las 21:30, allí se lo venden discretamente y de ahí que hayan alargado el horario de atención al público hasta las dos, una hora más tarde del cierre de los bares y pubs. Tras comprar las bebidas alcohólicas, se quedan en la calle sentados en las entradas de los portales hasta altas horas de la madrugada haciendo botellón, fumando, bebiendo y charlando en voz alta porque a menudo están borrachos. Y eso sucede todos los días.

Eluden irse a la plaza de sa Llotja o a Drassanes, al parecer los únicos lugares que vigila la Policía Local y la Policía Nacional, aunque tampoco se matan como es de ver. La venta de drogas y la suciedad en los bancos de la plaza Drassanes son más que evidentes y no es cosa de ahora sino que lleva años así y nadie hace nada por acabar con este foco de degradación y delincuencia.

¿Cómo es posible que el Ajuntament de Palma decidiese anticipar el horario de cierre de las terrazas a las 23 horas y luego permita que un pequeño colmado les haga competencia desleal, abra las horas que le dé la gana, cierre a las dos de la madrugada y venda alcohol aunque por la normativa Covid y para evitar los botellones está prohibido y duramente sancionado? Es inexplicable que haya límites horarios para bares, restaurantes y terrazas y no para un supermercado que, si se le antojase, podría incluso abrir 24 horas.

Los gobernantes de Cort han demostrado con creces su incompetencia y su indolencia a la hora de hacer cumplir las normas y las ordenanzas municipales, de tal modo que es como si no existieran. Pero las cosas en Sa Llotja ya pasan de castaño oscuro y el alcalde José Hila debe hacer que la Policía Local ponga orden en este castigado barrio de Palma, donde los vecinos no pueden dormir hasta pasadas las dos de la mañana, aunque a las 8 ya deben levantarse porque comienzan a hacer escándalo los albañiles que curran en las incontables obras de reforma que se han autorizado sin ton ni son, además de las furgonetas de reparto a los locales. Insufrible. Suerte que es un barrio protegido, que si no…

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