Este pasado sábado el presidente del Gobierno de España y del Partido Popular, estuvo en Palma durante la clausura de la conferencia de presidentes regionales del PP. Durante su intervención, entre muchas otras cosas, se refirió al sistema de financiación autonómica y al Régimen Especial de Balears (REB). Concretamente, advirtió de que el nuevo sistema de financiación autonómica no es algo que competa al Gobierno en exclusiva, porque debe gozar de un amplio consenso y por tanto, ser fruto de negociación. Por tanto, no es algo que pueda salir únicamente con los votos del PP y mucho menos cuando no tiene mayoría absoluta. "Aquí conviene que nos pongamos de acuerdo todos porque en España hay distintas comunidades autónomas con diferentes intereses que son legítimos", dijo Rajoy, animando a las comunidades socialistas a que acuerden con la dirección de su partido qué sistema de financiación quieren.
Además, sobre el REB manifestó disposición al entendimiento, ratificando las buenas sensaciones que dijo tener la consellera Catalina Cladera tras su reunión con el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, el pasado 14 de septiembre. Pero también quiso reprochar al Ejecutivo de Francina Armengol: "Lo que desde luego no sirve para nada es reunirse con el Gobierno y luego volver aquí y echarle la culpa al Gobierno de todos los males que se producen en todas partes". Es, por tanto, absurdo que desde el PSIB, tanto Negueruela ayer como Armengol hoy, acusen a Rajoy de despreciar a la ciudadanía de Balears, porque las malas relaciones existentes no son solo responsabilidad de una parte, cuando sería deseable que por el bien de los objetivos marcados, como son concretamente el nuevo REB, se aparcara todo aquello que pudiera incrementar la tensión entre el Gobierno central y el Govern de Balears. En aras de un buen REB, no parece que sea un sacrificio aparcar las disputas políticas.
Pero es que además conviene hacer otra reflexión para nuestros dirigentes autonómicos e insulares, muchos de los cuales están felices -e incluso eufóricos- con la situación que se vive en Catalunya. El catalanismo practicante de Més no ha de llevarnos a perder de vista que el Referéndum del 1-O, es un asunto de Catalunya que en nada beneficia a Balears. Más bien todo lo contrario, porque es evidente que mientras se mantenga ese conflicto bien encendido, será imposible que se avance en la negociación del sistema de financiación autonómica y mucho menos que se alumbre uno nuevo que satisfaga las pretensiones de Balears. Por tanto, el 1-O es gravemente perjudicial para lo que necesita nuestra comunidad autónoma, que es un nuevo sistema de financiación. Así que cuando los dirigentes de PSIB, Més y Podem sientan la tentación de azuzar el fuego con leña de Catalunya, que sepan que eso aleja cada vez más la resolución de los problemas de infrafinanciación de nuestra comunidad autónoma. Sería bueno que Miquel Ensenyat, David Abril, Balti Picornell, etc., lo tuvieran en cuenta, si de verdad les importa Balears. Otra cosa es que lo único que les interese sea Catalunya y erosionar al Gobierno del PP, que es algo muy probable.






