Según el relato del propietario de la empresa, el joven detectó inicialmente un chaleco salvavidas flotando y, al aproximarse, descubrió que se trataba de un cadáver. El fallecido llevaba un neopreno, un cuchillo de buceo sujeto a la pierna y se encontraba descalzo, lo que apunta a que podría estar practicando apnea en el momento del suceso.
Tras el hallazgo, el joven alertó a su padre, quien a su vez contactó con la Guardia Civil.
Mientras llegaban los agentes, ambos permanecieron en la zona junto al cuerpo durante cerca de dos horas. La intervención se vio retrasada por el fuerte oleaje registrado en la costa de Ibiza.
La Guardia Civil se hizo finalmente cargo del cadáver y ha abierto una investigación para esclarecer las circunstancias de la muerte e identificar al fallecido, que podría tener entre 45 y 55 años.







