La pasada semana se ha celebrado una cumbre hispano-marroquí a cencerros tapados sin que los presidentes, Sánchez y su homólogo aceptaran una rueda de prensa. Se rompían así precedentes y cabe cavilar por qué un gobierno que alardea de transparencia, no se rían, no deja que ni siquiera un ministro de poco peso como el de exteriores de explicaciones a los medios .
Lo que nos lleva a la curiosa obsequiosidad de Sánchez con Marruecos. Los socialistas españoles en el Parlamento europeo se desmarcan de sus correligionarios cuando hay que censurar a Marruecos, Rabat cerró las aduanas de Ceuta Melilla, con claro perjuicio para esas ciudades españolas, prometió que las abriría (Albares lo anunció), lo hace de mentirijilla y muy de tarde en tarde. Hay más concesiones pero centrémonos en la más suculenta para Marruecos y la más paradójica para España por ser realizada por un partido que siempre defendió la libre voluntad de los saharauis para decidir su destino : la admisión pública de que el Sahara debe ser marroquí. Lo decidió Sánchez por sí y ante así y sin contar con su sumiso partido que en su programa electoral sostenía rotundamente la autodeterminación del Sahara. Nuestro presidente, marca de la casa, tampoco llevó el tema a las Cortes.
Quebrantaba la postura tradicional de España desde que salimos de allí en 1975 y también la de Naciones Unidas que había sostenido reiteradamente la necesidad de celebrar un referéndum. Una de las resoluciones más rotundas del Consejo de seguridad, la 1495, lo afirmaba inequívocamente. Elaborada por el antiguo Secretario de Estado americano Baker diseñaba dos referenda. El primero para elegir un gobierno autónomo en el territorio en el que votarían los censados en la época en que España lo administraba . El segundo años más tarde en el que participarían todos los censados en el momento de la votación para optar entre independencia o absorción por Marruecos. Lo que eliminaba los remilgos del rey Hassan cuando años antes manifestó que no aceptaría un referéndum en el que no votasen los marroquíes asentados recientemente en el Sahara.
La resolución fue aprobada por unanimidad presidiendo España el Consejo, Estados Unidos, ¡ oh sorpresa¡, la apoyó fuertemente. Marruecos, sin embargo, no estaba por la labor, debía temer un resultado adverso, y el texto entró en el sueño de los justos. Mucho más tarde, hecho clave, Trump proclamó que el Sahara era marroquí. Hace tres años Sánchez lo imitó, la incorporación del territorio a Marruecos sería la solución viable y más justa. La diferencia abismal es que el americano obtuvo un precio espectacular, Marruecos establecería relaciones con Israel. Lo conseguido por España, baratijas y caracolas, es un misterio. A Marruecos le tocaba la lotería, el país más importante del mundo y la antigua nación administradora declaraban que el Sahara era marroquí.
El enrocamiento de Rabat ha tenido otro éxito hace semanas. El Consejo de Seguridad da un bandazo aceptando que la solución y justa y duradera del tema, resolución 2797, puede estar en la incorporación a Marruecos. Alude a la libre determinación de los saharauis y deja caer que debe realizarse de acuerdo con las partes, es decir dando entrada al Polisario y Argelia, pero el giro es espectacular. Es lo contrario de lo que se aprobó con Baker y que el Consejo y Koffi Annan bendijeron. Hay, además, otra contradicción con lo que sostiene repetidamente el Tribunal Internacional de la Haya, también de la Onu, para el que ni el Sahara ni sus aguas son marroquíes.
Aunque el tema no está resuelto Marruecos con nuestro aplauso ha dado un gran paso. En el comunicado de la reciente cumbre, hay plácemes para la reciente resolución, España piropea la cooperación aduanera con Marruecos(?) y se congratula de la modélica cooperación en inmigración, lo que también es cuestionable.
La opacidad de la reciente cumbre también afecta a las aguas territoriales de Canarias y del Sahara. España ha solicitado al organismo competente la extensión de la plataforma de Canarias hasta las 350 millas algo que englobaría el sumergido monte Tropic, supuestamente rico en minerales raros, objeto del deseo también de Marruecos con una base muy endeble según el experto en derecho del mar J.A. Yturriaga : Rabat no tiene ningún derecho sobre las aguas territoriales del Sahara.
Aunque la luna de miel continua, los problemas siguen ahí, aguas territoriales, Ceuta y Melilla, la emigración. ¿ Que ha logrado España de Rabat con su insólito regalo del Sahara?. Nada visible. Sánchez, tal vez. No es descartable que la Inteligencia marroquí que interceptó durante un año el teléfono de Sánchez( y el de Macron y los del gobierno argelino) haya captado algo dañino para el presidente. Y no ha habido otra avalancha migratoria sobre Melilla o Ceuta, algo que dejó en evidencia al gobierno sanchista y que Marruecos debería impedir de oficio si es un buen vecino. Sin trueques que pagan los polisarios y el derecho internacional .
Ignacio Cembrero, excelente conocedor de Marruecos, apunta que engullido el Sahara y celebrado el Mundial conjunto de fútbol en 2030, España-Marruecos y Portugal, Rabat puede volver a la carga en Ceuta y Melilla, crear problemas en Canarias y las aguas….cuestiones graves para España. No le falta razón y Sánchez pensará satisfecho que con su largueza ha dejado un campo de minas para su sucesor.
Inocencio F. Arias




