El asunto sigue igual y la cuestión ya no me parece sólo una muestra más de la incapacidad gestora de un ministerio, sino una trasnochada aberración conceptual: El arte es un articulo de lujo destinado a los ricos y por tanto gravable con el Impuesto de Valor Añadido máximo, similar a los bolsos de Marc Jacobs de la Vicepresidenta Segunda del Gobierno, y que seguramente compra a cargo del erario público.
Esta concepción política del arte me haría sospechar si yo fuera un marciano, de las tendencias ideológicas de los artistas españoles y sus galeristas, que actuarían como agentes de propaganda reaccionarios y enemigos del sistema o no afines, y por tanto hay que evitar la propagación de los mensajes que transmiten sus obras poniéndolas a un precio prohibitivo.
La otra que se me ocurriría si yo fuera un coleccionista de Marte que vengo a España a comprar arte, es que el arte en España se consume como el choped, y que por lógica tiene que gravarse con impuestos similares.
Si fuera un coleccionista de Alfa Centauro, podría llegar a pensar que los artistas y galeristas españoles van tan sobrados y viven en tal grado de abundancia que pasan de vender sus obras y ponen unos precios tan ridículamente desorbitados por una cuestión de pura vanidad o chulería cañí terrícola.
Un coleccionista de Osiris que pasa los inviernos solares de su planeta en Cuba, parece que ha preguntado si el arte contemporáneo en España tiene que comprase en los almacenes del estado del tipo Tiendas de Recaudación de Divisas o Tiendas Panamericanas, que a él le da igual pagar con osirantes, y que eso del I.V.A. es un atraso.
Por otro lado, si llegase del planeta Cork-27 no creo que ni aterrizase la nave, no fuera a ser que me la embargasen y me acusaran de contrabando de bienes culturales.
Comprar arte en España es un disparate, ya sea arte original o gráfica (desarrollada precisamente en los principios de igualdad, y de que el arte fuera accesible a todo el mundo) y lógicamente sólo pueden comprar los ricos. Error porque la mayoría de ricos en España son de nuevo cuño y en una gran mayoría son unos horteras más afines al ladrillo, los coches y relojes de lujo y fulanas, por lo que el segmento se reduce sensiblemente.
El mercado del arte español en el espectro internacional, es decir respecto a otros países, y desde hace años (o que yo recuerde desde que ando por estos láres) no representa ni el 0,8% de las ventas en el mundo, posición en la que parece nos empeñamos en permanecer por delante de mercados como Albania y Vietnam. Es decir NI SE COMPRA ni SE VENDE.
Parece ser que alguien se empeña en continuar transmitiendo el concepto retrogrado, clasista y reduccionista de que el coleccionismo de arte en España, continua siendo un privilegio de clase de la nobleza, aristocracia y clero, olvidando que la clase media con poder adquisitivo en España es una realidad desde los años 60 y 70.
El Gobierno de España se pasa por el forro las Directrices Europeas para fomentar el mercado cultural y aplicar tipos de IVA reducidos más flexibles a las obras de arte, antigüedades y objetos de colección que en la mayoría de los países no superan el 7%, pero claro así nos va.
La directora de ARCO 26 Maribel López, declara “A corto plazo, me preocupa cómo afectará esto al negocio de las galerías españolas; a medio plazo, cómo afectará a la visibilidad de los artistas españoles en el extranjero y en tercer lugar, ¿qué sociedad somos si no podemos comprender la relevancia del arte contemporáneo como detonante de preguntas más importantes?”.
Resulta indignante que la respuesta oficial para poner en marcha el IVA Cultural no sea otra menos denigrante que: “no es una prioridad” como si este sector no mereciera la misma atención que otros, cuando precisamente lo que provoca ese ninguneo entre el publico general es una desafección hacia el arte y que consigue eso, que se piense que el arte, es sólo para los ricos.
En ARCO ya han empezado las pitadas para el ministro Urtasun.
Jorge Llopis Plnas, Director de Pecados del Arte.com




