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Confinamientos asumidos y sin debate

lunes 28 de septiembre de 2020, 00:00h

Los confinamientos perimetrales de barrios en Palma -implantados hace dos semanas- han permitido reducir notablemente el índice de contagios. Son Gotleu, que fue el primero y probablemente el más significativo, redujo su índice de positivos por coronavirus a la mitad, pasando sólo en la primera semana, de un 13 por ciento a menos del 7 en la tasa de positivos; o lo que es lo mismo, se pasaron de 294 casos por cada 100.000 habitantes cuando se decretó el aislamiento a los 145 una semana después.

La medida, por tanto, se ha mostrado eficaz para frenar el avance de la enfermedad. Para ello ha sido imprescindible la colaboración de los 23.000 ciudadanos aislados en esa primera fase de confinamiento -43.000 una semana después cuando se amplió a la zona de Arquitecte Bennàssar-, lo que ha permitido este fin de semana a las autoridades sanitarias aliviar parte de las restricciones de movimientos en esta zona.

Desde el sábado, se aplica el aislamiento de manera suavizada en los primeros barrios que fueron confinados: Son Gotleu, Can Capes, la Soledat Nord y Son Canals. Concretamente, se permite la entrada y salida de personas de la zona delimitada y se pueden abrir gimnasios y lugares de culto al 25 por ciento. De momento para las reuniones sociales -tanto en espacios privados como públicos- se mantiene la limitación a cinco personas como máximo y los negocios de restauración deben continuar operando con un aforo del 50 por ciento.

El plan de intervención sanitario decretado para estas zonas demuestra una consecuencia lógica: si los ciudadanos permanecen el mayor tiempo posible en sus domicilios o en sus entornos habituales la velocidad de transmisión del virus se reduce. La medida, sin embargo, debe medirse con gran precisión ya que es imprescindible lograr que, paralelamente al aislamiento, la actividad ciudadana no se hunda. Este debate -tan de actualidad ahora por el caso de Madrid- está siendo resuelto en Palma con óptimos resultados, a la espera de que en unos días se levanten totalmente las restricciones de aforos para los negocios de la zona.

A diferencia de la capital -y salvando las distancias del nivel de contagios que existe entre Madrid y Baleares, así como el debate que envenena allí la acción de los políticos y levanta a colectivos sociales que aquí no se muestran-, en Palma no se ha producido debate público y, en general, se han asumido los confinamientos como una medida llevadera y útil. De hecho, en la última encuesta de mallorcadiario.com de este fin de semana, el 89,9 por ciento de los encuestados creían probable que en Baleares se podrían producir nuevos confinamientos perimetrales de barrios si su realidad sanitaria lo aconseja. Un hábito asumido que debe aplicarse de forma quirúrgica y con duración reducida si lo que se pretende es frenar el virus sin perjudicar la economía local.


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